Parque Nacional Canaima reclama un turismo ambientalmente responsable

Foto Rafael Conde
La demanda turística y un manejo descontrolado de esta actividad amenaza la fragilidad de un ecosistema único donde la naturaleza se exhibe exponencialmente: 536 especies de aves, 62 especies de aves migratorias, 145 especies de mamíferos

Así como su mágica belleza natural inspiró las míticas obras “Canaima”, del escritor venezolano Rómulo Gallegos, o “El mundo perdido”, de Arturo Conan Doyle, el Parque Nacional Canaima debiera despertar la conciencia ecológica de quienes visitan cada año sus dominios milenarios. Pero la realidad es tan sorprendente como los mitos y leyendas que recorren los sugestivos paisajes que atraen el interés de turistas, científicos, exploradores, aventureros y -por qué no-, depredadores.
Serios problemas de conservación amenazan la fragilidad de un ecosistema único donde la naturaleza se exhibe exponencialmente: 536 especies de aves, de las cuales 32 son endémicas y de distribución restringida; asimismo, 25% de las especies de aves que se reproducen en los míticos tepuyes son endémicas; mientras que 145 especies de mamíferos de las 351 conocidas en Venezuela, son propias del Parque Nacional Canaima. Especies de fauna como el Ratón del Roraima (Podoxymys roraimae) y la Comadreja Tepuyana (Marmosa tyleriana) son únicas de este ecosistema.
Estudios realizados por las organizaciones conservacionistas BirdLife International y Conservación Internacional (2005) revelan que este parque, declarado por la Unesco en 1994 como Patrimonio Mundial de la Humanidad, está siendo amenazado, entre otros factores, por la quema recurrente, la demanda turística, la extracción de plantas ornamentales, oro, cuarzo y diamante. De igual forma, organizaciones ambientalistas venezolanas como Bioparques y Vitalis advierten sobre la contaminación, la pesca ilegal, los incendios forestales, la urbanización y el turismo descontrolado, la falta de equipamiento e infraestructura para los Guardaparques y el desconocimiento por parte de los usuarios sobre cómo comportarse cuando visitan un parque nacional. Todos sabemos el peligro que conlleva una fogata mal apagada, sólo en el año 1992 se registraron dos mil incendios de vegetación en el Parque Nacional Canaima, según reportan los investigadores Otto Huber y Gonzalo Febres en su libro “Guía Ecológica de la Gran Sabana” (2000).
Por eso el director Regional del Instituto Nacional de Parques, Cesar Cario insiste en que es necesario “adueñarnos e internalizar como venezolanos, la responsabilidad que tenemos con nuestras áreas protegidas”. Sin embargo, para muchos especialistas como Diego Díaz Martin, biólogo con master en Gerencia Ambiental y Especialista en Gestión de Recursos Naturales y Manejo de Recursos Naturales en América Latina, formar un ciudadano ambientalmente responsable es un trabajo a largo plazo que requiere de una acción conjunta entre los diferentes actores de una sociedad dispuestos a cambiar un modelo educativo y de desarrollo orientado a consumir de manera insustentable. “Los gobiernos no se han preocupado por internalizar la importancia de lo ambiental, formando ciudadanos con un perfil sostenible para el nuevo siglo”.

TURISMO PARA LA CONSERVACIÓN
En el recién finalizado II Congreso latinoamericano de Parques Nacionales y Áreas Protegidas realizado en la ciudad argentina de Bariloche, se reconoció la existencia de las áreas protegidas como parte de la herencia natural y cultural de la Región; además de ser instrumentos indispensables para alcanzar los objetivos del desarrollo sostenible y para elevar el bienestar de los pueblos.
En este sentido, una de las conclusiones del evento fue destacar la vinculación del turismo con las áreas protegidas como un instrumento que puede contribuir a su conservación, por cuanto:
1. Constituye una de las principales fuentes de financiamiento de las actividades de conservación.
2. Hace posible que las áreas protegidas cumplan un importante rol en el desarrollo de las economías regionales generando beneficios a las comunidades locales y pueblos originarios.
3. Potencia el rol educativo de las áreas protegidas, al permitir la experiencia del contacto directo del turista con la naturaleza.
4. Posibilita el acceso y conocimiento de las áreas protegidas a toda la sociedad, lo que contribuye a la formación de una conciencia ambiental y refuerza su compromiso con los valores y objetivos de la conservación.
Para los participantes del congreso, “sólo se defiende lo que verdaderamente se conoce y se siente como propio”.

