Ambiente, petróleo y biodiversidad marina

La nueva dimensión ambiental dentro de la industria petrolera y la pesca de arrastre como la principal amenaza a la biodiversidad del Delta del Orinoco fueron los temas que iniciaron el ciclo de simposios del VII Congreso Venezolano de Ecología


El ciclo de simposios programados por el VII Congreso Venezolano de Ecología se inició ayer con el intercambio de experiencias y conocimientos sobre ambiente, petróleo y biodiversidad marina. El simposio dirigido a conocer la nueva dimensión ambiental dentro de la industria gasífera y de hidrocarburos de Venezuela fue coordinada por José Luís Berroterán, gerente de Ambiente de Pdvsa quien afirmó que la principal empresa petrolera del país se encuentra haciendo el tejido de su política ambiental.
Explicó que la empresa petrolera estatal se encuentra estableciendo los índices ambientales para después ir monitoreando permanentemente, con el fin de saber cómo siguen conservados. Dijo estar convencido de que van a conservar el ambiente, pero “para eso tenemos que demostrarlo cuantitativamente, con índices”. Según sus indicadores, en estos momentos la fauna acuática de la faja petrolífera del Orinoco está conservada y afirmó que más del 80% de los desechos peligrosos generados por la industria petrolera están siendo tratados utilizando en la mayoría de los casos el biotratamiento. Aunque no ofreció cifras exactas, confesó que éstas no eran las ideales porque a su juicio, Pdvsa tiene que ir a un proceso de adecuación en la que debe tomar en consideración el ambiente y la conservación del eje ambiental en cualquier actividad. Como ejemplo citó la refinería de Cabruta en la cual se incorpora el ambiente como eje trasversal por lo que contemplan plantas de tratamiento, manejo de emisiones atmosféricas y de efluentes contaminados.

BIODIVERSIDAD MARINA
Por su parte, las diferentes exposiciones presentadas ayer durante el simposio “Biodiversidad del Delta del Orinoco y el Golfo de Paria”, demostraron que la pesca de arrastre que se realiza de forma indiscriminada, es la principal amenaza a la biodiversidad de este importante ecosistema del norte del país. Carlos Lasso, investigador de la Fundación La Salle y coordinador del simposio dijo que la pesca industrial que se realiza en la zona del océano y la pesca camaronera que se efectúa en los estuarios o en la boca de los caños ha venido impactando en el recurso pesquero, especialmente en las fases juveniles de los peces. Advirtió que existe una disminución importante en la cantidad de peces que se obtienen, según los registros que se mantienen desde los años 80, lo que permite hacer una comparación histórica de la caída de las capturas, “y lo que evidencia es que vamos hacia una crisis”.
Reconoce que existe una legislación muy buena pero recomienda una mayor presencia de los organismos del Estado en estas áreas para que velen por el cumplimiento de las vedas y exhorta a dedicar más recursos a los programas de vigilancia y control de estas áreas marinas.EGB
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