A mayor deforestación...más casos de malaria


Una investigación llevada a cabo por la Asociación Venezolana para la Conservación de Áreas Naturales, reveló que las comunidades con mayor número de casos de malaria corresponden a las zonas donde se evidencia deforestación y cambios en el uso de la tierra

Fotos cortesía Acoana

Más de 20 mil hectáreas de bosques se perdieron en la cuenca del bajo Caura, en el estado Bolívar, entre los años 1975 y 2005. Cifras epidemiológicas indican que a partir de 1995 y hasta 2005, la región del Caura contribuyó con 16.639 casos de la malaria registrada en toda Venezuela. ¿Casualidad?

Una investigación llevada a cabo por la Asociación Venezolana para la Conservación de Áreas Naturales (Acoana), para conocer la incidencia de la malaria en las poblaciones indígenas de una de las cuencas más prístinas del planeta, reveló que las comunidades con mayor número de casos de malaria o paludismo, corresponden a las zonas con mayor deforestación y cambios en el uso de la tierra.
El estudio, conocido como Proyecto “Wesoichay”, se inició en el año 2005 y contó con la participación de la Organización Indígena Kuyujani, el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el Instituto de Salud Pública del Estado Bolívar; recibiendo aportes financieros de la Delegación Europea en Venezuela, el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, y el International Development Research Center Canadá.
Asimismo, recibió aportes de conformidad con lo previsto en la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (Locti) de las empresas: Policlínica Las Mercedes, Herramienta B&D Venezuela y AutoTool de Venezuela.
Esta iniciativa tiene como fin “formular un modelo de gestión pública para controlar la malaria en la cuenca del Caura, y fortalecer las capacidades del gobierno y de las comunidades indígenas Ye’kwana y Sanema, para instrumentarlo”.
Luego de dos años de investigación. los principales hallazgos evidencian “vacíos de información para la prevención y control de la malaria; capacidades limitadas de atención sanitaria y de investigación; aumento de las oportunidades de contacto hombre-vector promovido por la transformación de los ecosistemas alrededor de las comunidades y por los patrones de movilización de la población dentro y fuera de su territorio tradicional, y la baja participación comunitaria para identificar y adecuar acciones para la prevención y el combate de la malaria”.

ENFERMEDAD INCONTROLABLE
Reconoce el estudio que la malaria es la tercera enfermedad más infecciosa del mundo y, a pesar de los esfuerzos de prevención y control, está resurgiendo en Venezuela.
“En el 2007, el estado Bolívar representó el 72% de los 41.570 casos de malaria diagnosticados en el país, con una Incidencia Parasitaria Anual de 19,3 casos por cada 1.000 habitantes”.
Explica que la presencia de parásitos (Plasmodium vivax, Plasmodium falciparum) en la sangre de las personas, son los causantes de la enfermedad, saliendo y entrando del cuerpo de una persona con la picada de un mosquito.
Para las comunidades indígenas ubicadas en las zonas remotas de la cuenca del río Caura específicamente en los municipios Sucre y Cedeño del estado Bolívar, “la malaria representa uno de los problemas más importantes de salud pública y la perciben como una enfermedad últimamente incontrolable, que genera costos socioeconómicos e impacta sus esfuerzos de desarrollo y la protección de territorios tradicionales”.
Otros estudios advierten sobre los grandes costos sociales y económicos, particularmente en regiones tropicales, que genera la malaria cuya proliferación ha sido vinculada a procesos de cambios climáticos globales, cambios de uso de la tierra, degradación ambiental, pobreza, cambios socio-culturales y deterioro de los servicios de salud y control sanitario.

DEFORESTACIÓN & MALARIA
El Proyecto “Wesoichay” menciona resultados de otras investigaciones a nivel mundial, en los cuales se relaciona la deforestación con el repunte de la malaria, señalando que la tala de árboles puede alterar el suelo, la vegetación, la cantidad de cuerpos de agua, así como la temperatura del ambiente crean condiciones propicias en los criaderos, para la reproducción de mosquitos (Anopheles) y un aumento en la cantidad de éstos, incrementa el riesgo de contacto hombre-mosquito en las comunidades y el riesgo de transmisión de la malaria. “Por eso, en lugares donde hay procesos de deforestación relacionados con minería, agricultura y colonización se espera que aumenten los casos de malaria”.

