sábado, 8 de agosto de 2009

Peces amenazados del estado Bolívar

Fotos Google

El pavón del Cuyuní, el bagre doncella y el bagre cunaguaro son especies que
enfrentan un alto riesgo de
desaparecer por la contamina
ción de los cuerpos de agua y la pesquería indiscriminada


El pavón del Cuyuní, el bagre doncella y el bagre cunaguaro son especies que enfrentan un alto riesgo de desaparecer en su estado silvestre, según advierte el Libro Rojo de la Fauna Venezolana. De hecho, son especies catalogadas como “vulnerables” debido a la destrucción de su hábitat y la sobreexplotación comercial. La mencionada publicación retrata el estado de conservación de las especies de mamíferos, aves, reptiles, anfibios, peces e invertebrados del país, alertando sobre la necesidad de darle un “freno” a los factores que amenazan a la fauna venezolana y de encarar acciones urgentes de conservación.


PAVÓN DEL CUYUNÍ
Desde el aire es difícil visualizar el cauce principal de “La Amarilla”, una de las quebradas que desembocan en el río Cuyuní. Ubicada en la zona minera de Las Claritas al noreste del estado Bolívar, no es de extrañar que este ecosistema parezca más bien un campo de guerra por las inmensas fosas, llenas de lodo y vegetación putrefacta que va dejando a su paso la intensa actividad minera del oro que ahí se desarrolla de manera ilegal, desde hace más de 20 años.
En sus aguas turbias es casi imposible encontrar al pavón del Cuyuní (Cichla ocellaris), una de las especies endémicas de la región y calificada como vulnerable por el Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Un estudio sobre el conjunto de especies de peces (ictiofauna) de la cuenca del río Cuyuní, publicado en la revista Interciencia (Volumen 25 Nº 1) advierte sobre el deterioro de las áreas cercanas a Las Claritas considerada desde el punto de vista biótico como una zona “depauperada”, debido al bajo número de especies y ejemplares colectados. “Un ejemplo extremo de deterioro lo constituye la Quebrada La Amarilla donde reportamos ausencia total de peces”.

El estudio explica que los sedimentos que descargan en el río Cuyuní ocasionan temperaturas elevadas del agua, pH básico y la ausencia total de vegetación terrestre y acuática, evidenciando las condiciones de alta intervención de esta zona. De hecho, un solo ejemplar fue encontrado en la Isla Jacobo o raudal del río Kinotovaca a 40 Km al Sur de El Dorado. Según describe el Libro Rojo de la Fauna Venezolana, el pavón del Cuyuní se encuentra distribuido en la cuenca del río Esequibo que abarca Guyana y Venezuela. Es un pez de la familia de los cíclidos (Cichlidae) que puede llegar a medir los 50 centímetros de longitud y pesar más de tres kilos. Presenta escamas grandes y una coloración de su cuerpo que dependerá de su crecimiento y de su estado reproductivo.
En los adultos vivos, el color de fondo varía entre verde grisáceo y amarillo a verde oliva, siendo el dorso más oscuro que los lados donde destaca por presentar manchas negras de forma no definidas, especialmente hacia el vientre, el cual suele ser de color claro.
Al ser un depredador, se le considera una especie muy importante al regular las comunidades en los ecosistemas acuáticos, sin embargo, el Libro Rojo señala que al ser el pavón un depredador visual, es probable que su comportamiento y supervivencia se vea afectado por el aumento de la turbidez del agua. Menciona que desde 1972 la pesca comercial de esta especie se encuentra prohibida, permitiéndose su captura sólo con fines científicos y deportivos. Propone realizar investigaciones para conocer el estado actual de las poblaciones e iniciar acciones de conservación de la cuenca del río Cuyuní, “así como también la reconsideración de las actuales concesiones mineras otorgadas en el área”.

BAGRE DONCELLA
Es probable que lo de “doncella” le venga por su cuerpo alargado y su boca ancha, pero lo cierto es que este bagre (Sorubimichthys planiceps) está siendo amenazado por la pesquería no controlada lo que ha causado la merma en su población.

Esta especie de la familia de los pimelódidos (Pimelodidae) se encuentra distribuida en la cuenca del río Orinoco y en el estado Bolívar ha sido reportada específicamente para el río Caura. Esta especie presenta una coloración muy particular, la mitad de su cuerpo es de color gris o marrón oscuro con manchas de color negro intenso y en la otra mitad de color blanco. Se alimentan de peces, reportándose canibalismo en su estado juvenil.
Las estadísticas del Instituto Nacional de Pesca (Inapesca) registran una disminución del 67% de la producción nacional entre 2000 y 2002. Al respecto, el Libro Rojo señala que es frecuente el incumplimiento a la norma establecida desde junio de 2002 que regula su pesca en el río Orinoco y en sus afluentes ubicados en los estados Amazonas, Anzoátegui, Bolívar, Guárico, Monagas y Delta Amacuro, además de los ríos de Apure, Barinas, Cojedes, Portuguesa y Táchira. Esta normativa legal exige que la talla mínima de captura para esta especie debe ser mayor a 95 centímetros de longitud (puede llegar a medir hasta 150 cm).


BAGRE CUNAGUARO
Sus once franjas negras transversales, alternadas con bandas
claras color castaño, destacan en su cuerpo verde claro o amarillento, asemejándolo al felino. El bagre cunaguaro (Brachyplatystoma juruense) se encuentra a lo largo y ancho de las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco, es muy vistoso y puede llegar a alcanzar tallas de 80 centímetros de longitud con un peso mayor a los cinco kilos. Al igual que el bagre doncella, esta especie de la misma familia de los pimelódidos, se encuentran amenazada por la comercialización indiscriminada, llegándose a registrar una disminución en la producción nacional cercana al 90% desde el año 2000 a 2002, según datos de Inapesca.
“Con frecuencia aparece en los mercados de venta por debajo de la talla mínima de captura permitida por las autoridades (superior a 65 cm desde la punta de la cabeza hasta la base de la cola)”, detalla el Libro Rojo al tiempo que exhorta a las autoridades vigilar el caudal actual en las cabeceras de los principales afluentes del río Orinoco, evitando los procesos de deforestación de las cuencas altas.

El reto de conservar especies endémicas
Jon Paul Rodríguez investigador del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y uno de los autores del Libro Rojo de la Fauna Venezolana, explica que las especies endémicas (aquella que solo se encuentra en una región geográfica particular) como el pavón del Cuyuní, constituyen algunos de los retos más difíciles e interesantes para la conservación de la biodiversidad.
“El desarrollo de un plan de conservación para dichas especies, requeriría tomar decisiones complejas y costosas sobre el manejo de desechos sólidos y la contaminación de los cuerpos de agua. Los recursos para financiar iniciativas de este tipo tendrían que venir de entidades gubernamentales, quizás en perjuicio de otras iniciativas con impacto social o político a corto plazo, más visibles. Resolver un dilema como éste no es asunto fácil. En el largo plazo, tanto especies amenazadas como poblaciones humanas se verían beneficiadas por ríos y lagos más limpios. Sin embargo, en el corto plazo se evidencia el conflicto existente entre atender las necesidades humanas más urgentes con las de los otros seres vivos con los que compartimos el planeta”. No obstante, señala el compromiso que deben asumir los ciudadanos en prevenir la extinción de las especies endémicas porque “no existe ninguna otra parte del mundo donde pueda ser protegida”.

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