Primates en peligro

La cuenca del río Caura es el hábitat del Mono barbudo y el Mono araña del sur

La destrucción de su hábitat, la cacería indiscriminada con fines comerciales y la captura para usarlos como mascotas, son las principales amenazas que enfrentan el Mono barbudo y el Mono araña del sur

Resulta que es un vanidoso. Cuando el Mono barbudo se dispone a beber agua, pone especial cuidado en no mojarse su peluda –pero muy arreglada- barba. Un gesto que le llamó tanto la atención al conocido naturalista Alejandro de Humboldt, quien lo bautizó Chiropotes que significa “el que bebe con la mano”.
Pero, aunque tenga tanto cuidado en su arreglo personal, el Mono barbudo (Chiropotes israelita) junto al Mono araña del sur (Ateles belzebuth) son las especies de primates que se localizan en el estado Bolívar, cuyo estado de conservación es considerado “vulnerable” por el Libro Rojo de la Fauna Venezolana (LR).
La destrucción de su hábitat, la cacería indiscriminada con fines comerciales y la captura para usarlos como mascotas, son las principales amenazas que enfrentan estos parientes vivos más cercanos de la humanidad. Ambas especies se localizan en la cuenca del río Caura, considerada por muchos científicos como una de las últimas fronteras forestales de bosques húmedos del planeta, amenazada por el avance de la frontera agrícola y ganadera, la explotación ilegal de madera y la minería del oro.

MONO BARBUDO
El Mono barbudo es una especie limitada para Brasil (noreste de la cuenca Amazónica) y Venezuela donde se le encuentra en las cuencas de los ríos Caura (estado Bolívar), alto Ventuari y alto Orinoco (estado Amazonas). Según el Decreto Nº 1486 del Ministerio de Ambiente, es una especie en peligro de extinción.
La ficha que describe las características de esta especie, realizada por el científico Juhani Ojasti para el LR, detalla que este primate habita los bosques húmedos de tierras bajas en altitudes que oscilan entre los 130 y 200 metros. Entre el cuerpo y la cabeza, puede llegar a medir entre 42 y 45 centímetros de longitud, mientras que su cola alcanza los 40 centímetros. Destaca su cabeza negra con dos copetes que suelen ser más pronunciados en los machos, así como sus grandes colmillos y su mandíbula fuerte. Es de hábito diurno, arbóreo y gusta de tener múltiples parejas. Llega a formar tropas de hasta 30 individuos, lideradas por uno o varios machos dominantes y su dieta se basa en frutas, semillas e insectos.
Ojasti aclara que la clasificación de esta especie ha sido revisada porque en Venezuela sólo se conocía la Chiropotes satanás, “sin embargo, una revisión reciente del género realizada en Brasil, basada en la morfología, los cariotipos y la genética molecular, reveló que los taxa tratados como subespecies o sinónimos, eran especies plenas”. El estudio al que hace referencia Ojasti, explica que la especie que se encuentra al norte de Brasil y en las regiones colindantes del sur de Venezuela es el Chiropotes israelita, mientras que la anterior especie (Chiropotes satanás) está restringida para el sur del río Amazonas en el Brasil oriental.
El LR menciona una serie de acciones de conservación para esta especie, entre las que destacan la promoción de otras alternativas alimentarias para las comunidades que aprovechan este recurso, así como también desarrollar campañas que sensibilicen a los cazadores, turistas y autoridades de vigilancia y control.

