Hacia el fortalecimiento del Sistema Nacional de Innovación


Los actores involucrados en el quehacer científico, tecnológico e innovación deben sumar esfuerzos para consolidar el SIN

La evolución del Sistema Nacional de Innovación (SIN) en la región Guayana ha sido lenta según lo manifiesta el presidente de Fundacite Guayana, Erwin Vásquez, en un trabajo realizado por los investigadores Minerva Arzola y Tito Marín, y que fue reseñado en la edición número 27 de la revista Universidad, Ciencia y Tecnología de la Unexpo.

El titular del órgano rector de la ciencia y la tecnología en la región, confiesa que se vienen haciendo “esfuerzos para fortalecer las relaciones entre los principales actores que conforman el SIN de Guayana”, y un ejemplo de ello son los resultados que han obtenido en el fortalecimiento de las relaciones entre las distintas universidades, además del apoyo en la formación y capacitación de los investigadores y al sector productivo.
“Todavía estamos en la fase de conocernos, faltan vínculos estables, sistemas de comunicación, eventos que promocionen la ciencia, la tecnología e innovación a nivel regional, aprovechando las políticas existentes en el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT)”.

El SIN
Los investigadores Arzola y Marín explican en su trabajo que el SIN está integrado por aquellas organizaciones tanto públicas como privadas que de una u otra forma están involucradas con el quehacer científico, tecnológico y de innovación. Tal como lo establece la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación, aprobada en el año 1999, el SIN incorpora tanto a las personas jurídicas como naturales “que se dediquen a la planificación, administración, ejecución y aplicación de actividades que posibiliten la vinculación efectiva entre la ciencia, la tecnología y la sociedad”.
El trabajo de los académicos señala que el sistema está conformado a su vez, por tres subsistemas: Gobierno-Universidades-Industria, los cuales deben articularse para interactuar entre sí, “teniendo un entorno común de actuación, la investigación, la ciencia, la tecnología, los entes financieros y el microentorno (usuarios finales del SIN)”.
Arzola y Marín están convencidos de que lo que va a garantizar la transformación de los resultados de la investigación y el desarrollo en bienes y servicios para el beneficio de la sociedad, será la forma en que se estructure y se articule el SIN, y esto pasa por la inclusión no sólo de las Fundacites regionales, sino también de las instituciones de educación superior, de formación técnica, academias nacionales, colegios profesionales, sociedades científicas, laboratorios y centros de investigación, organismos públicos y privados, empresas y personas que a título personal o colectivo, realicen actividades de ciencia, tecnología e innovación.

Papel de las universidadesMinerva Arzola, coordinadora del centro para el desarrollo de la innovación tecnológica, en la Unexpo dijo que el SIN está diseñado, “sólo falta ejecutarlo, y para eso debe haber una mayor participación de los actores involucrados”. Explicó que desde el año pasado vienen desarrollando una serie de actividades para integrar a la universidad como actor importante dentro del SIN, porque a su juicio “el rol de las universidades prevalece más allá de la función del Estado, porque en ellas es dónde se genera el conocimiento y las investigaciones aplicadas de acuerdo a las necesidades de la industria”
Arzola está consciente de la sinergia que se puede establecer y de las ventajas que brinda la cooperación, pero “la desventaja es el recurso económico y parte del recurso humano, porque no todos los profesores participan en la investigación y en la medida en que podamos estimularlos a que participen y que podamos contar con los recursos mínimos la cosa irá mejor”.
Asegura que los recursos tienen que venir de los financistas, como el Fondo Regional Guayana, ente que debe destinar parte de sus recursos al desarrollo de la ciencia y la tecnología, “por eso estamos estudiando la manera de cómo articular los proyectos para solicitar esos recursos”.
Escasa interacción
Mercado, Testa, Rengifo, Gómez y Patruyo, en su libro “El ofertismo limitado: una aproximación al sistema nacional de innovación venezolano”, señalan que el Sistema Nacional de Innovación venezolano, se ha caracterizado por la baja incorporación de actores locales “dentro del proceso de generación y transferencia de conocimiento científico y tecnológico...mucho más si se considera que durante tanto tiempo, la economía ha dependido de una industria que demanda capacidades de investigación y desarrollo en sectores tan complejos y diversos como lo es la petrolera”, lo que evidencia una escasa interacción entre los actores.

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