Investigadores apoyan propuesta del Minamb sobre ordenamiento del Caura

Consideran que el anteproyecto del Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso de la Reserva Forestal del Caura, elaborado por el Ministerio del Ambiente, es una decisión “honesta y contundente” y con una clara voluntad política de preservar una de las regiones más prístinas del planeta

Lo que se quiera hacer en las 5 millones de hectáreas que conforman la Reserva Forestal del Caura debe estar signado por la premisa del desarrollo sustentable. Así lo establece el anteproyecto del Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso de la Reserva Forestal del Caura, elaborado por el Ministerio del Ambiente (Minamb) y que fue presentado esta semana ante más de 70 representantes de los organismos públicos e instituciones educativas y de investigación de la región que participaron con sus observaciones y sugerencias en el mencionado plan.

El anteproyecto señala que el aprovechamiento de los recursos naturales de esta inmensa región ubicada en los municipios Sucre y Cedeño del estado Bolívar será exclusivamente bajo el principio del desarrollo sustentable. Una decisión que para algunos investigadores locales es considerada “bien honesta y contundente” y con una clara voluntad política de preservar una de las regiones más prístinas del planeta.

VOLUNTAD DE PRESERVACIÓN
Luís Pérez Álvarez, director de Producción Piscícola de la Fundación La Salle, biólogo graduado en la Universidad de Oviedo, España en la especialidad de Zoología con más de 25 años dedicado a la investigación de la ecología de peces en la Cuenca del  río Orinoco y a la dinámica del mercurio en embalses del estado Bolívar, considera que con este plan “el Minamb ha demostrado clara voluntad de que el Caura se preserve, sin ningún tipo de minería ni de explotación forestal”.
A su juicio el anteproyecto no defiende “intereses actuales de tal o cual sector económico o políticamente poderoso”. Para Pérez Álvarez la visión del Minamb coincide con la suya propia en el sentido de que lo más conveniente para las generaciones futuras es que no se explote el Caura, “ni le pongamos carreteras, ni tendidos eléctricos, ni canalizaciones. Para conservarlo debe seguir siendo habitado únicamente por los indígenas bajo similares patrones de baja densidad poblacional y prácticas sostenibles”.
No obstante, Pérez dejó claro durante su participación en el proceso de consulta a los organismos locales que uno de los factores fundamentales a considerar es el cumplimiento de la legislación vigente  y el ordenamiento territorial, de aprobarse el anteproyecto presentado. “La sociedad venezolana en su conjunto debería apoyar las medidas protectoras, sin dejarse manipular por pequeños sectores que pretenden obtener un beneficio pasajero para ellos y para los que demandan oro y madera en el exterior, sin que les importe dejar destrozada la herencia de los venezolanos del mañana”.
Al respecto, el investigador de la Fundación La Salle, advirtió sobre el tratamiento informativo que los medios de comunicación deben dar a estos asuntos ambientales por su marcada influencia en las posiciones que asuma la sociedad. “Si no se presenta el problema objetivamente, con todas sus complejidades, los televidentes o lectores estarán imposibilitados de formarse un criterio correcto. Personalmente en el conflicto minero Paragua-Caura he notado tendencia de la mayoría de los medios a resaltar la violación de los derechos de los mineros por algunos militares y a ignorar o menospreciar tanto la violación de los derechos indígenas por parte de algunos mineros, como las graves amenazas ambientales implícitas. Si El Diario de Guayana no censura esto que acabo de decir, estaría dando muestras de una posición decidida en favor de la sociedad en su conjunto, por encima de los intereses egoístas de sectores claramente minoritarios”.

OBJECIONES Y ACIERTOS
Pérez objeta el artículo 23 del anteproyecto referido al programa de evaluación del potencial minero en la Reserva Forestal del Caura por cuanto considera que ya no es necesaria más prospección minera y que más bien, “debería eliminarse la posibilidad de esa actividad”. Asimismo cree necesario aclarar bajo qué términos pueden seguir viviendo algunas comunidades indígenas dentro de los límites de los Monumentos Naturales. “Si se les prohíbe seguir con su práctica ancestral de cultivo en conucos se tendrían que ir de ahí. Si se les reconoce el derecho de seguir viviendo donde nacieron se les debe permitir el conuco, pero asegurando que la superficie cultivada no aumente y que se recuperen los conucos abandonados”. En tal sentido, el biólogo señaló que durante la consulta del anteproyecto, los representantes de la etnia yekuana reconocieron que sería “ecológicamente problemático un crecimiento demográfico importante que eleve la densidad de población en el Caura” y que por ende, “en su planificación contemplan revisar cada década esta variable para tomar decisiones más convenientes”.

