Problema minero requiere una visión holística

El investigador de la Uneg, Darío Bermúdez está convencido que las buenas intenciones de los técnicos de las instituciones oficiales no serán suficientes, si los factores psicosociales no se contemplan en la planificación de las políticas públicas


La realidad de la minería artesanal, en los últimos años, da cuenta de su difícil control. De eso está convencido el investigador de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), el biólogo Darío Bermúdez, uno de los académicos que lleva más de 15 años realizando estudios sobre la minería de pequeña escala en el estado Bolívar, con énfasis en la contaminación mercurial.

Advierte el especialista, que este tipo de minería apoyada en mineros con más recursos económicos, es la que ha venido ocasionando serios daños en sitios ambientalmente frágiles del Estado Bolívar.
“Existe bastante consenso en la región de que la causa principal de los problemas mencionados obedece a la ausencia de una política minera por parte del estado venezolano”.
A juicio de Bermúdez, dicha política debe estar orientada hacia “la elaboración y aprobación de un Plan Integral de Desarrollo Minero con sujeción a las directrices y lineamientos del Plan Estadal de Ordenamiento del Territorio, así como también a la elaboración y aprobación de los planes de ordenamiento de las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial y sus respectivos reglamentos de usos”.
Bermúdez, refiere que en los últimos 10 años las actividades mineras de oro y diamante de aluvión se han estado realizando, “con un claro desconocimiento de los lineamientos y directrices de la ordenación del territorio. Todos hemos sido testigos de como estas actividades se han venido desarrollando en áreas sometidas a régimen especial. También hemos sido testigos de los daños ocasionados a los cuerpos de agua, los suelos, así como a la flora y la fauna; aunque sabemos que el porcentaje afectado por las actividades señaladas es bajo, algunos lo han estimado menor a 2% del total de la superficie de la Región Guayana”.

TRANSFORMANDO AL MINERO
El investigador de la Uneg, afirma que la permanencia del minero en un trabajo asalariado, finalizará en el momento que sepa que “explotó una bulla”. Su experiencia le permite asegurar que la vida de “total aventura”, característica del pequeño minero, le hace “moverse, sin importar la distancia, a cualquier lugar donde tenga conocimiento que fue encontrado un nuevo yacimiento”, lo que en el jerga guayanesa se conoce como una bulla minera.
Bermúdez, integrante del Centro de Investigaciones de Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable de la Uneg, precisa que no es viable dirigir al minero hacia trabajos permanentes donde funcione como un asalariado, aún cuando se le asegure la mejor cobertura social, “para él siempre será un trabajo forzado, de sujeción, el cual abandonaría ante cualquier oportunidad”.

LA AMISTAD ANTES QUE LO MATERIAL
Los resultados de las observaciones realizadas por Bermúdez en pequeños mineros de oro en el estado Bolívar, indican que la relación de mercado no es el principal interés de la explotación o búsqueda del mineral, por el contrario, “privan sobre ellas relaciones de amistad, de compañerismo, de prestigio entre los pares que se expresan mediante normas de implícita aceptación, que no son de estricto cumplimiento, pero que generalmente se cumple, como por ejemplo, regalar mineral a los compañeros que no tuvieron suerte en el día, regalar dinero, una vez vendido el mineral, a los compañeros que no estuvieron presente en el primer reparto, brindar en los bares, entre otras”.
Explica que para alguien que no conoce esta realidad y que interprete al mineral sólo “desde la perspectiva lógica unívoca de la economía clásica, como una mercancía para la transacción comercial en relaciones normales de mercado; le resultará muy difícil entender por qué el pequeño minero gasta la totalidad de lo obtenido por el mineral vendido, sin detenerse a pensar que debe acumular para tiempos de escasez o por lo menos, para mejorar su vida material y la de su familia”.
Señala que las buenas intenciones de los técnicos de las instituciones oficiales no serán suficientes si los factores psicosociales no se contemplan en la planificación de las políticas. Por ello, el investigador advierte que las ejecutorias no serán completas. “Siempre quedará, para pesar de los funcionarios, la frustración de logros pocos eficientes y el mismo sentimiento para los mineros, reflejada en animadversión por tales instituciones y por la acción general del Estado”.

DE LO PARTICULAR A LO GENERAL
En sus reflexiones, Bermúdez expone que para las instituciones del Estado no resulta fácil incluir tales previsiones, debido a la falta de profesionales con una visión holística del problema.
“No es fácil montar los programas y proyectos tomando en cuenta las percepciones culturales y psicosociales, sobre todo, por que se necesita de profesionales especializados, particularmente antropólogos; y lo que es más difícil, que tales requerimientos obligan a que las políticas nacionales y regionales sean de carácter estrictamente enunciativas por tanto descentralizadas, de manera que los programas y planes atiendan a situaciones particulares de carácter local”.
Insiste en la necesidad de conformar políticas en el sector orientadas en dirección de lo particular a lo general, “es decir, estructurarse a partir de la sumatoria de conceptos sobre las bases culturales locales, respecto a las formas de producción minera”.
Enfatiza que el trabajo en beneficio de la minería de pequeña minería y del minero en sí, se sustenta “en el hecho insoslayable de la existencia de tales formas de producción; por tanto, la necesidad de reconocerlos legalmente como tal debe sustentarse, más que en su vinculación, desde su nivel, a estructuras de mercado regionales y nacionales; a que la planificación parta desde lo local y se sustente sobre fundamentos de carácter cultural”
En tal sentido, el investigador reitera que el manejo ambiental de la pequeña minería de oro y diamante de aluvión en el estado Bolívar debe realizarse “a través de una figura que maneje los problemas desde una visión holística y esto sólo lo podremos lograr desde una institución que maneje en forma clara el concepto de la interdisciplinariedad”.
Desarrollo sustentableDarío Bermúdez retoma el concepto del desarrollo sustentable para concluir que a pesar de que existen muchas definiciones y una gran incertidumbre con relación a los detalles de la implantación del concepto de la sustentabilidad, ésta tendría que ser vista más allá de las escogencias tecnológicas.“Tiene que reflejar los cambios tecnológicos, sociales, institucionales y culturales. En un sentido moderno, tendríamos que hablar acerca de la necesidad de un sistema de actividad económica que eleve el desarrollo humano y que sea ambiental y socialmente sustentable. Este último término intenta resaltar que la actividad económica no solamente tiene que preservar el ambiente, ella también tiene que preservar y elevar el sistema social, fortificando los recursos sociales de la población”.
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