PRINCIPALES HALLAZGOS
Las cifras manejadas por el estudio estiman que entre 1975 y 2005 se perdieron 20.564 hectáreas de bosques en el bajo Caura, a una tasa de deforestación de 685 hectáreas por año; siendo las subcuencas de los ríos Tiquire, Tauca, Urbani y Caura, las que concentraron el 40% de las deforestaciones asociadas en mayor proporción, a las actividades agrícolas.
El estudio demostró que para el periodo comprendido entre 1995-2005, “las comunidades con mayor número de casos de malaria, corresponden a zonas con mayor deforestación y cambios en el uso de la tierra, particularmente en las subcuencas antes mencionadas y a lo largo de la carretera Guarataro-Maripa”.
Asimismo, el estudio aporta otros datos enmarcados en el mencionado periodo (1995-2005), entre los que destacan:
1. Los valores de incidencia de malaria más altos en la región del Caura se registran en la parroquia Las Majadas, con 576 casos por cada 1.000 habitantes en el año 1997. No obstante, los municipios Sucre y Cedeño son considerados áreas de alto riesgo de transmisión de malaria, al presentar un Índice Parasitario Anual (IPA) de diez o más casos por cada 1.000 habitantes.
2. En las comunidades indígenas del bajo Caura se registra la presencia del mosquito adulto de las especies Anopheles darlingi, Anopheles nuneztovari, Anopheles oswaldoi y Anopheles braziliensis. De todas estas especies, Anopheles darlingi es considerado el vector más eficiente de malaria en los estados Bolívar y Amazonas.
3. En el año 2003 se registró el mayor número de casos de malaria (207), en el territorio indígena Ye’kwana-Sanema. En el año 2004 este valor disminuyó en 54,6%.
4. El perfil epidemiológico indígena por sexo sugiere que los hombres presentan más casos de malaria que las mujeres.
5. Los grupos más vulnerables a la malaria en la población indígena del Caura son los niños y jóvenes entre 0-14 años aportando 41,3% del total de las infecciones registradas por Plasmodium vivax y 35% del total de casos reportados para Plasmodium falciparum.
6. El Erebato es el sector con mayor incidencia de malaria en el territorio indígena, con 56,3% del total de casos reportados para el periodo mencionado.
7. 25,2% del total de casos de malaria, corresponden a infecciones por Plasmodium falciparum en el sector Erebato.
8. En los sectores Erebato y Medio-Alto Caura del territorio indígena, los máximos valores de la distribución acumulada mensual de casos de malaria coinciden con la época de lluvias, para el período estudiado. En contraposición, para el sector Bajo Caura la ocurrencia de malaria tiende a incrementarse durante el periodo de sequía (septiembre- abril) y a disminuir en el período de lluvias (mayo-agosto).
Las instituciones que participaron en el estudio esperan que estos resultados “permitan tanto a los pueblos Ye’kwana y Sanema, así como a los demás miembros de las comunidades locales de la región del Caura, fortalecer sus acciones comunitarias en salud orientadas a prevenir y controlar esta enfermedad”.

Territorio libre de malariaAunque el estudio de Acoana indica que en el Caura existen las condiciones para transmitir la malaria (zonas de riesgo, presencia de las diferentes especies de mosquitos anófeles vectores y condiciones ambientales que favorecen su reproducción), es posible prevenir la enfermedad mediante las siguientes acciones:
1. Evitar la picada del mosquito usando mosquiteros para dormir, colocando mallas en ventanas y utilizando repelentes para mosquitos.
2. Eliminar los mosquitos adultos rociando las paredes de las viviendas y nebulizando alrededor de ella, con insecticidas.
3. Controlar la enfermedad acudiendo al ambulatorio cuando se presentan síntomas, cumpliendo el tratamiento completo, conociendo y evaluando con los enfermeros la situación de malaria en la comunidad, y promoviendo la aplicación de acciones de prevención.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...