sábado 17 de marzo de 2012

Día Mundial del Agua



Este jueves 22 de marzo las Naciones Unidas busca llamar la atención sobre la relación entre el vital líquido y la seguridad alimentaria  

El agua y la seguridad alimentaria” será el lema este jueves 22 de marzo para celebrar el Día Mundial del Agua, jornada establecida desde 1993 por las Naciones Unidas (ONU) para concienciar a la humanidad sobre la importancia de una gestión sostenible de los recursos hídricos.  
Para la ONU, "existe seguridad alimentaria cuando cualquier persona puede satisfacer sus necesidades dietéticas para poder tener una vida activa y sana; y el agua es uno de los factores fundamentales para la producción de los alimentos".
Según estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hay 7 000 millones de habitantes que alimentar en el planeta y se anuncia que para el año 2050 habrá otros 2 000 millones, cifras a considerar cuando los recursos hídricos sufren presiones y “producir el alimento diario de una persona supone entre 2.000 y 5.000 litros de agua”.
De ahí que la FAO insista en la importancia de preservar y proteger el vínculo entre la seguridad alimentaria y el agua para el desarrollo económico global. “Para producir las 2 800 calorías por persona y por día que requiere una nutrición adecuada, se necesita un promedio de 1 000 metros cúbicos (m3) de agua”.
Los datos del organismo mundial indican que “la mayor parte del agua que 'bebemos' está incorporada en los alimentos que consumimos: producir 1 kilo de carne de vacuno, por ejemplo, consume 15 000 litros de agua, y 1 kilo de trigo se 'bebe' 1 500 litros”, de ahí que la FAO insista en que el regadío será crucial para el suministro de alimentos a nivel mundial”.
El informe de la ONU sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo explica que la agricultura por riego representa alrededor de una quinta parte de la zona cultivable total de los países en desarrollo y consume alrededor de un 15% del agua de uso agrícola, ascendiendo a unos 2 000 - 2 500 kilómetros cúbicos (km3) al año.
“El riego consume actualmente el 70% del insumo total de agua. Esta cantidad aumentará en un 14% en los próximos treinta años, ya que la zona de regadío se ampliará en un 20%”.
Es por eso que a la luz de los Objetivos del Milenio (compromiso mundial para reducir la pobreza, sus causas y manifestaciones), asegurar el suministro de alimentos plantea el reto de lograr “más cosecha por gota, a la vez que se asegura una distribución más equitativa del agua para la producción de alimentos”.
Cabe destacar que los indicadores del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (Minamb) señalan que la agricultura, silvicultura y pesca consumió 1,7% del agua dulce extraída durante 2009. Asimismo, los datos del informe sobre los Recursos Hídricos en Venezuela, editado por el Minamb en 2006, señalan que el agua disponible para la agricultura de riego es de aproximadamente 27 mil millones de metros cúbicos al año. El informe detalla que existen a nivel nacional 1 147 sistemas de riego lo que equivale a una superficie bajo riego de 248 mil hectáreas y con un potencial de 415 mil hectáreas a ser incorporadas a futuro; siendo los estados con mayor consumo de agua para riego Guárico, Aragua, Zulia, Anzoátegui y Portuguesa, además de los pequeños sistemas de riego que componen Táchira, Mérida y Trujillo.
Según cifras del Gobierno nacional la agricultura, silvicultura y pesca consumió 1,7% del agua dulce extraída durante 2009. Foto Google
PRODUCTIVIDAD&EFICIENCIA
Judith Rosales, bióloga con doctorado en Geografía de la Universidad de Birmingham (Inglaterra) e investigadora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (Uneg); explica que alcanzar el desafío de “más cosecha por gota” supone una mayor productividad de los cultivos “en torno a la eficiencia de uso de agua y por supuesto se relaciona con la selección de las especies a cultivar”.
“Igualmente la substitución de los cultivos involucra cambios de especies que consumen gran cantidad de agua y que son reemplazadas por otras de menores necesidades hídricas o de mayor productividad económica”. Un enfoque que a su juicio “proporciona una estrategia para incrementar la productividad del agua de los cultivos a nivel de sistema agroecológico así como también a nivel global”.
Además, señala la especialista que considerando la variabilidad climática existente en Venezuela, “podríamos ordenar los rubros potenciales a producir de acuerdo a la disponibilidad de agua siguiendo los conocimientos de investigaciones agro-climatológicas”.
“En términos económicos, quizá sea más rentable tener buenos niveles de exportación de coco, maní, piña, merey, que se adaptan muy bien a zonas de bosque seco tropical, si bien eso signifique tener que importar rubros con menor eficiencia de uso de agua. De esta manera evitamos un uso excesivo de agua de riego que muchas veces tiene que ser importada de otras subcuencas diferentes a la cuenca donde se ubica la tierra en producción afectando los humedales y la producción de otros alimentos como los peces por ejemplo”.
Agrega Rosales que los principios básicos recomendados por la FAO para mejorar la productividad del agua en el campo, a nivel de finca o de cuenca que se aplican a todos los cultivos, tanto en condiciones de secano (la que proviene de la lluvia) como de riego, contemplan: Incrementar los rendimientos comercializables de los cultivos por cada unidad de agua transpirada por este; reducir todas las pérdidas (drenaje, filtrado y percolación) incluyendo las pérdidas por evaporación distintas de la transpiración estomática de las plantas; e incrementar el uso efectivo del agua de lluvia, del agua almacenada y del agua marginal de menor calidad.
Pesca
Explica la investigadora Judith Rosales que de acuerdo a la FAO el desarrollo del riego en gran escala y los proyectos de modernización tienden a concentrarse en la producción de alimentos básicos, ignorando así la existencia de la pesca. “La provisión de proteína animal de las pesquerías debe estar en el análisis específico a la realidad local que haga nuestro país en torno a este desafío, ya que el consumo de pescado de agua dulce es importante para los venezolanos, particularmente en áreas ribereñas rurales”.
Medidas globales
En el portal oficial del Día Mundial del Agua la ONU convoca a los distintos actores que participan en la cadena alimentaria, desde los productores hasta los consumidores, a implementar medidas para ahorrar agua y asegurar que haya alimentos para todos. Entre las medidas planteadas por la ONU para afrontar el crecimiento de la población y garantizar el acceso a los alimentos nutritivos se encuentran:
  • Consumir productos que hagan un uso menos intensivo de agua.
  • Reducir el escandaloso desperdicio de alimentos; nunca se consume el 30% de los alimentos producidos en todo el mundo y el agua utilizada para producirlos se pierde definitivamente. 
  • Producir más alimentos, de mejor calidad, con menos agua. 
  • Llevar una alimentación saludable.