MONO ARAÑA DEL SUR
La situación del Mono araña del sur (Ateles belzebuth) no es tan amenazada como la de su similar el Mono araña del norte (Ateles hybridus), que se ubica entre los primeros 25 primates en mayor peligro del mundo, según el último reporte presentado por la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Sociedad Primatológica Internacional.
Sin embargo, la cacería y la destrucción de su hábitat han disminuido la población del Mono araña del sur en los países donde se localiza (Colombia, Brasil, Perú, Ecuador y Venezuela), según registra el LR. “De hecho, su distribución coincide con áreas donde aún persisten grupos indígenas, principales consumidores de primates en el país. La especie también es capturada para ser utilizada como fuente de alimento por cazadores furtivos, que a su vez suelen comerciar con ésta para el consumo humano o como mascota”.
En Venezuela se distribuye en los estados Amazonas y al oeste del estado Bolívar, desde la cuenca del río Negro hasta San Juan de Manapiare, y en la cuenca del río Caura, observándose en altitudes entre los 35 y 850 metros y habitando los bosques siempreverde de tierras bajas. Aunque el LR coincide en que el hábitat del Mono araña del sur se encuentra aún en “buen estado”, advierte que podría verse afectada con la explotación minera que se efectúa en algunas partes de la cuenca baja del río Caura y en el Brazo Casiquiare (Amazonas).
La descripción de esta especie, bajo la autoría de los científicos Juhani Ojasti y Pablo Lacabana, destaca el gran tamaño de esta especie que puede llegar a medir entre 48 y 58 centímetros, desde la cabeza hasta la base de la cola “que fácilmente puede alcanzar los 80 centímetros”. Sobre esta larga cola, los autores refieren su gran agilidad para desplazarse entre las ramas de los árboles al usarla hábilmente. El pelaje varía entre el color negro y el pardo claro, rostro desnudo y negro que resalta por una banda en su frente de pelos de color blanco-amarillento en forma de media luna. Al igual que el Mono barbudo, es de hábitos diurnos, arbóreos y de múltiples parejas, además de alimentarse de frutas, hojas e insectos.
Por ser una de las especies de primates poco estudiadas y asociada a un hábitat único y susceptible a las modificaciones ambientales, el LR recomienda realizar investigaciones básicas para evaluar la sustentabilidad, intensidad e impacto del recurso.

CONSERVACIÓN INTEGRAL
En Venezuela existen 17 especies en 11 géneros, agrupados en seis subfamilias, integrando cuatro familias, según comenta Héctor Aguilar, biólogo del Centro de Investigación y Reproducción de Especies Silvestres (Cires), con sede en el estado Mérida, para quien es necesario trabajar en una lista actualizada a fin de difundir el conocimiento taxonómico de los primates venezolanos.
“En Venezuela, existen colecciones privadas, zoológicos y amantes de la fauna silvestre que conservan primates. Sin embargo, no existe ningún programa de manejo de poblaciones de estos grupos de animales, lo que hace necesario crear libros de registros y establecer programas de conservación integral del Orden Primates en nuestro país”.
En tal sentido, explica que desde el Cires se ha creado el departamento de Primatología, como proyecto prioritario, “así como un proyecto de investigación sobre los primates de Venezuela y otro sobre enfermedades tropicales que involucran a grupos como marsupiales, roedores y a los primates, en una base de datos bibliográficos que incluirá toda la información necesaria sobre historia natural, veterinaria, zoonosis, medicina y salud pública, así como un Sistema de Información Geográfica para su ubicación en mapas”. Sobre la importancia de los primates dentro de la funcionalidad de un ecosistema, Aguilar expresa que la misma reviste diversos intereses, entre los que menciona:
Interés ecológico: como parte del contingente de especies que favorecen la dispersión de semillas y por ende, enriquecen la diversidad de la biota.
Interés médico: como reservorios de endémias y virulencias.
Interés económico: con incidencia en el sector agroalimentario cuando se consideran plagas de algunos cultivos, y cuando comprende su importancia comercial para ser incluido en los programas de conservación ex situ en zoocriaderos comerciales y de repoblación.
Interés estético y educativo: que reclama un sitial en las colecciones privadas y en los zoológicos.

VALOR AGREGADO
Según señala Héctor Aguilar del Cires, todos los primates “constituyen un potencial económico bajo un marco legal para la zoocría comercial, científica o de repoblación cuando la especie lo requiera”. El darle un valor agregado a la especie en cautiverio bajo programas de conservación ex situ, en zoocriaderos comerciales legalmente establecidos, es la propuesta del Cires, por cuanto “desvía la atención que soportan poblaciones silvestres de la demanda nacional e internacional, hacia la adquisición de individuos mansos, sanos, nacidos y criados en cautiverio, que al mismo tiempo soportan mejor las condiciones de manejo y adaptación al cautiverio, exhibición en zoológicos o en las colecciones privadas o como mascotas”.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...