lunes, 16 de febrero de 2009

Los bosques nublados de Guayana

La investigación desarrollada por el científico de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, Elio Sanoja, sobre los bosques montanos de La Escalera en Sierra de Lema, arrojó nuevos hallazgos para la ciencia

La primera vez que vino a Guayana (1986), le llamó la atención ese bosque particular, conocido como Sierra de Lema, puerta de entrada a la Gran Sabana, al sur de Venezuela. La tentación de bajarse del vehículo y comenzar a explorar los bosques de este complejo sistema de montañas que se extiende desde el Cerro Venamo hasta el Ptari-Tepuy, era demasiada para un estudioso de los árboles.
Elio Sanoja, biólogo con maestría y doctorado en Botánica Tropical de la francesa Universidad de Montpellier III (1992), no sólo tuvo la oportunidad de regresar a estas tierras milenarias para cumplir su deseo de conocer en profundidad la dinámica del bosque de Sierra de Lema, sino que su investigación arrojó nuevos hallazgos para la ciencia.

SUEÑO CUMPLIDO
El estudio desarrollado por Sanoja, actual profesor de la cátedra de Dendrología de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG), se inició en julio de 2003 con las primeras salidas de campo. El objetivo era describir los tipos de bosques existentes en el sector La Escalera de Sierra de Lema, según la apariencia y forma de los bosques y los tipos de árboles con las características más sobresalientes, restringiendo la investigación a un rango altitudinal que va de los 1.000 a los 1.500 msnm. También documentó la diversidad de árboles en cuanto a la plasticidad (la capacidad de una especie de ser funcionalmente reproductiva) y a las estrategias de crecimiento u ocupación espacial.
Otro de los objetivos fue adelantar un análisis florístico de estos bosques en función de los resultados del inventario y evaluar la relación entre la nomenclatura utilizada por los indígenas del área (etnia pemon arekuna) y la usada por los científicos botánicos.
Además, es el sistema montañoso que tiene el bosque nublado más accesible en Venezuela y los primeros de Guayana que se estudian. “Es nublado porque hay predominancia o frecuente formación de neblina a lo largo del año por encima de los 700 metros de altura, evidencia de ello es la abundancia de musgos en los troncos, ramas y hojas de lo árboles, además de muchas orquídeas, coníferas y helechos arbóreos, típicos de los bosques nublados tropicales”.

ÁREA DE ESTUDIO
Al traspasar el Kilómetro 88, en la carretera que conduce a la Gran Sabana, se comienza ascender la denominada Sierra de Lema, un complejo orográfico compartido por los municipios Sifontes y Gran Sabana, al sur del estado Bolívar. Esa subida conocida como La Escalera, se extiende desde los 150 msnm en las tierras calientes, hasta los 1.400 msnm, cuando se abre en todo su esplendor a la Gran Sabana, una de las regiones más fascinantes del planeta.

A la vista de Sanoja es todo un gradiente altitudinal y ecológico poco explorado, que materializa la transición entre las tierras bajas de Sierra Imataca, la cuenca del río Cuyuní y la altiplanicie de la Gran Sabana.
“Los bosques nublados son los que le dan agua a la humanidad, de ahí el valor de Sierra de Lema donde los vientos alisios se encuentran y cada año llueve más de 4 mil milímetros de agua. En el 2000 cayeron 7 mil milímetros”.

HALLAZGOS
Sanoja registró un bosque montano alto con una altura del dosel (copa del árbol) de 28 metros, bosques montanos medios con una altura de dosel entre 20 y 25 metros y bosques bajos con un dosel denso. Le sorprendió encontrar un promedio de 80 especies por hectárea estudiada.