domingo 11 de marzo de 2012

Murciélagos vulnerables


El murciélago narigudo enigmático (Lonchorhina fernandezi) es la segunda especie endémica del país. Foto Google
En la Guayana venezolana vive la segunda especie de murciélago endémica del país que, como advierte el Libro Rojo de la fauna venezolana, está amenazada. Un dato para analizar en el Año Internacional del Murciélago

Han inspirado personajes famosos de Hollywood, pero con solo nombrarlos la piel se eriza. Estos animales “con alas en las manos” acaparan la atención mundial luego que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), la Convención de Especies Migratorias (CMS) y el Acuerdo sobre la Conservación de Poblaciones Murciélagos Europeos (Eurobats) declararan 2011-2012 como el Año Internacional del Murciélago.
El objetivo es que a lo largo de este periodo se promuevan acciones que sensibilicen a la humanidad sobre el conocimiento de esta especie fundamental “para la preservación de los servicios ambientales que hacen posible la vida en el planeta”, según explican Daniel Lew y José González, biólogos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), en el calendario institucional de Fundación La Salle, dedicado a esta especie.
Los científicos detallan que los murciélagos pertenecen a la orden Chiroptera y después de los roedores, son los más diversos y los que mejor se distribuyen en casi todos los ecosistemas, aunque se alejan de los casquetes polares y algunas islas. Destacan que el registro fósil encontrado data de hace 52 millones de años aunque es probable que existan más antiguos, pero “los murciélagos tienen un esqueleto con huesos extremadamente esponjosos, muy frágiles que se descomponen rápidamente”.
Añaden que sus roles como polinizadores, dispersores de semillas, controladores de insectos, entre otras funciones ecológicas, son cruciales para mantener el equilibrio dentro de los bosques, los humedales, las tierras cultivadas, los ecosistemas áridos e incluso en las ciudades.
En Venezuela existen 165 especies de murciélagos, lo que representa el 14% del total mundial, siendo las especies de la familia Phyllostomidae (filostómidos) las más numerosas al reunir el 54% de las especies de murciélagos en el país. En la Guayana venezolana está presente una especie de esta familia que, como advierte el Libro Rojo de la fauna venezolana, se encuentra amenazada.
El murciélago narigudo enigmático gusta alimentarse de mariposas y congorochos (Lonchorhina fernandezi).
ENIGMÁTICO
Es la segunda especie de murciélago endémico para Venezuela y su distribución sólo al norte del estado Amazonas y al noroeste del estado Bolívar, le ha valido el nombre común de murciélago narigudo enigmático, más conocido por la ciencia como Lonchorhina fernandezi.
Los científicos José Ochoa Graterol, especialista en Ecología Tropical y Carlos Ibañez de la Estación Biológica de Doñana (España) la describieron por primera vez en 1982, luego de la captura de tres ejemplares machos adultos hallados en una pequeña cueva formada entre dos lajas, muy cerca de Puerto Ayacucho. Los últimos estudios se hicieron durante el inventario de fauna silvestre realizado por el Ministerio de Ambiente y el Museo de Historia Natural La Salle entre octubre 1984 y marzo 1986, se recolectaron 42 nuevos ejemplares machos en el oeste del estado Bolívar.
Explican que el hecho de haber encontrado solo machos les llamó la atención “aunque la formación de grupos segregados de machos solitarios ha sido señalada para otros murciélagos del nuevo mundo, muchos de ellos de hábitos cavernícolas”. Destacan que estos machos solitarios son muy susceptibles a la distracción y tienden a ser más nómadas. “En la mayoría de los casos constituyen grupos provenientes de una colonia reproductiva asociada en harenes. Por lo que las colonias encontradas de L. fernandezi pudieron tener su origen en una colonia reproductiva recientemente segregada y refugiada quizás en una localidad cercana”.
