1.300 tortuguillos terecay retornan a su hábitat

La actividad se llevó a cabo el pasado miércoles 10 de junio en el marco del programa de conservación de tortugas continentales de la cuenca del río Caura, que desarrollan de forma conjunta Fundación La Salle y el Zoocriadero Experimental Wasaña con apoyo del Ministerio de Ambiente

La algarabía se oía a lo lejos. Desde lo alto de la inmensa laja se podía escuchar el entusiasmo de los niños, jóvenes y adultos venidos de Maripa, Jabillal y Trincheras, pueblos del Municipio Sucre del estado Bolívar. La alegría se reflejaba en sus rostros mientras se acercaban en las curiaras hasta el sitio conocido como “los rápidos de cinco mil”, una isla de rocas que aflora en el medio del río Caura.
La energía que les acompañaba no se había disipado, ni siquiera con el aguacero que les cayó cuando embarcaban en el puerto de Jabillal. La idea de participar en la tercera liberación de tortuguillos terecay era una experiencia que no querían perderse.
Muchos de ellos como Osbelia, Ana y Keixi, estudiantes del Liceo Bolivariano Frank Rísquez Iribarren de Maripa, saltaron de las curiaras con la emoción de saber que estaban contribuyendo con la conservación de una de las especies de tortuga continental más afectada por la depredación humana.
“Yo veo personas que no la conservan, sino que las matan y esta actividad me ha ayudado a entender que a estos animales hay que cuidarlos. Les digo a los mayores que no las maten, porque ellas tienen derecho de vivir como nosotros, pero hay algunos que no les importa porque son rebeldes”, dijo Osbelia mientras recordaba que a sus ocho años de edad había visto por primera vez a la tortuga terecay.
Estas tres chicas tomaron en sus manos a los tortuguillos y luego de sumergirlos un rato en el río, los soltaron. Parecía que no querían dejarlos ir, “es que son tan tiernos” atinó a decir Keixi, quien aseguró que el año que viene no se perdía la cuarta liberación.

ALIANZA ESTRATÉGICA
El programa de conservación de tortugas continentales en el río Caura nació en 2005, luego de un estudio realizado por Fundación La Salle (Flasa) entre 2003-2004, sobre manejo y uso de recursos de fauna silvestre en el eje agrícola Maripa-Jabillal-La Poncha, cuyos resultados evidenciaron un alto consumo y comercialización de algunas especies de fauna autóctonas de la región.
Arnaldo Ferrer, investigador de Flasa y coordinador del mencionado programa, dijo que en alianza estratégica con el Zoocriadero Experimental Wasaña, ubicado en Maripa y el apoyo del Ministerio de Ambiente (Minamb), comenzaron a trabajar con las especies de tortugas más impactadas como son la terecay (Podocnemis unifilis) y la arrau (Podocnemis expansa), esta última considerada casi extinta en la zona, “existiendo en los actuales momentos 20 tortugas arrau adultas. Año tras año son saqueados sus nidos por lo que es difícil una recuperación de la población”.
Explicó que en el zoocriadero se estudia el comportamiento, la relación macho-hembra, tiempo de incubación del huevo (desde el momento del desove hasta que nace), y la tasa de crecimiento de los individuos nacidos para conocer el momento en que alcanzan su talla reproductiva. Asimismo, identifican las amenazas potenciales, por cuanto “las tortugas continentales, en líneas generales, están afectadas no sólo por la acción del hombre (antrópicas) sino que hay fenómenos naturales y depredadores que también diezman las poblaciones”.
Al referirse a las amenazas naturales, Ferrer especificó que el Caura es un río particular cuya hidrobiología es impredecible, “así como en plena época de postura de los animales el río está a un nivel hidrobiológico perfecto, con playas ideales para la postura o el desove, de un día para otro puede subir y ahogar todas las nidadas. Amén de los depredadores naturales que tiene”.
La liberación de los tortuguillas, luego de un año en cautiverio, responde también a la hidrodinámica del río, “preferiblemente en la época límite cuando vienen las aguas altas, pero que aún se vean las playas, esto les permite que una vez entrado el invierno ellas se refugien en los bosques inundables donde van a estar más protegidas y con más alimento como el guaco (planta) y frutas del bosque que son su dieta principal”.