Tabebuia lemensis


En cuanto a las novedades florísticas identificó siete especies nuevas para la ciencia de los géneros: Catostemma (baramán), Tabebuia (apamate, araguaney), Zanthoxylum (mapurite), Styrax (incienso), Pouteria (2 especies nuevas), Ormosia (peonía), Protum (tacamajaca) (2 especies nuevas). Otra novedad fue la predominancia de las lauráceas (laurel) tanto en número de especies como en área basal.
Catostemma lemense

En cuanto a la plasticidad, observó las distintas alturas extremas que alcanzaban los árboles de especies conocidas y se encontró que existían individuos que lograban alturas de 25 metros y tener flores, o metro y medio de altura e igualmente tener flores.
El caso extremo que Sanoja encontró fue la especie Humiria balsamífera (Konopichawarudek en nombre pemon), la cual alcanza 40 metros de altura en el bosque, mientras que en condiciones de sabana logra 20 centímetros de altura e igualmente dar flores y frutos. “Es funcional, enana o gigante, es decir es muy plástica, tiene aptitud a la miniaturización y adaptabilidad a distintas condiciones. De hecho es una de las especies recomendadas para hacer bonsáis”. Además, comentó que su fruto, de color morado, es carnoso y dulzón.
Aunque lo que más le asombró fue la clonación de los árboles y lo que eso puede representar para la especie y para la comunidad, “esa potencialidad de ser inmortal y de que sigue viviendo”.
Halló especies de árboles que pueden regenerarse desde las bases, emitiendo brotes que vuelven a ocupar ese espacio y lo reutilizan.
“Hay otro tipo de clones que se forman sin necesidad de un traumatismo del árbol, son clones porque los brotes son de la misma cepa y la misma información genética. El otro tipo se refiere a los clones radicales, son árboles que a lo largo de las raíces horizontales y superficiales se van extendiendo debajo del suelo y de ahí salen brotes y nuevos individuos, o nuevos brotes y nuevos tallos”.
Esto resultó interesante para Sanoja porque este tipo de respuestas de supervivencia que adopta una especie de árbol, se conocía muy poco para los árboles tropicales. Entre las especies que lo hacen está una conífera, árboles muy primitivos que en el trópico existen en las montañas.
Destacó la correspondencia entre los nombres utilizados por los indígenas de la etnia pemon arekuna y los nombres científicos de los árboles montanos de La Escalera, que a nivel de género alcanzó un 75% de similitud.
Pouteria edelcana

POR VENIR
La investigación de Sanoja no culmina aquí, su interés es profundizar la nomenclatura indígena y publicar la lista de especies arbóreas disponible a fin de “seguir mejorando la eficiencia del uso de los nombres comunes de los árboles y contribuir a la preservación de este conocimiento tradicional”.
Asimismo, tiene en mente editar un manual accesible a los visitantes de este ecosistema para que conozcan la valiosa información recogida en esta investigación. Además, propone seguir investigando y hacer prospecciones en toda Sierra de Lema, explorando y determinando las relaciones con otros puntos. Un esfuerzo científico y académico que lo mantendrá ocupado, al menos, en los próximos tres años.

Intercambio de saberes
En cuanto a los nombres usados por los indígenas Arekuna, el inventario en una hectárea determinó:
677 árboles
69 especies
48 nombres Arekuna
5 especies desconocidas
75 % de las especies tuvo un nombre común
56,3 % de los nombres Arekuna corresponde de manera suficientemente a una especie
31,3 % de los nombres Arekuna incluye varias especies
5,3 %es desconocido

Inventario
7 especies nuevas Catostemma, Tabebuia, Zanthoxylum, Styrax, Pouteria, Ormosia Protium
58 familias 123 géneros236 morfo-especies arbóreas194 identificadas a nivel de especie28 morfoespecies no incluidas63,2% de las especies identificadas son de distribución guayano/amazónica31 especies son endémicas de los bosques montanos de la Guayana30 especies son endémicas exclusivas de los bosques montanos de Sierra de Lema31,9 % de las especies arbóreas de La Escalera son endémicas de los bosques montanos del Macizo Guayanés
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