Respecto a las características corporales, detallan que es la especie de menor tamaño dentro del género, alcanzando hasta 5,7 centímetro de alto; la cola es muy larga y su coloración es parda oscura a negruzca. “Su característica más llamativa es la hoja nasal extremadamente alargada y delgada que llega a ser tan larga como las orejas”.
En las observaciones realizadas, los científicos encontraron que esta especie gusta de sabanas con muy poca vegetación arbórea “donde estaría en capacidad de realizar vuelos rápidos y rectilíneos utilizando además estratos aéreos de mayor altura”. Asimismo, descubrieron que inicia sus rondas nocturnas a las siete de la noche regresando al refugio entre las cinco o seis de la mañana, “con los estómagos llenos” de mariposas (Lepidóptera) y congorochos (Coleóptera). De igual modo, estimaron su fase reproductiva “al menos en el final de la estación lluviosa entre septiembre a diciembre”.
Las sabanas abiertas entremezcladas con formaciones graníticas o lajas, que se encuentran al norte del Amazonas y el extremo noroeste de Bolívar, son los sitios predilectos del murciélago narigudo enigmático. Foto Colonello.
EN PELIGRO
El Libro Rojo de la fauna venezolana lo clasifica como una especie en peligro que se está enfrentando a un riesgo muy alto de extinción en estado silvestre. Ochoa Graterol aclara que la amenaza se debe a las matanzas indiscriminadas en sus refugios por el control erróneo de sus poblaciones al ser confundida con vampiros. “Algunos lugareños piensan que la especie posee hábitos hematófagos (se nutre de sangre) por lo que ha estado sujeta a medidas inadecuadas de control poblacional”. También, entre las amenazas que incrementan su vulnerabilidad está la pérdida y degradación de sus hábitats “por la expansión de la frontera agrícola y la constante perturbación de sus refugios”.
El especialista recomienda desarrollar investigaciones que incrementen el conocimiento y la dinámica poblacional de esta especie única para la Guayana venezolana; iniciar programas de educación ambiental que permitan “eliminar las falsas creencias” sobre esta especie y el entrenamiento del personal responsable de los programas de control de vampiros en áreas ganaderas.
El vampiro común (Desmodus rotundus). Foto Google
“Vampiros”
Sobre las especies de la Familia Phyllostomidae, los especialistas del Ivic, Daniel Lew y José González, concuerdan en que son un ejemplo extraordinario de diversificación porque sus hábitos alimenticios pueden ser variados: insectos, frutas, néctar, polen, carne y…sangre; pero de las 1100 especies conocidas de murciélagos sólo existen tres que se alimentan exclusivamente de sangre de otros vertebrados. “El vampiro común (Desmodus rotundus) es el único que ha sido referido como especie plaga: sus mordeduras son la vía más común de transmisión del virus de la rabia en ganado vacuno y la pérdida de funcionalidad de las mamas en porcinos por mordeduras”. En Venezuela están presentes las tres especies de vampiros, pero como advierten los científicos “el desconocimiento ha conducido lamentablemente a la destrucción de beneficiosas poblaciones de otras especies de murciélagos”.

lunes 5 de marzo de 2012

Interpretar el Patrimonio como Herramienta para la Conservación


La Coordinación de los Estudios de Postgrado en Ciencias Ambientales de la UNEG invita a todos los profesionales interesados al curso teórico-practico:

La Interpretación del Patrimonio
 como una Herramienta para la Conservación

Dictado por:
Profesora Sara Julia Leal

Dirigidos a:
Manejadores de Parques Nacionales, sitios históricos, museos, prestadores de servicios turísticos, docentes, profesionales e investigadores.