CONOCIENDO LA ESPECIE
La terecay es un reptil de agua dulce cuya distribución abarca la región Oriental de Colombia y Ecuador, el noroeste de Perú, las Guayanas y parte de Bolivia. Los estudios de Flasa indican que en Venezuela se le encuentra en la cuenca del río Orinoco y en el Amazonas donde presenta una amplia distribución con gran variedad de hábitat, encontrándosele en pequeños caños, lagunas, sabanas inundables y en grandes ríos como el Orinoco, el Apure y el Caura. Logra alcanzar hasta 48 centímetros de longitud. Su alimentación es omnívora, encontrándose en su dieta principalmente vegetales, crustáceos, moluscos e insectos. Su reproducción se realiza entre los meses de enero a marzo, correspondiendo estos meses al período seco o de verano, logrando desovar entre 25 y 31 huevos por nido.

OTRAS ESPECIES
Las investigaciones en el zoocriadero no sólo incluyen terecay y arrau. Tal como lo mencionó Ferrer, en los últimos años han incorporado otras especies que no son propias de la cuenca del Caura, pero que están siendo explotadas en otras regiones del país como es el caso del galápago llanero (Podocnemis vogli), endémico del sur del Lago de Maracaibo (estado Zulia).
“Estamos haciendo un estudio de su biología y ver como se comporta en zoocría y poder reafirmar su conservación ex situ, y reforzar así las poblaciones que están siendo seriamente golpeadas en su hábitat”.
Las otras especies de tortugas que estudian son: chipiro (Podocnemis erythrocephala), morrocoy negro (Chelonoidis carbonaria), morrocoy amarillo (C. denticulada), galápago de maracaibo (Rhinoclemmys diademata), galápago (R. punctularia) y matamata (Chelus fimbriatus).
El equipo conformado por Arnaldo Ferrer (Flasa), 
Eneida Marín (Minamb), Nolyani y Ana (estudiantes de antropología UCV), 
Zabdiel Arenas (Zoocriadero Wasaña), Olga Herrera (Flasa)
y Jhonny Sucre (Minamb) preparó la logística para una experiencia exitosa.

Además han reportado una especie nueva para la región del Caura, la Phrynops tuberosus que sólo se conocía para el sureste del estado Bolívar (Parque Nacional Canaima).

SEGUIMIENTO
Ferrer aclaró que una vez al año se hacen monitoreos de las poblaciones de tortugas liberadas a fin de evaluar su crecimiento en el medio natural. “A veces las capturas son bajas por lo extenso del río, pero la poca que se ha logrado recolectar mediante redes de pesca o buceo, ha sido satisfactoria porque se observa que los reptiles están en buen estado de salud y se han adaptado bien al medio”.
En cada liberación se enfatiza la participación de las comunidades, autoridades, liceos, escuelas, brigadas ambientales y movimientos conservacionistas locales, e incluso de la aldea universitaria de Moitaco, porque el objetivo es promocionar la conservación de estas especies y motivar a las generaciones más jóvenes.
Desde que se inició el programa se han liberado un total de 6 mil tortuguillos de terecay y 1.200 de arrau, se espera que para el próximo año se liberen 6 mil arrau y 2 mil terecay.

PROYECTO LOCTI
La inversión necesaria para iniciar el programa de conservación de tortugas continentales en el Caura fue asumida por el zoocriadero Wasaña con aportes de Flasa, pero desde el año pasado cuentan con el aporte vía Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti), de la empresa de neumáticos Intyre. Dijo el investigador de Flasa que estos recursos han permitido reforzar la segunda fase del programa destinada a la educación ambiental y sensibilización de las comunidades locales hacia la conservación y uso sustentable de este grupo de reptiles a través de cursos, talleres y alternativas agroalimentarias, “porque uno no puede hacer conservación con hambre”.
Asimismo, mencionó que replicarán esta misma experiencia en el río Ventuari, estado Amazonas, donde el consumo y la comercialización de la fauna silvestre son muy altos, en especial con la tortuga cabezona del Amazonas y el chipiro.
“Cuando es sólo para consumo el impacto antrópico sobre las especies no es tan fuerte, pero cuando interviene el comercio, la cosa se complica y existe un comercio muy activo de tortugas debido a la intensa actividad minera que ilegalmente se desarrolla en el Parque Nacional Yapacana”.
Lo cierto es que la experiencia alcanzada en el programa de conservación de tortugas continentales en el río Caura, demuestra que la vida de estas especies sólo puede desarrollarse cuando existe un perfecto equilibrio hombre-naturaleza, en la cual la conciencia es un factor fundamental para lograr la armonía. Como dijo la pequeña Raquel mientras liberaba un tortuguillo: ¡Hola conciencia!

