Científicos analizan bajas concentraciones de calcio y magnesio en nuestras aguas

Diversos estudios científicos advierten sobre las bajas concentraciones de calcio y magnesio en las aguas de los ríos Orinoco, Caroní y Cuyuní, recomendando iniciar estudios integrales para conocer la incidencia de los factores ambientales en la ocurrencia de enfermedades cardíacas

¿Se ha preguntado alguna vez, qué cantidad de calcio y magnesio se encuentra en ese vaso de agua que se está tomando, en pleno Escudo de Guayana? Pues, a la luz de la geología médica y de las ciencias de la salud, será aconsejable que comience más bien a buscar respuestas.
Diversos estudios científicos advierten sobre las bajas concentraciones de calcio y magnesio en las aguas de los ríos Orinoco, Caroní y Cuyuní, recomendando iniciar estudios integrales para conocer la incidencia de los factores ambientales en la ocurrencia de enfermedades cardíacas. Al menos los científicos de la Universidad Central de Venezuela y Fundación La Salle Campus Guayana, ya comenzaron.

LA SALLE A LA VANGUARDIA
El más reciente estudio sobre la caracterización fisicoquímica del río Orinoco, llevado a cabo por Fundación La Salle, evidenció bajas concentraciones de calcio (Ca) y Magnesio (Mg) en sus aguas, de las cuales se abastece la mayor parte de la población del Estado Bolívar.
Abrahan Mora, químico egresado de la Universidad Simón Bolívar y científico de la Estación de Investigaciones Hidrobiológicas de Guayana de la Fundación La Salle Campus Guayana, coordinó este estudio, como parte de su tesis doctoral en Ciencias Ambientales de la Universidad Politécnica de Madrid, con el apoyo de los geoquímicos Daniel Pisapia y Laura Balza.
Este proyecto, desarrollado en dos fases, fue financiado por la empresa Conoco-Phillips a través de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti). La primera fase, realizada entre el año 2004 y 2006, permitió medir en un primer muestreo realizado en el Bajo Orinoco varios elementos, parámetros químicos y algunos metales,
Los resultados obtenidos le indicaron a Mora la necesidad de profundizar en la geoquímica del Orinoco, incluyendo sus ríos tributarios: Caura y Apure, “con condiciones geológicas totalmente distintas, debido a que cada uno viene asociado a la geología por la cual fluyen”. Explica que el Orinoco es una gran mezcla de “aguas blancas”, provenientes de Los Andes colombianos y venezolanos, con mucha acumulación de sedimentos y carbonatos de calcio y magnesio; mientras que las aguas del Escudo de Guayana son pobres en carbonato, calcio, magnesio, sodio, ph muy bajo y altas concentraciones de ácidos húmicos y fúlvicos que le proporcionan la coloración “té” característica a estas aguas.
La segunda fase de este estudio, ejecutada entre junio 2007 y agosto 2008, permitió determinar la variación temporal y espacial de la concentración de elementos como sodio, potasio, calcio y magnesio (cationes mayoritarios); y otros como hierro, aluminio, manganeso, cobre, zinc, cromo, plomo, cadmio y silicio (elementos traza disueltos), identificando los factores o procesos geoquímicos que pudieran producir cambios temporales y espaciales en la concentración de estos elementos disueltos.
Los resultados arrojaron que los niveles de algunos elementos esenciales como el calcio y el magnesio se encuentran en muy bajas concentraciones, “debido a que el 60% de las aguas del Orinoco provienen del Escudo de Guayana que es una zona muy meteorizada, profundamente erosionada, la cual está compuesta principalmente por cuarzo-arenitas, feldespatos y granitos”. Por eso se oye hablar tanto de que las aguas del río Caroní y Caura son pobres en nutrientes.
Sin embargo, cuando Mora expuso estos resultados ante un variado auditorio en la Fundación La Salle de San Félix, más de uno quedó asombrado de saber que la ciencia médica advierte sobre los efectos de las bajas concentraciones de estos elementos en la salud. “La deficiencia de estos elementos en el agua y su relación con las enfermedades cardiovasculares y cerebro vasculares, ha sido reportada para otros países en el mundo”.
Ciertamente, se han reportado investigaciones en países desarrollados y en vías de desarrollado desde 1957, en las cuales “se sugiere que existe la correlación negativa de las concentraciones Ca+Mg en el agua ingerida y las enfermedades cardiovasculares” (Tosiani, 2008).

