Norma para calidad del aire debe adecuarse a Guayana


En la zona industrial Matanzas se llevan a cabo una gran cantidad de procesos productivos que no tienen límites de emisión establecidos en el Decreto Ejecutivo 638, referido a las normas para el mejoramiento de la calidad del aire y la prevención y control de la contaminación atmosférica

¿Se necesita una nueva norma sobre el control de la contaminación atmosférica, para tener un aire más puro en Guayana? Para algunos especialistas en la materia, el Decreto 638, que establece las normas para el mejoramiento de la calidad del aire y la prevención y control de la contaminación atmosférica, ya cumplió su cometido desde que fuera firmado el 26 de abril de 1995, bajo la presidencia de Rafael Caldera.

Trece años han pasado y con ello, nuevas tecnologías se han desarrollado en materia de control de emisiones atmosféricas que permiten incluso, reducir los límites de calidad del aire.
“La norma actual establece concentraciones de partículas en chimenea para el proceso de fabricación de acero por el orden de los 150 miligramos por metro cúbico, cuando los nuevos sistemas de control de contaminación te pueden garantizar una concentración en chimenea por el orden de los 10 miligramos por metro cúbico”.
Así lo asevera el experto en temas ambientales Santos Carrasco, consultor ambiental y ex director estadal de Ministerio de Ambiente, graduado en Tecnología de Ciencias Ambientales en el Berkshire College de Massachusetts (Estado Unidos) con maestría en Ciencias Ambientales y Tecnología (1992), realizada en el Instituto Internacional de Infraestructura, Hidráulica e Ingeniería Ambiental de Delft (Holanda).

TEMA SENSIBLE
Para Carrasco este es un tema “sensible”, sobre el cual debe legislar el Ministerio del Ambiente. Sensible porque a su entender, en Guayana están operando una gran cantidad de procesos productivos sin límites de emisión expresamente establecidos en la norma vigente, lo que obliga al Ministerio a utilizar límites de referencia de procesos similares, lo cual no siempre es técnicamente correcto y hace mas difícil la labor de fiscalización y seguimiento ambiental.
“Venezuela es el centro de reducción directa más grande del mundo con empresas productoras de briquetas en caliente y prerreducidos como Venprecar, Orinoco Iron, Matesi, Comsigua, Sidor y Ferrominera Orinoco; más sin embargo, el Decreto Ejecutivo 638 no establece límites de emisión para los parámetros partículas solidas, dióxidos de azufre, sulfuro de hidrogeno y monóxido de carbono, entre otros, que sean específicos para los diferentes procesos de reducción directa. También existen otros procesos, ambientalmente críticos, como la regeneración de ácido clorhídrico, el cromado y estañado electrolítico, la fabricación de carburo de silicio que tampoco están normados, lo cual es grave porque les da una inseguridad jurídica a las empresas, y además, técnicamente es difícil para el propio Ministerio del Ambiente controlar si efectivamente están cumpliendo o no con el límite que les corresponde”.
Explica que el organismo rector de la política ambiental del país debe venir a Guayana “a sentarse e inventariar conjuntamente con los técnicos de las empresas básicas y privadas todos los procesos productivos existentes en la zona y establecer unos límites de emisión que vayan en consonancia con los últimos desarrollos tecnológicos”. Una solución que pareciera sencilla, pero que en la práctica se dificulta.
No obstante, Carrasco confía en que esta nueva administración del Ministerio del Ambiente pueda saldar esa brecha que las anteriores ministras no pudieron, “lamentablemente”.

