Carnavales por el Orinoco

Aproveche esta temporada de asueto para dejarse “salpicar” por las aguas del río padre y las juguetonas toninas, en un paseo a lo largo de las rutas turísticas, que los habitantes del poblado ribereño de Las Galderas le harán conocer y admirar ante tanta belleza natural


Carnaval, época para dejarse “salpicar” por las aguas del río Orinoco y las juguetonas toninas, sintiendo la fría brisa mañanera en el rostro, mientras se disfruta de un paseo en lancha a lo largo del ecosistema ribereño.
Un tiempo ideal para conocer y dejarse atrapar por las bellezas naturales que brinda el sistema hidrográfico más importante de Venezuela, con sólo acercarse hasta el poblado Las Galderas, donde la amabilidad de sus habitantes los llevarán a reencontrarse con una flora y fauna única y deslumbrante.

Este es uno de los tantos pueblos ubicados a lo largo de la ribera del Orinoco, entre el kilómetro 55 y 56 de la autopista Puerto Ordaz-Ciudad Bolívar, fundado hace 40 años por el señor Benito y la señora Columba. Actualmente cuenta con poco más de 100 habitantes que se dedican a la pesca, la agricultura y más recientemente, al ecoturismo.

RECORRIDO QUE DESLUMBRA
Daniel y Aleida Zambrano, José Mariño, José Luis y Julio César Medina, son algunos de los guías turísticos, formados por la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), en el marco del proyecto de investigación que adelanta esta universidad en el corredor ribereño del Orinoco; que les guiarán en un recorrido no sólo por los caños del río padre sino también por la ruta que los conducirá, a través del bosque ribereño, hasta el garcero más grande conocido al sur del país. Laguna de Mamo, Caño Corrientoso, Tasajera, Isla de Mamo norte y sur, y el Garcero ubicado en la laguna rebalsera “Las Arahuacas”; además de una playa anegadiza donde anidan aves como los araguanares, las gaviotas y los playeritos, son algunas de las rutas que le impactarán por su belleza paisajística. La garza morena, la garza blanca, la chenchena y la cotúa son algunas de las tantas especies de aves que se pueden observar mientras sus sentidos se dejan atrapar por el silencio de la naturaleza.

LAGUNA RICA EN BIODIVERSIDAD
El bosque de la laguna “Las Arahuacas”, es el único que queda en este lado del estado Bolívar y se caracteriza por una alta biodiversidad. No sólo es un sitio de dormidero y reproducción de garzas, sino también de peces como el coporo y el morocoto.
En las distintas rutas y según la estación se pueden realizar observaciones de aves y toninas, paseos en kayac y en bote, caminatas por las playas y senderismo. Las toninas son un atractivo único porque se encuentran en abundancia en los caños Carrizal y Corrientoso, aunque en el primero se pueden ver en la temporada de aguas altas y subidas de agua, porque ese caño se seca en aguas bajas y las toninas salen al río grande. Es un sitio adecuado donde ellas se reproducen.

RECORRIDO POR EL BOSQUE
Al llegar a la entrada de granzón, en el kilómetro 55 de la autopista en sentido Ciudad Guayana-Ciudad Bolívar, un aviso indica el cruce a la derecha para adentrarse ocho kilómetros más, hasta llegar al poblado Las Galderas. Al llegar, los esperan el martín pescador, el turpial, el carpintero, el arrendajo, la chenchena, el playerito y la chusmita, todas aves propias del Corredor Ribereño del Orinoco; pero además, el perro de agua y el manatí, animales acuáticos que se dejan ver poco entre las aguas del Orinoco.
Al comenzar el paseo por el bosque ribereño, les llamará la atención el trinar del cucarachero, un ave muy pequeña que cuida muy bien su territorio. Más adelante conseguirán el sendero que los llevará hasta un enorme árbol con nidos de comején donde aprovechan para anidar algunas aves como la pavita, el perico, el parapaico y el loro.
Muy cerca, quedarán maravillados con el caramacate, una de las especies de árbol más abundantes de los bosques ribereños del Orinoco. Sus raíces tan extendidas, hasta 4 ó 5 metros, le permiten agarrarse de tal forma que al bajar las aguas, no se cae. Con respecto a la pesca, el caramacate tiene un fruto que al ser consumido por la cachama, se amarga su carne y nadie puede comerla.
Podrán observar una marca en este árbol que indica la altura que alcanza el río Orinoco en aguas altas, casi una cuarta parte del inmenso árbol queda bajo las aguas y se sorprenderán al saber que éste puede soportar este periodo de inundación sin alterar su fisiología. (VER FOTO)
En el camino deberán tener cuidado de rozar las esponjillas, una especie de planta que se puede ver cuando baja el río, las cuales son muy urticantes y que los lugareños la conocen como pica pica. Ya estarán a pocos pasos de observar el sitio preferido de las garzas morenas donde se pueden ver hasta doscientas de ellas. A esta especie le gusta construir sus nidos en las copas de los árboles donde reciben todo el sol.

RECORRIDO POR LOS CAÑOS
El recorrido por los caños del Orinoco emociona desde que arranca la recién estrenada lancha, de dos motores de 40 caballos de fuerza cada uno y con una capacidad para 20 turistas. En el caño Corrientoso se comienzan a ver las toninas en manadas de 20 ó 30 individuos, distinguiéndose dos especies, una grande de color gris con manchas rosadas conocida como jobera y la otra llamada bucios, que es de color negro, más pequeña que la anterior, pero muy saltadora. De allí, la lancha se dirige por el caño Mamo hasta llegar al caño Santa Elena donde los gallitos de agua, golondrinas y el gavilán colorado se reparten entre las lagunas El Callao y Callaito.

Si tiene suerte, podrá observar a la chenchena, ave que aún conserva rasgos evolutivos del Jurásico Superior.

Pero, extasiados quedarán cuando lleguen al caño Arrecife, un lugar apacible donde el reflejo de los verdes bosques se confunde con las ondas del río y los peces saltan dando la bienvenida. Allí se sorprenderán con la chenchena, un ave que aún conserva rasgos evolutivos del Jurásico Superior, trepa y se zambulle por estos caños de la ribera del río Orinoco, sorteando desde que son pichones las amenazas de cualquier depredador, con una eficacia tal, que le ha permitido mantener una alta población de su especie. Razones de sobra para atreverse en estos carnavales, a disfrazarse de exploradores y descubrir un ecosistema único y cambiante. Daniel y su familia estarán gustosos de recibirlos, sólo lláme al 04163916695.
Potencial ecoturísticoMaría Isabel Blanco, Sara Leal y Marianella Bermúdez fueron las encargadas de realizar los estudios preliminares para conocer el potencial ecoturístico del corredor ribereño del Orinoco. Los resultados de su investigación determinaron dicho potencial por cuanto “la dinámica estacional ribereña del Orinoco, genera cambios cíclicos en los ecosistemas relacionados a la planicie de inundación, que permiten deducir que el río es siempre cambiante tanto hidrológica, morfológica, biológica y socialmente en función del tiempo. Esta característica compleja del corredor ribereño del Orinoco y su planicie de inundación, basada en pulsaciones, le confiere un alto potencial ecoturístico”. La investigación recoge “la necesidad que tienen todas las comunidades ribereñas de desarrollar actividades que conlleven a ejecutar programas de educación ambiental, de entrenamiento técnico y de planificación de actividades ecoturísticas”.
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