El reencuentro con las riberas del Orinoco

En el año 2002, se inició el proyecto de investigación “Vegetación y fitoambiente asociado en el corredor ribereño bajo Orinoco entre Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana”, que forma parte del subprograma Orinoco, una estrategia del programa interinstitucional de Fundacite Bolívar, BioGuayana, y la Uneg, para la conservación de la biodiversidad de la región


¿Cómo valorar lo que no se conoce? Un ejemplo claro es lo que se observa a diario en una región tan privilegiada como Guayana donde es común escuchar que se vive “a espaldas” del majestuoso Río Orinoco, desconociendo las inmensas potencialidades que ofrece el río padre y la rica biodiversidad que alberga a lo largo y ancho de su cauce. Entonces, ¿cómo quererlo?

El empeño de científicos como Judith Rosales, adscrita al Centro de Investigaciones Ecológicas Guayana de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Cieg-Uneg), ha hecho posible “reencontrarse” con la ribera del Orinoco, luego que en el año 2002 comenzara a coordinar el proyecto de investigación “Vegetación y fitoambiente asociado en el corredor ribereño bajo Orinoco entre Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana”, el cual forma parte del subprograma Orinoco, una estrategia del programa interinstitucional de Fundacite, BioGuayana, y la Uneg, para la conservación de la biodiversidad de la región.
Desde sus inicios, este proyecto contó con el apoyo de la Fundación La Salle y el Jardín Botánico de Ciudad Bolívar. El objetivo era estudiar las características relevantes en el corredor ribereño del Bajo Orinoco, entre Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana, con la finalidad de producir la base científica para la conservación y manejo de la biodiversidad y conocer las funciones de los ecosistemas de este paisaje ribereño.
Para lograr este objetivo, se dividió el corredor ribereño en cinco paisajes funcionales: El Almacén, Ciudad Bolívar, Las Galderas, Ciudad Guayana y Los Castillos de Guayana; realizando un trabajo de campo durante los años 2003 y 2004 que abarcó las distintas fases de crecidas del río: aguas altas y aguas bajas.
Las variables tales como, vegetación ribereña y suelos asociados, calidad de las aguas y sedimentos ribereños, aves, actividades socioeconómicas, percepción del ambiente ribereño, poblamiento, potencialidad de ecoturismo fluvial, necesidades de restauración; fueron analizadas espacialmente con apoyo de un sistema de información geográfico.

RESULTADOS
Los resultados del proyecto revelan:
1 Una alta complejidad de patrones espaciales de distribución, abundancia y diversidad de la biota a lo largo del corredor en relación a la superficie y diversidad de hábitat en los diferentes paisajes funcionales.
2 Una marcada respuesta en las variaciones de abundancia y diversidad que se dan entre diferentes fases del hidroperíodo (aguas altas, bajada de aguas, aguas bajas y subida de aguas), la cual revela una funcionalidad eco hidrológica.
3 Patrones sociales, económicos y culturales comunes entre las comunidades cuya actividad principal es ser pescadores y vegueros, con una dinámica relacionada con la funcionalidad eco hidrológica antes mencionada, dado que ésta determina la oferta de recursos bióticos o de tierras para cultivo.
4 Una disminución en la diversidad biológica y los valores del índice de integridad biótica en los paisajes urbanos y urbanos- industriales relacionada con los impactos de desechos urbanos e industriales.
5 Existencia de hábitats funcional y estructuralmente en buen estado aún dentro de los paisajes urbanos e industriales que con un manejo adecuado o restauración y consideración de la conectividad de sus hábitats asegurarían mantener indicadores de integridad que garanticen la calidad de los ecosistemas ribereños del Orinoco. Asimismo, indican que aún no se registran niveles de degradación que hayan sobrepasado los umbrales de resiliencia del ecosistema ribereño en el tramo de mayor uso de todo el corredor Orinoco, sin embargo ya existen indicadores puntuales de degradación que pueden extenderse y propagarse de no tomarse correctivos y acciones a tiempo, con un cambio significativo en las relaciones hombre-ambiente ribereño.
En este orden de ideas, la investigación observa la existencia de una dicotomía entre el poblador ribereño propiamente dicho, para el cual el río es fuente de vida y existencia; y el ribereño urbano, el cual no tiene sentido de ser ribereño.

