Indígenas y científicos realizan inventario de recursos en cuenca del Caura


El proyecto de investigación coordinado por los científicos Nalúa Silva Monterrey y Hernán Castellanos conjuntamente con la Organización Indígena Kuyujani, cuenta con el apoyo financiero de Rain Forest Foundation, el Forest Peoples Programme y el apoyo técnico-científico de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG)




Por algo dicen que en la unión está la fuerza. Más allá de ser un refrán cliché, investigadores y comunidades indígenas unen esfuerzos con el fin último de promover el uso sostenible de los recursos. En el año 1996, la organización indígena Kuyujani contactó a los investigadores de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg), preocupada porque en el alto Erebato, al sur de Venezuela donde están asentadas la mayoría de las comunidades indígenas de los pueblos ye’kwana y sanema, comenzaba a escasear los recursos no solamente pesqueros, sino también de fauna, además de los recursos de materias primas utilizados para diferentes fines.
Esta preocupación los llevó a unir esfuerzos que se materializaron en el año 1997, con la firma de un convenio entre el Programa Bioguayana, Uneg, Fundacite Guayana y la Organización Kuyujani. Este convenio impulsó una serie de proyectos de investigación y capacitación de las comunidades indígenas entre las que destacan: la demarcación de los hábitats ocupados en el Caura; el diseño para la elaboración de un plan de manejo sostenible de sus recursos en 2001-2002 y un curso de formación de parabiólogos dirigido a los jóvenes indígenas. Tal como lo señalan los investigadores de la Uneg, Nalúa Silva Monterrey y Hernán Castellanos,el trabajo que se realiza conjuntamente con la Organización Kuyujani “ha tenido como punto de partida, tanto el conocimiento ancestral de los indígenas, como el conocimiento occidental científico”.

Manejo de los recursos
Actualmente, tanto Silva como Castellanos llevan a cabo una investigación a largo plazo sobre el desarrollo de pautas metodológicas y diagnóstico de recursos bióticos, para el diseño e implementación de un plan de manejo para los hábitat ocupados por los ye’kwana y sanema en la cuenca media y alta del Caura. Esta investigación comenzó a ejecutarse en el año 2004 bajo el liderazgo de la Organización Kuyujani, con el apoyo financiero de la Rain Forest Foundation y el Forest Peoples Programme y el apoyo técnico-científico de la Uneg. “El objetivo que nos hemos propuesto es dar continuidad a la formación de los Parabiólogos por un lado, y no dejar que los conocimientos adquiridos y las ideas proporcionadas se queden en el papel y por otra parte, generar conocimientos sobre la región a través de inventarios de especies conjuntamente con los pobladores locales y de producción de conocimiento sobre manejo de fauna y experiencias sobre manejo comunitario de recursos y de territorio”. Los especialistas esperan sentar las bases que permitan el aprovechamiento racional de los recursos y el desarrollo sostenible en estas comunidades indígenas.

Metodología
Castellanos explicó que el diagnóstico de los recursos consiste en efectuar una caracterización de la flora y fauna en las áreas boscosas aledañas a cada comunidad y aquellas usadas en calidad de reserva o de protección. Para esto se creó en febrero de 2004 la Estación Ecológica del Ka'kada (nombre indígena del río Cacara) que sirve de base de operaciones para las distintas actividades previstas en la investigación. Agregó que en cuanto a la vegetación, la caracterización es realizada “mediante el levantamiento de la información relacionada con la abundancia relativa de las especies en esas áreas y su comparación con aquellas áreas de reserva o protegidas determinadas por las comunidades indígenas”.


Destacó que las 1200 hectáreas escogidas para levantar la información fueron seleccionadas de acuerdo a las indicaciones aportadas por los miembros de las comunidades. Entre las especies vegetales que son inventariadas se encuentran Minñatö, Palo Amarillo y No´samo. Con respecto a la fauna, dijo que se hacen “recorridos por picas o trayectos ya hechas por miembros de las comunidades, en aquellos sitios transitados con relativa frecuencia por los miembros de las comunidades. En esos trayectos, se registra el número de especies presentes, por observaciones directa e indirecta. En la medida de lo posible, se hacen estimaciones de abundancia y densidad poblacional de aquellas especies cuyo uso sea de vital importancia cultural y socioeconómica para las comunidades”. Las especies contempladas son lombrices, monos, lapas, pavas y paujíes. El investigador de la Uneg añadió que una vez levantada la información base de este diagnóstico, “se procederá a preparar un proyecto formal con miras a efectuar los estudios que sean necesarios para la conservación y manejo de los recursos bióticos aquí contemplados o de aquellos que arrojen el diagnostico”.