TURISMO RESPONSABLE
No obstante, Domingo Medina y Mariapia Bevilacquia, investigadores de la organización ambiental venezolana Acoana, lograr una industria turística responsable supone internalizar el concepto de preservación entendida como “una permanente cooperación con comunidades locales y manejadores de recursos naturales en destinos turísticos, que internalicen y estén genuinamente estimulados por el entendimiento que la preservación de lo que hace un destino turístico una ventaja comparativa, es clave para la sustentabilidad de la industria”.
Impactos provocados por el turismo sobre la cobertura vegetal, el agua, la calidad del aire, suelos, la geología, vida silvestre y otros, se expresan tal como lo dicen Medina y Bevilacquia, en deforestaciones, compactación y erosión de suelos, sobreexplotación y destrucción de la flora y fauna, extracción de material geológico, basura, contaminación de agua, perturbación de hábitat y extinción local de vida silvestre, así como concentración y congestión de visitantes.
Problemas ambientales cuyas soluciones, aclaran los investigadores, tienden a venir de las instituciones gubernamentales encargadas del manejo de recursos naturales y no de la industria del turismo; sufriendo serias limitaciones en cuanto a su capacidad y efectividad de manejo, “ya que están sujetos a la disposición política y de la asignación apropiada de los presupuestos públicos para la conservación”.
Por ello, sugieren viajar responsablemente, con sustentabilidad, sensibilidad social y ambiental y equidad social. En pocas palabras, fomentar un turismo ambientalmente responsable con sus parques nacionales.

Importancia ambiental
Para los editores de la Guía Ecológica de la Gran Sabana, el científico Otto Huber y el consultor ambiental Gonzalo Febres, la creación del Parque Nacional Canaima marcó un hito para la gestión conservacionista en el país al incorporar una extensión considerable (3 millones de hectáreas) a la figura de área protegida. Una decisión que, a su juicio, fue de mucha trascendencia cuando se decidió el desarrollo del potencial hidroeléctrico en la cuenca baja del río Caroní, por cuanto el Parque Nacional Canaima ofrece protección legal a toda la cuenca alta de este importante río. “La importancia de este parque nacional ha sido suficientemente exaltada y reconocida en cuanto a: ubicación estratégica y geopolítica cercana a las zonas fronterizas de Brasil y Guyana; singularidad de sus rasgos geológicos, fisiográficos, florísticos, escénicos, de cultura indígena, localización dentro de la cuenca del río Caroní y su influencia en la estabilidad hidrológica de este río”.
Para portarse bien
1. Recuerda colocar la basura en los sitios previstos para ello. Si no encuentras donde depositarla, por favor colócala en una bolsa, y llévala de vuelta hasta conseguir un lugar apropiado donde desecharla. El mantener nuestros espacios limpios es responsabilidad de todos, así evitamos la propagación de enfermedades.
2. No enciendas fogatas. Puedes causar graves incendios difíciles de controlar, molestas a la fauna silvestre e incluso tú puedes sufrir lesiones.
3. Es ilegal comprar la fauna y flora silvestre: perezas, monos y loros (solo por citar algunos ejemplos). No son animales domésticos y suelen sufrir y morir en cautiverio. El tráfico de fauna y flora esta penado por la ley, no te hagas cómplice de un delito.
4. No alteres el ecosistema, no caces ni pesques en temporada de veda, evita sustraer animales o minerales, no arranques plantas, flores, hojas o ramas, ni rayes piedras ni árboles. En la medida de lo posible tratemos que nuestra huella sea lo menos perceptible.
5. Movilízate con tu vehículo por los caminos que ya existen (respeta las señalizaciones). No abras nuevos senderos.
6. Las quebradas, ríos y lagunas nos dan agua y alimentos, también constituyen el hábitat de muchos animales: NO las contamines. En caso de necesitar detergente para lavar, utiliza jabón azul o biodegradable.
7. Haga sus necesidades lejos de los ríos y caminos. Entierre sus heces y papel higiénico. Fuente Bioparques y Guía Ecológica de la Gran Sabana
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