No basta con el desarrollo sostenible

Para tener una vida más agradable sobre la tierra es necesario utilizar otras herramientas efectivas, según dijo el biólogo marino de la Estación de Investigaciones Marinas de la Fundación La Salle, Joaquín Buitrago quien cerró ayer el ciclo de conferencias magistrales dictadas en el VII Congreso Venezolano de Ecología

El VII Congreso Venezolano de Ecología, evento organizado por la Fundación La Salle, culminó ayer con la conferencia magistral del biólogo marino de la Estación de Investigaciones Marinas de la Fundación La Salle en Margarita, Joaquín Buitrago, quien respondió interrogantes sobre la situación marina costera y el término acuñado para definir la relación deseada entre la humanidad y el resto de los componentes de la naturaleza: desarrollo sostenible.
¿Utopía?, ¿espacio para el oportunismo?, ¿o paradigma aun válido? Se preguntó este científico venezolano dedicado al estudio de la relación entre el hombre y el ambiente marino costero. Su amplia hoja de vida detalla que muchos de sus trabajos se centran en los impactos de las diferentes actividades humanas, metodologías para la ordenación del territorio y más recientemente la valoración económica de los servicios ambientales que prestan, tanto estos ecosistemas como la biodiversidad que contienen.
Para Buitrago el slogan empleado desde 1987 se ha empleado “como objetivo, meta y modelo a seguir, por empresas, instituciones, sociedades y países, expresando el loable deseo de tener una vida más agradable sobre la tierra y legarles esa oportunidad a nuestros descendientes; sin embargo, el carácter categórico implícito en el concepto y la dificultad de verificarlo, ha permitido que muchos proyectos, desarrollos, planes y programas se auto-califiquen como sustentables, sin suministrar ninguna prueba de ello”. Está convencido que “la creencia que de alguna manera, podemos usar recursos naturales selectos de ecosistemas que en muchos casos no entendemos, ha llevado al deterioro de muchos de ellos”.
A su juicio, el desarrollo sostenible es sólo una declaración de buenas intenciones como son los términos Libertad y la Equidad; y así lo debe reconocer la sociedad. Asegura que en la medida que se utilicen otras herramientas como las áreas protegidas estrictas, el enfoque eco sistémico del manejo, el ordenamiento territorial, la valoración de los servicios ambientales y las Evaluaciones de Impacto Ambiental efectivas y previas a los desarrollos; en esa medida “las generaciones futuras disfrutarán de los ambientes y recursos marino-costeros”. Claro que, acota el investigador de La Salle, “sin duda serán necesarias algunas medidas incomodas como la eliminación de subsidios a la extracción presente a cambio de la oportunidad futura. Manejar sistemas de los cuales conocemos poco implica grandes riegos, por lo que el principio precautorio debe aplicarse estrictamente”.

30 años de experiencia
Nacido en Caracas y Graduado en Química y Biología de la Universidad de Bogotá en abril de 1976, tiene postgrados en Biología Marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Cartagena y en Ecología de la Universidad de Aberdeen, Escocia. Los treinta años de experiencia profesional de Joaquín Buitrago han transcurrido dedicado a varios aspectos de la ecología de la zona marina costera. Se ha especializado en grupos específicos como las tortugas marinas y en algunos de los ambientes más notables de la región del Caribe sur-oriental como los bancos de moluscos y las lagunas costeras. Forma parte de grupos y asociaciones profesionales tanto nacionales como internacionales y de la red “Efecto de los cambios globales sobre los humedales de Iberoamérica”, del Programa iberoamericano de ciencia y tecnología para el Desarrollo.

Generación de relevo
Pedro García, estudiante de ingeniería e industrias forestales de la UNEG Upata dijo que el Congreso había sido una ventana importante y enriquecedora para darse cuenta de las investigaciones que se realizan en todo el país además de ser una ventana al conocimiento. Participó en las conferencias sobre fito ecología y germinación del morehillo, especie forestal del Estado Bolívar.

Jeser Aray, estudiante de biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela le pareció bien la variedad de temas relacionados a la ecología que ofreció el congreso, lo que implica que hay mucho por discutir y lo que impulsa a nosotros como futuros científicos a seguir desarrollando los contenidos adecuados de estos temas.

Antonio Guevara, estudiante de biología de la Universidad de Los Andes dijo que las ponencias estuvieron interesantes por la profundidad de la información que les permitió a los asistentes ubicarse en algunas de las líneas de investigación expuestas. Las ponencias sobre mamíferos y los carteles relacionados a este aspecto fueron los que más le llamaron la atención.

Beatriz Medina, estudiante de biología de la Universidad de Carabobo consideró que el Congreso llenó sus expectativas en cuanto a la calidad de los expositores aunque criticó la logística del evento. Esta joven presentó una ponencia sobre la comunidad de las ephemerópteras, una orden de insectos acuáticos que son usados como bioindicadores de la calidad de las aguas.

Nataly Wilder, estudiante de biología pura de la Universidad del Zulia confesó que el congreso había sido muy dinámico, los temas de las conferencias “muy buenos”, los póster o carteles y que observó la motivación en los asistentes. “Se está iniciando una nueva era de la ecología donde hay más incentivos y más ganas de estudiar los ecosistemas del país”.
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