El mercurio provoca daños en el aparato reproductor masculino

Al menos es lo que ocurre a nivel experimental con las ratas albinas, utilizadas en la investigación desarrollada por el Grupo de Investigaciones en Reproducción Humana de la Universidad de Oriente-Núcleo Bolívar

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Si usted es un minero que está pensando en tener hijos, será mejor que antes de intentarlo vaya a practicarse un examen para conocer cuánto mercurio lleva en la sangre.
Estudios recientes señalan que la presencia de este metal en el testículo puede llegar a causar una alteración en los espermatozoides y con ello, el deseo de fecundar.
Al menos es lo que ocurre a nivel experimental con las ratas albinas, utilizadas en la investigación que desarrolla el Grupo de Investigaciones en Reproducción Humana de la Universidad de Oriente (Girh-UDO), Núcleo Bolívar.

El estudio se inició en el año 2001 con el objetivo de evaluar los efectos del mercurio en el sistema reproductor masculino, mediante el empleo de modelos experimentales y contó con el apoyo financiero de Fundacite Bolívar y el Consejo de Investigación de la UDO-Bolívar.
Salvador Penna, profesor e investigador del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Escuela Ciencias de la Salud y coordinador del Girh-UDO, explicó que esta línea de investigación ha generado “conocimientos acerca de la fisiopatología de las lesiones ocasionadas por dosis bajas del metal, en un intento por establecer una analogía con la contaminación crónica por bajos niveles”.
Según el especialista, la población minera está expuesta laboralmente al mercurio llegándose a detectar “unas de las cifras más altas en el 15% de los mineros de El Callao con rangos que oscilan entre 1.211 y 3.260 microgramos de mercurio por gramo de creatinina excretada en orina, según estudios realizados por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial”.
Manifestó que la minería del oro provoca contaminación mercurial por tres vías: por la quema de la amalgama que produce emisiones de vapores de mercurio a la atmósfera; por disposición directa en suelos y por vertido directo a los cuerpos de agua del mercurio amalgamado en las colas de minería.
Cabe destacar que los resultados parciales de esta investigación fueron presentados en el II Encuentro Iberoamericano de Andrología realizado en República Dominicana en 2003, a través de la ponencia “Fisiopatología de las lesiones testiculares inducidas por mercurio”.

SIGNOS DE MUERTE CELULAR
Penna, especialista en Reproducción Humana (IVIC), con Master Universitario en Toxicología (Universidad de Sevilla-España) y doctorado en Ciencias Médicas (Universidad del Zulia), señaló que el modelo animal seleccionado fue una especie de ratas albinas, susceptible a la acción del mercurio, luego de haberse demostrado las lesiones producidas en el riñón de estas especies.
“Se decidió emplear dosis subtóxicas, cercanas y por debajo de los valores que, para la década de los noventa, se habían descrito para algunos cuerpos de agua del estado, entre 0,1/0,05 y 0,01 microgramo por mililitro, administradas por varios meses”.
Añadió que durante las investigaciones se evaluaron los aspectos morfológicos de las lesiones, inducidas por el metal, utilizando para ello las técnicas de microscopía de luz y electrónica. Los resultados determinaron “signos de muerte celular en testículo, relacionadas con alteraciones en la producción de testosterona”.
Recordó Penna que al ser el mercurio “un inductor de defensa contra el mismo organismo, en cepas genéticamente susceptibles, se evaluó la posible implicación del sistema inmunológico en las lesiones observadas, detectándose moléculas de defensa dirigidas contra los espermatozoides”.
Agregó que los tóxicos como el mercurio generan señales de peligro, por lo que el Grupo de Investigaciones en Reproducción Humana de la UDO estudió la expresión de otras moléculas como las proteínas de estrés, en células germinales y del sistema inmunológico, encontrándose una elevación de dichas moléculas en los animales tratados.

SIN FECUNDACIÓN A LARGO PLAZO
Los resultados hasta ahora obtenidos con esta investigación apoyan la hipótesis del equipo de científicos de la UDO, en cuanto a que las dosis subtóxicas de mercurio “son capaces de provocar daño directo e inducir una respuesta autoinmune o de autodefensa en el testículo”.
Penna complementó que en este tipo de respuestas están involucradas de igual forma las de tipo celular y humoral, las cuales provocan “daño al epitelio germinal, por mediación de varios factores lo que podría prevenir, a largo plazo, la fecundación”.
Aclara que aunque son resultados obtenidos en ratas albinas, “no pierdo las esperanzas de hacer cuantificaciones de mercurio en el semen de la población de riesgo”.
Advierte el especialista que la contaminación en Guayana no sólo involucra al sector laboral, sino también a la población en general, “que puede estar crónicamente expuesta a una diversidad de agentes que afectan tanto al ambiente como la salud humana”.
Sin embargo, Penna está convencido que sin la participación de todos los sectores de la región “con miras a concertar estrategias para abordar e implementar soluciones efectivas, todo esfuerzo será inútil”.
Confía en que si se logra rebasar la situación “habremos triunfado. Si nada hacemos, perderemos nuestro medio y con él lo más importante para cualquier especie: la garantía de su preservación”.
Por lo pronto, nuevas hipótesis y nuevos experimentos seguirán desarrollándose desde el Grupo de Investigaciones en Reproducción Humana de la UDO “para seguir profundizando en los mecanismos por los que este metal afecta la función reproductora masculina”, sentencia Penna.

De vieja dataEl coordinador del Girh-UDO, Salvador Penna explicó que desde el año 1987, el Núcleo Bolívar de la UDO comenzó los estudios sobre el mercurio en el estado Bolívar a través de las investigaciones coordinadas por la médica Aleida Romero, quien evaluó de forma clínica y toxicológica los síntomas de los mineros contaminados con mercurio y que padecían de paludismo. “Algunos de los pacientes estudiados por Romero presentaban sintomatología en el área sexual, sin embargo, para el momento no existía literatura suficiente sobre los efectos del metal en la función reproductora”.
Añadió que en el año 1991, se intentó evaluar a los pacientes mineros en busca de alteraciones en los parámetros seminales y en el ejercicio de la función sexual, conjuntamente con Laureano León, toxicólogo del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Escuela de Medicina de la UDO (Núcleo Bolívar), “sin embargo, dada la compleja dinámica sociocultural de la población objeto del estudio, el mismo no se realizó”.
Recordó que en 1995, Fundacite Bolívar reunió a un grupo multidisciplinario de instituciones regionales para abordar el problema de la contaminación por mercurio a través del Programa de Investigaciones en Mercurio (PIM), pero “en la década del 2000 el programa deja de funcionar como tal”.
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