EN DETALLE
Geomorfología y suelos: Se identifican tres grandes tipos de patrones de canal actual: recto sin islas, sinuoso anastomosado con mediano desarrollo de complejos de islas (antiguos complejos de orillar) y complejos de cubetas, y bajo desarrollo de canales laterales y sinuoso anastomosado con islas aisladas (de formación reciente), bajo desarrollo de cubetas, y muy bajo desarrollo de canales laterales.
Química de aguas y sedimentos: en general los niveles de metales de los sedimentos del lecho del río en sus márgenes están por debajo de la media de sedimentos contaminados, aún cuando en general se encontraron concentraciones mas altas de titanio, cobre, cromo, hierro y manganeso en las márgenes frente a Puerto Ordaz y Matanzas. Valores de bario, cobalto, cromo, cobre, plomo, guardan una correlación positiva con el porcentaje de materia orgánica y los valores de manganeso, cobre y plomo están positivamente correlacionados con los porcentajes de arcilla. El titanio y particularmente el hierro incrementan en los sitios al frente de Puerto Ordaz y Matanzas. El zinc sin embargo fue más alto en el paisaje de Ciudad Bolívar.
Vegetación: Se reconoce 316 especies pertenecientes a 81 familias y 210 géneros, incluyendo todas las formas de vida colectadas: árboles (120), hierbas (53), sufrútices (46), arbustos (33), bejucos (28) y lianas (26). Sobre las plantas conocidas y su uso en la región con fines medicinales, se obtuvieron 131 especies de plantas usadas, de las cuales 90 pertenecen a la flora característica del bosque ribereño, y un gran porcentaje de las plantas tienen un alto valor utilitario con fines medicinales.
Aves: Se identificaron 245 especies de aves distribuidas en 17 órdenes y 45 familias. 4.5% (11 especies) de las aves observadas son migratorios australes y 4.5% (11 especies) son migratorios boreales es decir que el 9% del total de aves registradas son migratorias. Las aves insectívoras (37.4%) resultaron las más abundantes.
Calidad del agua, bacterias y contaminación por aguas residuales: Para el paisaje Ciudad Guayana, con valores mayores a 1.600 coliformes fecales/100 ml, en principio superan los valores guías internacionales para aguas de uso recreativo.
Calidad del agua y peces en lagunas de Ciudad Guayana y Las Galderas: La laguna Los Cardonales, frente a la Zona Industrial Matanzas obtuvo una conductividad casi diez veces más alta que el de Las Arhuacas en Las Galderas, y también un pH más alto. En esta laguna se presentaron peces con ulceraciones y tamaños anormales. La laguna de Las Arhuacas obtuvo la mayor riqueza de peces.
Diversidad y toxicidad por metales en plantas acuáticas: Los metales encontrados en mayor concentración durante bajada de aguas en las especies de plantas Eichornia crassipes y Paspalum repens fueron en orden descendente aluminio, hierro y manganeso. En la laguna Los Caribes se encontraron las concentraciones de metales más altas en Paspalum.
Diversidad y toxicidad en invertebrados: Se presentó un chironomido (larva roja de mosquito) con una formación anormal de tejido, indicativo de efectos de contaminación.
Cobertura de la tierra: De los 20 tipos de cobertura de la tierra presentes, los paisajes funcionales Ciudad Guayana y Las Galderas, 8 corresponden a la planicie de inundación, caracterizados por la presencia de agua permanente o estacional y 12 tipos se presentan en las áreas terrestres circundantes.
Uso de la tierra y actividades económicas: La mayor actividad pesquera y de cultivo de islas se da en el paisaje Las Galderas, seguido del paisaje El Almacén. El paisaje Los Castillos se encuentra muy influenciado por la dinámica de empleo y servicios que impone la CVG y está más relacionado a la actividad urbana de Ciudad Guayana.
Discursividad: En principio existe una marcada diferencia semántica entre las percepciones de quienes habitan en Ciudad Guayana y aquellos que habitan en los pueblos ribereños. Una divergencia que seguramente redefine la convivencia urbana y rural de los espacios colectivos porque mientras el río Orinoco casi no existe en el imaginario colectivo de Puerto Ordaz, para los poblados como Las Galderas y El Almacén, es un aspecto clave para su desarrollo, casi una suerte de “divinidad natural”.

POTENCIAL TURÍSTICO
La investigadora María Isabel Blanco Quintero se dedicó a estudiar “la estacionalidad del ecosistema ribereño del Bajo Orinoco como un factor para evaluar el potencial turístico del área y proponer potenciales productos eco turísticos asociados al río para un desarrollo local sustentable”. Los resultados obtenidos evidencian que el paisaje a lo largo de los 71.988 km2 que cubre el Orinoco entre los poblados El Almacén y Los Castillos de Guayana, nunca será el mismo. Observó que la dinámica estacional del río, genera cambios en la planicie de inundación. “Los recodos, las lagunas del complejo orillar y las islas son igualmente cambiantes, pues siempre hay nuevos aportes de sedimentos que se depositan y le dan una configuración nueva en cada estación, un nuevo paisaje”.
Asimismo, analizó la belleza escénica del corredor ribereño como servicio ambiental. “Esta imagen del río y su belleza paisajística cambiante, es un recurso turístico que debe ser estudiado y valorado económicamente para su conservación”. La especialista propone que la comunidad y los organismos públicos y privados, “deben garantizar a través de un fideicomiso destinado al pago por servicios ambientales para asegurar su conservación. Este servicio ambiental puede estimular aún más el turismo fluvial sustentable a lo largo del Corredor”.
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