ENTRE CRONOGRAMAS Y NORMAS
Cabe recordar que entre el periodo 1995 y 1998, se establecieron los cronogramas de adecuación ambiental, con el fin de ajustar las empresas privadas y a las del holding CVG, a las normativas ambientales exigidas por el Estado venezolano, debido a que para la fecha en que se crearon estas empresas, no existía un ministerio ni normas que regularan el desempeño ambiental de las mismas.
Estos compromisos se fijaron con base en las previsiones establecidas en los Decretos Ejecutivos 638, 883 y 2.635, determinándose un periodo máximo de hasta cinco años para que las empresas se adecuaran a los límites y parámetros de calidad establecidos en las citadas normas, conforme a los proyectos de adecuación ambiental propuestos en los diferentes cronogramas, los cuales fueron elaborados por las empresas tuteladas por la CVG y aprobados por el Ministerio del Ambiente, ente encargado de hacerle seguimiento a estos compromisos adquiridos.
Sin embargo, bajo la óptica de Carrasco, no hay correspondencia entre el conjunto de cronogramas ambientales, que fueron ejecutados por muchas de las empresas de la zona, y los niveles de calidad de aire que se observan hoy en día.
“Es decir que la cuantiosa inversión ambiental realizada no guarda correlación con los niveles de calidad de aire existentes actualmente; aún no hemos notado ningún mejoramiento en la calidad del aire que respiramos, de hecho las últimas mediciones de calidad de aire sugieren que existe una tendencia creciente al deterioro, específicamente en partículas sólidas”.
Según explica, esta situación puede deberse a varios factores:
1.- Aumento de la capacidad de producción de las empresas sin contemplar la instalación de nuevos sistemas de control de emisiones.
2.- Los equipos de control instalados no abarcaron todas las fuentes fijas de emisión existentes en las empresas.
3.- Los sistemas de control instalados no han sido operados y mantenidos, cumpliendo con las recomendaciones de los fabricantes.
4.- Instalación de nuevas empresas en la zona con procesos productivos generadores de partículas sólidas y gases contaminantes.
5.- Aportes provenientes de las canteras ubicadas en plena ciudad, así como áreas donde se realizan construcciones y desarrollos urbanísticos.
6.- La caracterización anual de las emisiones generadas por las empresas (exigida por la norma) no permite detectar oportunamente desviaciones en los parámetros evaluados y la adopción de las medidas correctivas correspondientes.
7.- Ocurrencia de incendios de vegetación durante el periodo de sequía; entre otros que a su entender, el Ministerio no está monitoreando oportuna y adecuadamente.
En todo caso, asegura que estos procesos no pueden ser desatendidos por la autoridad ambiental ya que “requieren un seguimiento cercano y permanente. Las empresas respetan el Ministerio cuando sienten que hay una presencia permanente de seguimiento y sobretodo cuando desempeña un rol de orientación técnica en los procesos de adecuación ambiental y en la emisión de recomendaciones sobre procesos productivos limpios o poco contaminantes”.

METAS PUNTUALES
Aclara el especialista que es necesario establecer metas con objetivos ambientales cuantificables. “Un proceso de esta naturaleza debe partir de un diagnóstico inicial, donde se tiene una calidad de aire determinada y como autoridad ambiental me propongo en un lapso determinado, bajar esos niveles de contaminación de una categoría altamente contaminado a uno levemente contaminado, por ejemplo”.
Insiste en la complejidad del proceso de adecuación ambiental de las empresas, por lo que no se pueden desatender “ya que el desempeño económico de las compañías está gobernado por factores externos que tienen que ver con el comportamiento del mercado internacional, que genera altibajos en los precios del aluminio, acero, mineral de hierro, briquetas, pellas y ferroaleaciones, entre otros, que tiene una influencia determinante en el flujo de caja de cualquier empresa y afecta obviamente, el oportuno cumplimiento de sus obligaciones ambientales ”.

ACIERTOS Y DESACIERTOS
La recomendación de Carrasco se centra en revisar ese primer proceso de adecuación ambiental en Guayana, sus aciertos y desaciertos, para optimizar los nuevos programas de adecuación y mejoramiento ambiental de las empresas de Guayana que debe promover y exigir el Ministerio del Ambiente, ejerciendo prioritariamente un rol orientador, y aplicando enérgicamente las sanciones establecidas en la Ley cuando se produzcan incumplimientos en las mismas.
Eso sí, está convencido como lo demuestra la experiencia en los países de avanzada ambiental que “si no hay claridad de objetivos, constancia de propósito y voluntad política al más alto nivel de decisión de la autoridad ambiental nacional y una oportuna y adecuada contraloría social por parte de las comunidades locales, universidades y demás grupos organizados, estos procesos no avanzan”.

Problemas resueltosantos Carrasco, explica que los cronogramas de adecuación ambiental permitieron resolver muchos problemas. Entre ellos destaca la inversión de 34 millones de dólares en nuevos sistemas de control atmosféricos en las acerías de Sidor, empresa que “cumplió con todos sus compromisos y en el plazo estipulado y luego hubo una renegociación de un año adicional, porque la solución para el tratamiento de los efluentes líquidos fue más compleja y más costosa que la inicial prevista”.
Menciona otros procesos de adecuación similares como el caso de la antigua CVG Fesilven hoy Ferroven, que también instaló sus sistemas de control ambiental “y hoy en día ha habido un aprendizaje importante para esta empresa porque el micro sílice, subproducto que se recoge en los colectores de polvo, tiene un importante valor comercial, y se utiliza como aditivo en el concreto en casi todas las grandes obras de infraestructura hidroenergética y vial del país y esa fue una realidad que lamentablemente en ese momento nadie entendió”.
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