“El político debe tener a un científico de asesor”

Las políticas públicas deben basarse en la ciencia, una máxima que, según la representante del Panel Asesor de Ciencia y Tecnología del Fondo Ambiental Global, debe sustentar las políticas de desarrollo, de lo contrario “se convierten en un discurso vacío”

Fotos Google

No es científica, pero ha pasado los últimos 30 años, dedicada a elaborar políticas relacionadas con la conservación y el desarrollo sostenible, una experiencia que le permite aseverar que los sectores dedicados a la investigación y a la ciencia han estado “demasiado tiempo, alejados del diseño de políticas”.
Yolanda Kakabadse dirige desde 2004, el Panel Asesor de Ciencia y Tecnología del Fondo Ambiental Global (GEF), cuya función es atender necesidades de los grandes ecosistemas globales (biodiversidad, océanos, cambio climático, químicos, entre otros).
Al presidir un panel lleno de científicos y ser sicóloga de profesión, le sorprende observar el comportamiento de estos individuos de la ciencia que hablan para sí mismos y para su comunidad, con una “maravilla de información que estaba ahí represada, pero que no se trasladaba a los grupos que toman decisiones”.


POLÍTICAS BASADAS EN LA CIENCIA
Kakabadse considera a la ciencia como un pilar en la construcción de los procesos de cambio de una sociedad; y al desconocer los políticos estos descubrimientos científicos “obviamente no pueden crear políticas públicas apegadas a la realidad, al conocimiento de la ciencia y por otro lado, no pueden entender la relación del desarrollo con esas situaciones críticas ambientales, ya sea relacionadas con la conservación y la biodiversidad, con temas energéticos de cambio climáticos, con el problema de la pesca en los océanos, entre otros”.
Pero ella no se amilana frente a lo que llama una “torre de marfil” y se ha dedicado a ver como traduce esa información científica que está en 10 mil páginas, a algo que tenga menos páginas pero que le sirva al Presidente de un país, a los líderes mundiales, comunidades locales y organizaciones no gubernamentales.
Sus esfuerzos se dirigen también a ver cómo se integran ambos actores que “en la mayoría de los casos se mantienen creyendo que sus grados de conocimientos o necesidades los distancian mucho del otro”. Un pecado que según dice, ha ido creciendo porque cada uno también se ha ido aislando de su sector sintiéndose no reconocido, sobretodo en América Latina.
“El mundo académico está tremendamente lejos, porque como no entendemos su contenido, la sociedad ha construido una barrera entre nosotros y ellos, y eso ha generado el problema actual”.

DERRUMBANDO TORRES
Asegura que se necesitan intermediarios para poder tumbar esas “torres de marfil”, por lo que sugiere que distintos actores, tanto del Gobierno como de la sociedad civil, empresa y gobiernos locales, constituyan espacios para traducir esa información científica y que los mismos científicos identifiquen grupos de personas que puedan analizar toda esa información científica y traducirla en recomendaciones políticas.
“Pero los políticos también tiene que hacer un esfuerzo en destinar financiamiento para que ese grupo de personas, puedan receptar esa información y traducirla para su uso”.
A su entender es necesario crear condiciones de diálogo e interacción entre la comunidad científica y otros sectores sociales, y romper algunas barreras, como la comunicación, que en la actualidad, obstaculizan el acceso e intercambio del conocimiento científico.
Los políticos tampoco se salvan del análisis de esta sicóloga prestada a la gestión ambiental. Considera que el tomador de decisión también “improvisa mucho en sus decisiones, no se preparan para eso”. Incluso ella misma reconoce que un día amaneció siendo ministra del Ambiente en Ecuador y no tenía la preparación para tomar decisiones importantes que beneficien a las mayorías y a largo plazo, “y si uno no tiene esa sensibilidad, pues no se preocupa de buscar la información científica adecuada”.
Está convencida que pasar de la información científica a la evaluación del estado actual del conocimiento y a la evaluación de los sistemas naturales, es atravesar por la política. “Política de verdad, o sea aquella que tiene visión de largo plazo, que integra visiones de diversos sectores, que incorpora factores técnicos, sociales, económicos y ambientales, que apunta a la construcción de sociedades participativas, creativas y solidarias”.

CIENTÍFICOS DIPUTADOS

Sería ilusorio pensar en elegir diputados científicos, como una manera más expedita de tumbar esa torre de marfil de la que habla Kakabadse, sin embargo como ella misma explica “un decidor político debe tener a un científico de asesor que le indique las opciones. Aunque la ciencia no es neutral siempre esta posicionada, lo ideal es contar con científicos de todas las tendencias políticas para la toma de decisiones”.
Citó como ejemplo la decisión que acaba de tomar el Presidente de Francia con relación a no construir más autopistas y que la inversión en transporte será en trenes, “esa es una decisión política importante basada en la ciencia”.
“Un tren que transporta mil personas acarrea menos gases de efecto invernadero (uno de los causantes del cambio climático), que mil vehículos en una autopista. En Ecuador crearon un fondo para el agua donde el usuario destinará un porcentaje del costo del servicio a este fondo, que permitirá proteger las cuencas de provisión de aguas para la capital del país (Quito) y esa es una decisión científica y política además de económica. Se está generando una conciencia ambiental cada vez mayor porque hay más dramas y como somos humanos sólo reaccionamos cuando éstos nos afectan y no cuando prevemos a largo plazo”.
Kakabadse apuesta porque el proceso de carácter político que lleva a la sociedad en su conjunto, en un ejercicio democrático, a definir las formas de cómo quiere vivir para la protección y conservación de la vida y la dignidad de todos; se sustente en el conocimiento, en la investigación y en la ciencia. “Sin estos sólidos pilares, las políticas de desarrollo se convierten en un discurso vacío”.

Herramienta de la UnescoDesde noviembre de 2007, la UNESCO diseñó una herramienta para ayudar en la elaboración de políticas públicas basada en la investigación internacional en ciencias sociales y humanas. Para la organización de las Naciones Unidas dedicada a la educación, la ciencia y la cultura, con esta herramienta se reafirma “la importancia de crear las condiciones necesarias para un verdadero dialogo entre científicos, decidores políticos y actores de la sociedad civil a fin de hacer frente a los múltiples desafíos del mundo contemporáneo”.
Esta herramienta, llamada MOST, está diseñada y desarrollada bajo la égida del programa sobre la gestión de las transformaciones sociales, y se puede acceder a ella de forma gratuita en el sitio Web de la Organización, donde ofrecerá “un acceso personalizado a material pertinente para la formulación de políticas (estudios de casos) concerniente a un lugar (ciudad, país, región) y/o a una temática relacionada con las transformaciones sociales (urbanización, fenómenos migratorios, derechos humanos, desarrollo sostenible, etc)”.
El portal en español está disponible en la siguiente dirección: http://www.unesco.org/shs/most/tool/?lng=es
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