El hombre y su pasión por la naturaleza
Zabdiel Arenas llegó al Caura hace 14 años y quedó impresionado de la belleza del paisaje y más aún de su biodiversidad. Este hijo del alto Apure, nacido en Guasdualito, no dudó ni por un momento en echar raíces en estas tierras con el propósito de darle vida al proyecto ecoturístico “Wasaña” (nombre yekuana de la
palma cucurito), pero como biólogo y amante de la conservación, pudo notar la situación crítica de las tortugas terecay y arrau.
A medida que se relacionaba más con los estudios realizados por Fundación La Salle, empezó a idear la creación de un zoocriadero de las especies locales para su reproducción, levante y posterior liberación, con el objetivo de repoblar las riberas del río Caura. Su sueño se materializó en 2005 cuando logró toda la permisología exigida por el Minamb para fundar el Zoocriadero Experimental Wasaña, el cual fue levantado sobre las ruinas del antiguo banco de producción algodonero que funcionaba en la zona en los años 50, y tan abandonado estaba que en los años 70 fue uno de los sitios donde tenían secuestrado al empresario norteamericano William Niehaus. “Pensé que un atractivo de este tipo podía motivar a la gente no sólo a participar de la belleza del lugar sino enterarse de cómo nace, crece y por lo que pasa un animal de estos para llegar a adulto y que realmente no vale la pena tratarlo como está siendo tratado, en cuanto a su futuro en la vida de nuestros ríos”.
El deseo por la conservación y el esfuerzo conjunto entre La Salle y Zabdiel rindió sus frutos y ya van por la tercera liberación de tortugas en el río Caura.
Cada año el zoocriadero solicita al Minamb la licencia para realizar la recolección de los huevos (ranching) de las especies, momento que se convierte en una suerte de mini batalla porque compiten con aquellos que también los buscan con fines
comerciales o de consumo. “Tristemente, cuando logramos llegar a las costas de
los ríos, casi el 90% de las nidadas están depredadas bien sea por los
depredadores naturales o por los humanos”.
No deja de mencionar que la seriedad con la que han llevado estas observaciones en el zoocriadero, ha permitido contar con el aval del ministerio para que este año les cediera 6 mil individuos de la especie arrau para su levantamiento y posterior liberación en 2010 en el río Caura. La idea es que de aquí a cinco años puedan liberar 30 mil tortuguillos de arrau con lo cual está convencido de lograr un impacto de
recuperación de esa especie en el río Caura.
“Es una pasión que se expresa en el hecho de poder hacerlo, es el deseo de no ver extinguidas estas especies, hay muchos altibajos anímicos por no ver el mismo entusiasmo en aquellos a los que motivamos, pero al final uno se levanta cuando los ve nacer y los ve tan alegres al momento de su liberación en su hábitat y eso satisface y permite continuar, a pesar de las adversidades”.
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Parque NacionalMirtha Pimentel, directora general de la Alcaldía de Sucre reconoció el trabajo que realizan conjuntamente el Sr. Zabdiel Arenas desde el zoocriadero y el equipo de ecologistas de Flasa que hacen estudios en el Caura, porque permite conocer la importancia de preservar estas especies que se encuentran en extinción. “Para nosotros es necesario contar con el apoyo de todas las instituciones para conservar la terecay y otros más que están extinción”. Mencionó el apoyo prestado por la alcaldía, junto a la CVG y el Ministerio de Ambiente, en la difusión del programa de conservación del águila arpía en las escuelas del municipio. “Hay que conservar estas especies y entender que el hombre las está exterminando, antes era la comida de los indígenas pero hoy día lo que se ve es el comercio ilegal, por eso estamos de acuerdo en decretar la zona del Caura como parque nacional”.

Sembrando conciencia.....



Osbelia Olivares (15 años): Mi preocupación el año pasado era cómo iba a soltar esas terecayitas, eran tantas que no sabíamos como hacerlo, pero ahora somos expertas.

Ana Barreto (17 años): La actividad es muy bonita y recomiendo a la gente que participe porque es una experiencia maravillosa y que cuide nuestro medio ambiente y los animales que están en él.



Keixi Arteaga (15 años): Son unos animalitos muy tiernos y sabemos que tenemos que cuidarlos porque así como nosotros necesitamos vivir, ellos también. Yo nunca había asistido a una liberación de tortuguitas y el año que viene no me la pierdo.
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