Parabiólogos
Uno de los aspectos más resaltantes de este proyecto es la participación activa de los jóvenes indígenas formados como parabiólogos. Castellanos resaltó que durante la primera fase del proyecto el apoyo de estos jóvenes es fundamental para la labor que realiza el especialista en conservación y manejo de recursos naturales. “Todas las actividades de recolección de semillas, siembra y su cuidado son efectuadas por los jóvenes formados como parabiólogos. Asimismo, ellos llevan un registro cotidiano de las actividades de cacería y de la cantidad de especies consumidas diariamente; con relación a las plantas, ellos están llevando un control de la materia prima usada en la confección de artesanía producida por cada comunidad que participe en este plan”.
Lo innovador de este trabajo, explicó Castellanos, es que los parabiólogos lo llevan a cabo bajo la modalidad de la habituación, la cual consiste en familiarizar a los animales a la presencia de lo humanos, “lo que permite realizar un censo más efectivo de la fauna de interés para ellos”. En lo que va de año, los parabiólogos han registrado más de 980 kilos de carne cosechada entre pescados y cacería, mientras que el año pasado censaron 337 kilos; lo que les indica un aumento en la tasa de cosecha en el año 2005 respecto al 2004.
Silva y Castellanos están convencidos que los proyectos desarrollados hasta ahora, “van en el sentido de ir construyendo las capacidades de Kuyujani y de BioGuayana, para que cuando se logre el reconocimiento pleno de los derechos sobre los hábitat, que tanto los Sanema como los Ye’kwana ocupan en el Caura, estén en condiciones de administrarlos adecuadamente y de mitigar las amenazas que por su sobre-explotación se están presentando en virtud del crecimiento demográfico de las comunidades con el apoyo técnico y científico adecuado”.

Conciencia ambientalEl investigador Hernán Castellanos que debido al registro de una gran cantidad de animales de cacería, los parabiólogos propusieron en Asamblea extraordinaria, con la presencia del Consejo de Ancianos, decretar una veda permanente en las 1.200 hectáreas objeto de estudio. Asimismo, añadió que el caño Suajarito también fue impuesto con una veda a 10 años. Explicó que los parabiólogos son los encargados de hacer valer estas decisiones del Consejo de Ancianos. “Lo innovador es que las propias comunidades están llevando a cabo un seguimiento sobre los productos que son aprovechados por las comunidades. Están haciendo censos por ejemplo, de conejos que no se tenían registro de esta especie en ese lugar. La Estación Ecológica ha permitido hacerle seguimiento para saber cuánto recurso hay y cuánto recurso en el futuro pueda ser aprovechado por las comunidades de manera de hacerlo sostenible en el tiempo”.

Objetivos de la investigación
Poner en práctica las recomendaciones de los hombres maduros y sus propuestas, presentadas en los talleres intercomunitarios y desarrollados durante el proyecto de reconocimiento efectivo de los derechos ye’kwana y sanema sobre la tierra.
Fortalecer el conocimiento adquirido por los jóvenes formados como parabiólogos, a través de su puesta en práctica en las comunidades.
Efectuar un diagnóstico e inventarios de los recursos bióticos, empleados por las comunidades para la confección de artesanía, construcción de embarcaciones y viviendas, que permita conocer, mediante la cuantificación y el análisis, el estado actual de las poblaciones de plantas y animales en condiciones silvestres.
Realizar los inventarios de fauna en las zonas de reserva propuestas por las comunidades.
Iniciar los viveros de especies escogidas por las comunidades y que se encuentran amenazadas.Iniciar un proceso experimental de cría de animales silvestres con fines alimentarios en las comunidades de Jüwütünña y Anadekenña.Fortalecer la capacidad de la Organización Kuyujani para el manejo y gestión de su territorio.





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