Detectan 44 nidos de águila harpía en Guayana


Si usted quiere ver un águila arpía sólo tiene que adentrarse en la espesura de Sierra Imataca –donde se han detectado 44 nidos- y buscar una ceiba, árbol preferido por estas aves cazadoras para anidar.
Claro que si quiere conocer más detalles, lo invito a participar en la Campaña Águila Harpía que ayer se inició como parte de las actividades de conservación que promueve la organización ambientalista venezolana Provita con el apoyo de Conservación Internacional, la Gobernación del Estado Bolívar, las universidades Ucab, Uneg y Unexpo, y cuenta con la asesoría del Programa para la Conservación del Águila Arpía.



Proyecto vanguardia

La organización ambientalista Earth Matter, lleva a cabo el Programa para la Conservación del Águila Arpía tanto en Venezuela como en Colombia, Perú, Ecuador, Panamá y más recientemente en Brasil. Es considerado uno de los proyectos vanguardia a nivel internacional con una valiosa información que ha podido ser recopilada a lo largo de dos décadas investigando y conociendo el hábitat de esta especie en peligro de extinción. El pionero de estos estudios fue el guayanés Eduardo Álvarez, fundador de la Earth Matters.

El programa se dedica a determinar la territorialidad de esta especie mediante la localización de las parejas en sus nidos; el comportamiento del animal como individuos y el estudio de los parámetros de anidación y sobrevivencia de la especie. Esta actividad la realizan no sólo en nuestro país sino en diferentes áreas de su distribución en América Latina para luego establecer estudios comparativos de un tipo de bosque en relación a otro. Otro de los objetivos del programa es incentivar en las instituciones públicas y privadas la reglamentación del uso de la tierra, por lo que se ha logrado que en muchas concesiones forestales se desvíe el corte forestal hacia otro lote boscoso cuando se observa un nido de águila harpía en uno de los árboles del área.

El programa recibe recursos de la NASA, institución espacial de Estado Unidos que ha contribuido con los transmisores que se colocaron en un promedio de 25 águilas, lo que ha permitido poder determinar el lugar exacto donde se encuentra el animal.
Distribución
La distribución histórica, en Venezuela, de esta ave cazadora se encuentra al norte del Orinoco, en la zona de la cordillera de la Costa, los estados Aragua, Carabobo, Cojedes, la sierra de Falcón, la sierra hacia Monagas y algunos avistamientos en Perijá. No obstante, al sur del Orinoco es donde se concentra la mayor población registrada siendo la Reserva Forestal de Imataca la que tiene la mayor concentración y distribución de esta especie a nivel nacional.

En la actualidad existen 44 nidos monitoreados en esta extensa área de Imataca, pero se han detectado una zona de alta concentración de nido en el sector de La Aplanada donde hay una altísima concentración de parejas activas.

Al sur del Orinoco se considera que se tiene entre el 70 y 80 por ciento de la concentración de los nidos o de la territorialidad de las aves, porque aunque hay una intervención marcada, es mucho menos de la que existe al norte del Orinoco por el crecimiento demográfico.
Para conocerla
El ave es una de las tres águilas más grande del mundo, junto al águila morena de Filipinas y el águila coronada de África son las tres aves rapaces más grandes en cuanto a tamaño y peso. Es considerada por algunos investigadores como un pequeño halcón de gran agilidad y se mueve dentro del bosque puede llegar a desarrollar 180 kilómetros por hora dentro del bosque, al momento de capturar su presa.

En el mundo, la harpía es la que tiene las garras más grandes, incluso más que las de un oso pardo, “imagínense la fuerza y la capacidad de aprehensión al momento de capturar su presa natural”. El hábitat de la arpía se reduce a selvas poco intervenidas con una altura oscilante entre los 600 metros hasta 1.200 metros de altura, pero puede tolerar áreas donde haya explotaciones agrícolas, mineras o cultivos alternativos dentro de las zonas boscosas.

Sus presas predilectas, en un 80 por ciento, son los perezosos, aunque igual se alimenta de monos, cachicamos, guacamayas, lapa, picure, arrendajos e iguanas.

El especialista enfatizó que la destrucción del hábitat es la principal amenaza que se cierne sobre esta especie, lo que ha repercutido en cuanto a la sobrevivencia y la repoblación en algunas áreas naturales. Esta destrucción puede estar aunada a la acción de carreteras de penetración y aprovechamiento forestal en algunas áreas; la tala y quema para la expansión agropecuaria y la minería clandestina en zonas determinadas. Otro problema es la cacería en sus tres tipos: deportiva, la de subsistencia y la cacería de coleccionista, esto está perjudicando la sobrevivencia de esta especie.


La harpía es de hábito solitario. Sólo se le puede ver en pareja cuando se consigue el nido y están en el ciclo reproductivo. Ambos individuos construyen el nido que es parte del apareamiento o cortejo del macho hacia la hembra. “Generalmente, construyen sus nidos en grandes árboles emergentes del bosque, como algarrobo, merecurillo, capaetabaco y zapatero; aunque su predilección, en un 70 por ciento, es la ceiba”. Han conseguido nidos que llegan a medir en diámetro hasta las dos metros con una altura promedio entre lo 70 centímetros hasta 1metro 10 cm y un peso de hasta 100 kilos.

La cópula puede durar entre uno a dos meses con repeticiones de hasta 5 ó 6 por día. Cuando nace, el polluelo es de color blanco y posterior a los tres meses le comienzan a salir las primeras plumas, que van definiendo mejor el plumaje característico para emprender luego las acciones de vuelo. Suelen vivir con sus durante 3 años. 

Estas aves son monógamas incluso, si muere uno de los individuos es muy difícil que el otro vuelva a ser pareja. “Hay un nido en Guyana donde la pareja reproductiva lleva 45 años reproduciéndose en el mismo árbol”.

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