CONTRATO SIMBÓLICO
A Luís Pérez Álvarez le gustaría imaginar para la Reserva Forestal del Caura una especie de contrato simbólico entre la humanidad del planeta, la sociedad venezolana y los pueblos indígenas del Caura “según el cual los indígenas sigan habitando esos espacios bajo unos patrones de uso que garanticen la conservación de la cuenca, su biodiversidad, sus paisajes, el secuestro de carbono, la disponibilidad de agua no contaminada y otros muchos beneficios. Venezuela tendrá una importante ventaja comparativa turística cuando en otros países ya no queden selvas vírgenes. Sin duda alguna las tres partes saldrán beneficiadas y nuestros nietos agradecerán que hoy hayamos resistido presiones”.

PLAN COHERENTE
Para Hernán Castellanos, biólogo egresado de la Universidad Central de Venezuela, con postgrado en Ciencias Biológicas en la Universidad Exeter de Inglaterra y miembro del Centro de Investigaciones Ecológicas de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, el plan presentado por el Minamb “fue un poco más coherente, particularmente porque consideraron al desarrollo sostenible, aunque con ciertos detalles que dejan a la reflexión”. Castellanos explica que los participantes se encontraron con dos escenarios: un taller de consulta para discutir los planes de ordenamiento y reglamento de uso y el análisis de dos aspectos sujetos a la discusión permanente para establecer un plan de ordenamiento de lo que el Minamb denomina Área de Régimen Ordinario y Asuntos Indígenas. “Obviamente, no entregaron papeles de trabajo para la discusión de estos dos aspectos, sino un mapa con zonas propuestas. Sin embargo, creo que fue fructífera la reunión, sobre estos dos aspectos”. El investigador de la Uneg dijo que una de las propuestas presentadas fue la de conformar una comisión permanente integrada por quienes participaron para la elaboración del plan de ordenamiento “y sugerimos decretar un área de amortiguamiento al sur de la Troncal 16 para usos múltiples, que permitiera minimizar los impactos sobre el límite norte de la reserva y dinamizar un enfoque de desarrollo sostenible en esa nueva área propuesta”. 
Algo que llamó la atención de los participantes fue la ausencia del aprovechamiento forestal en el anteproyecto del plan de ordenamiento del Caura con la participación de grandes empresas madereras y aserraderos, propiamente dicho. “Apenas hay un área, si se quiere pequeña al norte de la reserva. Vimos con asombro que fueron incorporados el Manejo Agroforestal, aspecto que hemos sugerido su incorporación en la Reserva Forestal y nos pareció muy bien”. A Castellanos le sorprendió que entre los participantes invitados no estuvieran presentes los madereros ni los mineros, en una clara evidencia de que el Minamb “no quiere la participación de grandes empresas madereras en el Caura por la forma que ellos han trabajo en las Reservas Forestales y no quieren minería en el Caura. Esa posible decisión me pareció bien honesta y contundente”.

Minería sólo como potencial
La minería está señalada dentro de los programas operativos planteados en el anteproyecto del Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso de la Reserva Forestal del Caura, pero sólo con el objetivo de evaluar el potencial existente en la región del Caura a fin de “generar y mantener información actualizada sobre el catastro y exploración minera”. Según relata el artículo 23 del mencionado plan, este programa estará abajo la responsabilidad del Ministerio de Energía y Minas con la participación del Minamb y el Instituto Geográfico de Venezuela “Simón Bolívar”. Con este programa se pretende determinar el potencial minero aprovechable e identificar y recuperar áreas ocupadas por la pequeña minería, formular acciones para la “reubicación y cambio de actividad económica en concordancia con los objetivos de la Reserva Forestal del Caura”.
Zonas
El Plan de Ordenamiento y Reglamento de Uso de la Reserva Forestal del Caura identifica siete zonas en función de las características ecológicas, distribución espacial de los sistemas, usos actuales, potenciales, conflictos de uso, presencia de pueblos y comunidades indígenas y factibilidad de desarrollar actividades científicas y económicas compatibles con el desarrollo sustentable, a saber:

Zona de Manejo Forestal No Maderable
Zona de Manejo Forestal No Maderable con Limitaciones
Zona de Manejo Especial Forestal No Maderable con Comunidades Indígenas
Zona de Protección Forestal
Zona de Alta Preservación
Zona de Manejo Especial Agroforestal
Zona de Recuperación

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