GEOLOGÍA MÉDICA
“La concentración y distribución del calcio (Ca), magnesio (Mg) y selenio (Se) en forma natural, en las aguas, suelos y sedimentos, en algunas regiones, pueden ser determinantes para la salud de las poblaciones”, afirma Tommaso Tosiani, Doctor en Geoquímica e investigador del Instituto de Ciencias de la Tierra de la UCV.
Tosiani se interesó desde hace dos años en la geología médica, disciplina de la ciencia que busca conocer la influencia que tienen los procesos geológicos naturales de una región en la salud de la población que reside en ella, bien sea beneficiándola o perjudicándola. Tal como lo explica, esta disciplina es de reciente creación (1998) y aún en Venezuela no ha sido abordada de forma sistemática.
Una investigación llevada a cabo por Tosiani sobre las “Patologías asociadas a la distribución natural de Se, Ca y Mg sobre la corteza terrestre”, publicado en la revista Interciencia (marzo 2008), plantea que en Venezuela, “la distribución estadística de las causas primarias de mortalidad puede ser parcialmente determinada por el impacto de factores geológicos regionales investigados por la geología médica, los cuales pudieran no haber sido detectados o reconocidos por los especialistas en salud pública y biomedicina”.
Tosiani analizó los datos del anuario 2005 del Ministerio de Salud referidos a las primeras cuatro causas de muerte en Venezuela, encontrando que el 51,69% de la mortalidad registrada ocurrió por enfermedades del corazón, cáncer, enfermedades cerebro vasculares y diabetes. De estos datos, al investigador le llamó la atención que en el estado Bolívar el índice de infarto en personas menores de 65 años, es el más alto a nivel nacional.
En el caso de Bolívar, el mismo Tosiani realizó mediciones fisicoquímicas en las cuencas de los ríos Caroní, Orinoco y Cuyuní, las cuales abastecen de agua a las poblaciones del estado Bolívar, encontrando niveles muy bajos de Ca y Mg.
Según sus datos, medidos en miligramo por litro, el agua del Caroní apenas tiene 0,5 de Ca y 0,2 de Mg; por su parte, el Orinoco registra 2,00 de Ca y 0,7 de Mg; mientras que la cuenca del Cuyuní presenta un promedio de 1,5 de Ca y 0,7 de Mg (datos publicados por el investigador en 2007 y 2004, respectivamente), “valores todos muy bajos, siendo muy probable que sean los más bajos del país”.
Precisamente, Tosiani explica que una de las asociaciones que más ha intrigado a los especialistas en esta ciencia, es esa correlación entre la dureza del agua (referida a la suma de las concentraciones de Ca y Mg) y la incidencia de enfermedades cardiovasculares.
No obstante, aclara que “esto no tiene nada que ver con las normas escritas para aguas potables. Tiene que ver con la relación Ca/Mg en las aguas que ingerimos y que en varios países, se ha demostrado que tiene una gran influencia sobre la incidencia de enfermedades coronarias”. En su estudio hace referencia a los resultados obtenidos en países como Canadá, Inglaterra, Australia, Finlandia, Italia, entre otros.
En el caso de Venezuela, advierte que no se puede establecer correlación entre estos factores por cuanto se requiere mayor investigación, “para ser más precisos y tener conclusiones”. Además, explica que se deben investigar otros factores como “estilo de vida, la alimentación con exceso de grasas y bajo consumo de frutas y hortalizas, los índices de pobreza, la disponibilidad de servicios médicos”.
Con lo anterior concuerda el investigador de la Fundación La Salle, Abrahan Mora para quien es necesario continuar las investigaciones en este campo, “conformando un equipo de investigadores interdisciplinarios, con especialistas en salud pública, para conocer si existe relación entre la deficiencia de calcio y magnesio en el agua con las muertes por enfermedades cardiovasculares y cerebro vasculares en el estado Bolívar y en otros estados de Venezuela”.

