Humedales: ¿Pesca para el futuro?

Humedales del Orinoco.
El pasado 2 de febrero se celebró el Día Mundial de los Humedales, una iniciativa que cada año busca reafirmar la importancia de proteger estos ecosistemas. El lema de este año busca llamar la atención sobre la necesidad de alcanzar la sostenibilidad de los recursos pesqueros

Este año la consigna para conmemorar el Día Mundial de los Humedales busca llamar la atención sobre la importancia de conservar los humedales costeros “en buena salud y bien gestionados” con el fin de alcanzar la sostenibilidad de los recursos pesqueros. “La pesca y los humedales: ¿Pesca para el futuro?” es el lema escogido para que la “aldea global” y sus gobernantes evalúen los problemas de la pesca local y nacional a fin de establecer soluciones a los problemas de las pesquerías.

Un comunicado emitido por la Convención Ramsar explica que este tema “afecta a todo el mundo, independientemente de dónde viva y cuál sea su ocupación. La mayoría de nosotros comemos pescado; para mil millones de personas es la principal o incluso la única fuente de proteínas. Sin embargo, el estado actual de los recursos pesqueros del mundo es un tema de gran preocupación".

En tal sentido, la organización ambientalista venezolana Bioparques coincide en señalar que “la capacidad tecnológica utilizada para extraer los peces ha sido desarrollada sin tomar en cuenta la conservación de los ecosistemas. El uso de prácticas destructivas como el arrastre, el dinamitado y la utilización de venenos ha ocasionado graves daños”. Es por eso que advierten sobre la necesidad de impulsar el uso sostenible de los recursos y la necesaria participación de los visitantes a estos ecosistemas. Los humedales, explica la ONG, juegan un papel importante en el desarrollo económico de las comunidades rurales, proporcionándoles importantes recursos y siendo altamente atractivos para el turismo, sin embargo, “en Venezuela, muchos de ellos están actualmente amenazados por diferentes razones”.

El Día Mundial de los Humedales surgió el 2 de febrero de 1971 en la ciudad de Ramsar en Irán, cuando se celebró la primera convención mundial sobre los humedales, un evento que culminó con la firma de un tratado para conservar estos ecosistemas. Hoy en día, más de 140 países han ratificado la denominada Convención Ramsar, entre ellos Venezuela, que se sumó al tratado en el año 1988. Es una iniciativa que cada año busca reafirmar la importancia de proteger estos ecosistemas y en 2007, Ramsar aspira resaltar “la importancia de los humedales como criaderos naturales y gratuitos de pescado, un alimento de altísima calidad nutricional para millones de personas”.

¿QUÉ SON LOS HUMEDALES?
Morichales, planicies de inundación, deltas, lagunas costeras, arrecifes coralinos, ciénagas, playas, manglares, pantanos, aguas marinas, ríos, quebradas, lagunas de alta montaña, embalses y estanques son algunos ejemplos de humedales que la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) define como “ecosistemas con dependencia de los regímenes acuáticos, naturales o artificiales”. Para la organización ambientalista no gubernamental Provita, los humedales aportan “tierras fértiles y agrícolas, leña y madera para la construcción, peces y agua para el consumo humano, y otros servicios invaluables como: transporte, almacenamiento de agua, protección contra tormentas, estabilización del litoral, depuración de las aguas, retención de agentes contaminantes y esparcimiento”.

Según la lista de los sitios de humedales considerados de “interés internacional” elaborada por la Convención Ramsar, actualmente se encuentran protegidos 1.459 humedales, los cuales abarcan una superficie total de 125,4 millones de hectáreas; sin embargo, la meta de la Convención es llegar a preservar cerca de 250 millones de hectáreas de humedales para el año 2010. Aunque en la actualidad el Ministerio de Ambiente lleva a cabo el inventario nacional de los humedales, el Comité Venezolano de la UICN determinó en el año 1999 que en el país existen más de 158 humedales que por su valor económico, social, cultural o ecológico son considerados de “especial relevancia”. El estudio presentado por el mencionado comité local de la UICN en conjunto con Provita, Fundación Polar y la Junta de Andalucía (España) señala que “en los humedales costeros de Venezuela han sido identificadas más de 470 especies de aves, y en la Guayana Venezolana, dónde se produce más del 80% del agua del país, se han inventariado más de 9400 especies de plantas”.

ÁREAS RAMSAR EN VENEZUELA
Al respecto, Bioparques recuerda que en el año 1988 se designó al refugio de fauna de Cuare, como área Ramsar. “Luego, en el año 1996 se decretaron el Refugio de Fauna Los Olivitos y los Parques Nacionales Archipiélago de Los Roques, Laguna de la Restinga y Laguna de Tacarigua, los cuales cuentan con una gran riqueza en cuanto a biodiversidad de especies de plantas y animales e incluso protegen especies en peligro de extinción como las tortugas marinas y el caimán de la costa, sólo por citar algunas”.

Estas áreas, explica Bioparques, también suministran vitales recursos alimenticios, tanto para las comunidades locales como para el resto del país. “De la Laguna de Tacarigua se extraen gran parte de los camarones, lebranches, lisas y róbalos que se consumen tanto en los alrededores de Barlovento como en el Distrito Capital. En la isla de Margarita se extraen grandes cantidades de ostras del parque Laguna de la Restinga, el cual provee de abundante pesca a los habitantes de la región. Del Parque Nacional Archipiélago de Los Roques se extrae el 95 % de la langosta consumida en Venezuela y se exporta a varios países, además de extraer peces como pargos y meros que se comercializan en diferentes zonas de Venezuela”. Cifras que a juicio de Bioparques determinan la condición fundamental de los humedales como fuente de ingresos económicos para las comunidades rurales que viven en sus alrededores.

En los distintos monitoreos que realiza la mencionada ONG venezolana en los tres parques nacionales señalados anteriormente como áreas Ramsar, se observan serias amenazas para la conservación de su integridad ecológica. “En general se encuentran afectados por la falta de recursos económicos para un manejo apropiado, por la pesca ilegal y por la contaminación originada por la basura arrojada tanto por pobladores como por turistas”. Según la lista roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) las especies amenazadas de mamíferos que habitan en los humedales de Venezuela son: la rata come cangrejo (Ichthyomys pittieri ), el delfín de río (Inia geoffrensis), el lobo de río (Pteronura brasiliensis), el manatí (Trichechus manatus), así como el sapo mapurite (Aromobates nocturnus) siendo la contaminación, la pérdida de hábitat y la caza las principales amenazas para su supervivencia.

NUESTRO CERCANO HUMEDAL
Al bosque ribereño del río Orinoco se le identifica como un humedal, porque son espacios que están expuestos a una película de agua permanentemente o durante un periodo del año. Sara Leal, investigadora de la Uneg indicó que si se corta esa vegetación, las inundaciones serían mucho más fuertes. “Muchas de las lagunas rebalseras son sitios de cría para la pesquería”, recordó Leal al tiempo que destacó la importancia de las aves. “Hay razones ecológicas, porque las aves tienen un papel dentro del ecosistema, están los carroñeros que comienzan el ciclo de descomposición. Luego están todas las aves dispersoras de semillas que en cierta forma mantienen la diversidad de un bosque. Incluso hay razones de salud para el hombre, porque algunas especies son comedoras de roedores y de insectos que son las aves más abundantes de acuerdo a sus hábitos alimenticios, gracias a las aves insectívoras es que se mantiene a ras las plagas que uno ni percibe”.







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