Los Hotï: modelo para una nueva ética ambiental

La investigación de Egleé y Stanford Zent, que estará presente en el VII Congreso Venezolano de Ecología a realizarse mañana en Ciudad Guayana, evidenció que las conductas ecológicas de esta población indígena propia del Escudo Guayanés incrementan la biodiversidad regional

Sus pasos han recorrido buena parte de las altas mesetas rocosas y de los farallones que abundan en los 7 mil kilómetros cuadrados que conforman la Sierra Maigualida, formación montañosa que divide los Estados Amazonas y Bolívar, al sur de Venezuela.

El largo trayecto recorrido por el pueblo indígena de los Hotï es poco conocido, sólo a finales de la década de los años sesenta comenzaron los primeros contactos con el llamado mundo occidental; no obstante, esta comunidad ancestral ha demostrado a lo largo de su historia -aún por descubrir- que sus prácticas y creencias han establecido una nueva ética ambiental vital para el mantenimiento del ecosistema.
Así lo afirma la investigación llevada a cabo por los esposos Egleé y Stanford Zent científicos del departamento de Antropología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, (IVIC), cuyo objetivo fue conocer los impactos ambientales generadores de biodiversidad según las conductas ecológicas de los Hotï de la Sierra Maigualida.
Un estudio que mereció en el año 2004, el Premio al Mejor Trabajo Científico, Mención Ciencias Sociales, otorgado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

CONDUCTAS QUE ALTERAN EL AMBIENTE
La investigación, llevada a cabo desde mayo de 1996 a octubre de 1999, abarcó las áreas de la etnobotánica y la ecología del comportamiento entre los Hotï, para lo cual fueron seleccionadas las comunidades de Caño Mosquito; Caño Majagua; Caño Iguana y San José de Kayamá. Entre las conductas que alteran el ecosistema, el estudio señala: cosecha y dispersión de frutos arbóreos; explotación y manipulación de palmas; manejo de gusanos de seje; cultivo de claros naturales y extracción de miel.
Sin embargo, los investigadores del IVIC explican que el análisis de estas alteraciones permitió inferir que a pesar de que estas conductas han tenido un impacto considerable en la composición, diversidad y estructura de los bosques de la Sierra Maigualida, “las actividades de subsistencia de los indígenas forrajeros contribuyen a la creación y mantenimiento dinámico de la diversidad en los ecosistemas amazónicos”.
La investigación que duró 22 meses evidenció que “las prácticas de conuco Hotï y la explotación intermitente de territorios de caza y recolección junto con cambios intergeneracionales de asentamientos son ejemplos de alteraciones intermedias”.
Señala que dichas alteraciones “son de baja intensidad pues son localizadas, reversibles y no demandan grandes inversiones energéticas al iniciar el proceso de recuperación ambiental”.
Explican que la conducta de alteración Hotï contribuye al mejoramiento y mantenimiento de los niveles de biodiversidad y por tanto “debe incorporarse en planes de desarrollo para explicar y mantener la rica biota tropical, tanto más cuando se han reportado índices de endemismo más altos en bosques sometidos a niveles intermedios de alteración humana los cuales pueden jugar un papel importante en la conservación de la biodiversidad”.
De tal forma que los Zent consideran a esta población y otros indígenas amazónicos “valiosos componentes de la dinámica, estructura y función del ecosistema como se conoce hoy”. Además, desde su perspectiva científica, afirman que los indígenas “son agentes de alteración ecológica volitivos y conscientes cuya intención es cambiar el ambiente a través de procesos de manipulación biológicos y culturales para satisfacer necesidades de producción de recursos”.
En tal sentido, enfatizan que “la conducta de alteración humana no necesariamente genera degradación ambiental o extinción de las especies, pero tampoco sugiere que el incremento potencial de la biodiversidad mejorará las condiciones de la biosfera”.
Para los Zent sería “falso” acusar a los indígenas amazónicos “de haber producido la degradación a gran escala de su hábitat o la erosión de su inmensa riqueza biológica. Obviamente, los indígenas poseen un íntimo conocimiento de su entorno biológico, son expertos manipuladores de procesos y relaciones ecológicos y tienden a adoptar prácticas de manejo de recursos sostenibles”.

AGENTES ECOLÓGICOS
Egleé y Stanford Zent aclaran que “la representación del Amazonas como un hábitat antropogénico es todavía una idea muy controversial, en especial por la insuficiencia de estudios de campo e históricos sobre las consecuencias de las interacciones hombre-ambiente”; de tal forma que a su juicio, la investigación desarrollada “proporciona aportes empíricos a la hipótesis de trabajo de que grupos humanos con orientaciones de subsistencia tradicionales actúan como agentes ecológicos creativos modificando y configurando dinámicamente los ecosistemas”.
A la vista de sus resultados, la investigación de los Zent muestra “que grupos como los Hotï prestan servicios que emulan los procesos naturales y contribuyen a incrementar la biodiversidad. Sus creencias y prácticas etnoecológicas ofrecen modelos para una nueva ética ambiental, sus conductas de subsistencia aparecen vitales para el mantenimiento del ecosistema y la gente misma constituye un recurso humano estratégico para implementar iniciativas de desarrollo”.

Etnia poco conocida Los investigadores describen a los Hotï como “forrajeros, practicantes de recolección, caza, pesca, y en menor grado agricultura incipiente, están poco culturados”. Explican que tanto su afiliación lingüística como la historia cultural Hotï han sido materias de debate debido a la carencia de datos precisos, por lo que su lengua ha sido clasificada como aislada.
En cuanto a su población, destacan el franco crecimiento que ha experimentado los Hotï en las dos últimas décadas: “El primer Censo Indígena de Venezuela registró 398 Hotï (OCEI, 1985) y el censo subsecuente 643 Hotï distribuidos en alrededor de 25 comunidades (OCEI, 1993). Nuestros datos censales al inicio del trabajo de campo en 1996-97 cuentan 750 Hotï, número que se elevó a 826 en febrero 99”.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...