ALIANZA INTERINSTITUCIONAL
De hecho, la Universidad Central de Venezuela (UCV) con el respaldo de Hidroven, lleva a cabo un proyecto a escala nacional con el objetivo de analizar todas las aguas que surten las empresas hidrológicas de Venezuela, incluida Hidrobolívar.
El interés para llevar a cabo este estudio surgió luego de los resultados reportados en las investigaciones adelantadas por Tosiani, entorno a la distribución natural de micronutrientes (calcio, magnesio y selenio) en las aguas, suelos y sedimentos de algunas regiones del país, y la posible incidencia sobre la salud de las poblaciones.
Hidroven comparó estos resultados con sus propios registros y consideró pertinente iniciar un mapeo a nivel nacional a fin de determinar las concentraciones de calcio y magnesio en los ríos que surten de agua a las poblaciones del país.
La bióloga Lenny Matos, funcionaria de la dirección de Calidad de Aguas de Hidroven informó –vía telefónica-, que el proyecto se encuentra en la fase de captación de las muestras de agua. “Ya se pasó el informe a todas las hidrológicas del país a fin de que sean ellas las que determinen el número de plantas de tratamiento que van a participar, ya cuentan con los lineamientos necesarios para la captación de las muestras, de hecho algunas de ellas, ya las están enviando al laboratorio de fisicoquímica la UCV”.
Según explicó, las muestras se tomarán en las principales plantas que abastecen al 80% de una población. “Este proyecto busca prevenir, por cuanto las concentraciones de magnesio en un rango determinado favorece que no haya ciertas enfermedades. Hay una correlación positiva entre esas concentraciones y las enfermedades del corazón.
Precisamente, este estudio en conjunto con la UCV, permitirá determinar el rango de concentraciones de calcio y magnesio permitidas, luego de correlacionar esos resultados con el índice de enfermedades cardiovasculares”.
Otro de los objetivos que persigue este proyecto nacional es lograr unificar las metodologías aplicadas en las mediciones sistemáticas que realizan las hidrológicas para la evaluación de parámetros fisicoquímicos del sistema de abastecimiento.
La funcionaria de Hidroven explicó que “la idea es no tener errores en los resultados, porque se pueden aplicar distintas metodologías en las plantas de tratamiento de agua potable”.
Añadió que una vez presentados los resultados analizados por el equipo de investigadores de la UCV, la institución evaluará las acciones necesarias a tomar de acuerdo a la deficiencia o exceso de estos elementos, e impartirá los lineamientos a las hidrológicas de aquellos estados que pudieran presentar deficiencias de los mencionados elementos esenciales para la salud.

Dieta y suplementos vitamínicos
Consultado vía correo electrónico, Ricardo Contreras, Doctor en Química y profesor de Química Inorgánica y Filosofía de la Ciencia del Departamento de Química de la
Universidad de Los Andes, explicó que bajos niveles de calcio y magnesio en agua, pueden ser “en principio”, compensados por la dieta.
“Regularmente, en aquellos sitios donde las aguas son bajas en micronutrientes, con una dieta que contemple productos lácteos y vegetales pudiera compensar la deficiencia. Sin embargo, debido al nivel de transpiración, por el calor de la zona y al ritmo de vida de las ciudades modernas, sería recomendable tomar complementos vitamínicos”.
Añadió Contreras que existen niveles recomendados en diversas normas (norteamericanas y europeas), no solo para calcio y magnesio sino para otros elementos incluyendo metales.
"La calidad del agua siempre es muy estudiada y por ejemplo, los europeos tienen la costumbre, en determinadas épocas del año, de tomar aguas minerales, las cuales son muy ricas en calcio y magnesio, además de otros micronutrientes. A veces se consigue en nuestros supermercados aguas minerales francesas e italianas, con y sin gas, que los europeos acostumbran tomar en el verano o cuando se sienten muy cansados, también las toman como digestivo, estas aguas tienen por lo regular entre 155 y 50 miligramos por litro de calcio y entre 30 y 7 miligramos por litro de magnesio. En Venezuela se comercializan algunas aguas minerales que reportan, por ejemplo, 80 miligramos por litro de calcio y 10 miligramos por litro de magnesio, lo cual es muy aceptable para su consumo como suplemento en la dieta".

Para tener en cuenta

1.- El calcio es común encontrarlo en la leche y productos lácteos, pero también en frutos secos, vegetales, etc. Es un componente esencial para la preservación del esqueleto y dientes de los humanos. También asiste en funciones de los nervios y musculares.
Pero, el uso de más de 2,5 gramos de calcio por día, sin una necesidad médica,
puede llevar a cabo el d
esarrollo de piedras en los riñones, esclerosis y problemas en los vasos sanguíneos.
2.- La evidencia sugiere que, en condiciones normales, para preservar la masa ósea se necesitan unos
1.000 miligramos (mg) diarios de calcio, tanto para hombres como para mujeres que no han llegado a la menopausia. Pasada la menopausia se necesitan unos 1.500 mg. Entre las fuentes de origen vegetal se encuentran vegetales verdes como el brócoli y las espinacas. También contienen calcio la col, la coliflor, granos, las lentejas y las nueces. El calcio trabaja conjuntamente con el magnesio para formar nueva masa ósea.
3.- Si se han de ingerir suplementos de calcio, deben combinarse con magnesio en proporción de 2 a 1, es decir, si se ingieren 1.000 mg de calcio se deberán ingerir 500 mg de magnesio. Algunas buenas fuentes de magnesio en la dieta son los guineos o
bananos, mariscos, granos integrales, nueces, salvado de trigo, porotos,
garbanzos, lentejas, arvejas, papas, maíz, espinacas, chocolate (especialmente
el de color oscuro, pero debemos comerlo con moderación), kiwis, almendras,castañas, avellanas, higos secos, dátiles y las semillas y los vegetales de color verde.
Fuentes consultadas: nutrición.pro/lenntech.com
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