Contenido: 
Bases teóricas y metodológicas de la Interpretación.
Técnicas para revelar el significado del patrimonio natural y cultural. 
Criterios para el diseño de visitas guiadas personalizadas y de la planificación interpretativa. 
Salida de campo.

Fecha: 20, 21, 22, 26, 27 y 28 de Marzo  
Horario: 8:00 a 12:30 
Salida de campo: Sábado 24 
Lugar: Aula 8. sede de Postgrado UNEG. Chilemex.
Costo: Bs. 456,00. Cupo limitado 20 participantes
Información y preinscripciones:
cienambi@uneg.edu.ve

domingo 4 de marzo de 2012

La vocación minera en los pueblos indígenas del alto Paragua


 A partir de los años 50, con el descubrimiento de las minas de diamante en la isla del Casabe, se comenzó a observar un desplazamiento de las actividades tradicionales de subsistencia en las seis etnias que hacen vida en este ecosistema
                                                                                                           
Fotos Google
La práctica de la actividad minera en los pueblos indígenas de la cuenca alta del río Paragua, es de vieja data. Análisis científicos señalan que los cambios observados en el modo de vida de las comunidades  que ancestralmente vivían de la caza, la pesca y la agricultura, se iniciaron a partir de los años 50, evidenciando “una transformación de las actividades tradicionales de subsistencia hacia una vocación fundamentalmente minera”.
Estos estudios se llevaron a cabo en el marco de una evaluación biológica realizada en 2005 por iniciativa de Edelca y Conservación Internacional-Venezuela, bajo la coordinación técnica del Museo de Historia Natural de Fundación La Salle y la participación de diversas instituciones, tales como: Fundación Jardín Botánico del Orinoco, Universidad Internacional de Florida (EEUU), Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Centro para el Estudio de la Biodiversidad Neotropical de la Universidad Experimental de Los Llanos “Ezequiel Zamora” (Unellez), Colección Ornitológica Phelps,  Estación de Investigaciones Hidrobiológicas de Guayana, Oficina Nacional de Diversidad Biológica del Ministerio de Ambiente y el  Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (Inapesca).
Los científicos aplicaron una evaluación rápida de la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos de esta cuenca, ubicada en el Municipio Angostura (anterior Raúl Leoni) al suroeste del estado Bolívar, así como también un levantamiento de información sobre el uso de los recursos naturales, aspectos socioculturales y económicos de las poblaciones locales (indígena y criolla) y el estado de conservación del área estudiada.
Mina Tonoro, Alto Paragua.Foto http://img802.imageshack.us/img802/6627/laminatonorodelosindgen.jpg
SEIS ETNIAS
El estudio referido al “Escenario histórico y sociocultural del alto Paragua”, desarrollado por los investigadores Laura Perozo, Ana Liz Flores, Abel Perozo y Mercedes Aguinagalde,  identificó un total de seis etnias que hacen vida en esta cuenca: Pemón, Yekuana, Sapé, Chirichano, Sanema y Uruak, bajo un sistema de interdependencia regional.
“Han establecido redes socioculturales basadas esencialmente en el intercambio económico y comercial tradicional indígena (caza, pesca, agricultura, recolección)  y no indígena (minería, comercio de cacería, productos del conuco con intercambio de productos industriales)”.
Añaden que a partir de 1952, con el descubrimiento de las minas de diamante en la isla del Casabe, se comenzó a registrar un “rápido aumento demográfico, cambios en el patrón de asentamiento establecido en el área por parte de los indígenas y la apropiación de nuevos elementos ajenos a su cultura”.
Expresan que todos los grupos indígenas  del área formaron parte de esa explotación diamantífera, primero como ayudantes de los mineros criollos y luego en algunos casos como empresarios independientes, integrando así un nuevo elemento a su economía tradicional que les permite satisfacer necesidades básicas como alimentación, acceso al sistema de salud y educativo, vestidos entre otros.
Además, explican que esa presencia masiva de mineros en la zona “ha tenido como resultado la difusión generalizada, aunque más acentuada en la población masculina, de muchos rasgos de cultura nacional como por ejemplo, el conocimiento del idioma castellano, sistemas de organización política-social-económica y religiosas”.
Agregan que lo anterior ha promovido una relativa integración de toda la población indígena a extensas esferas económicas, a través de la producción de una materia prima (oro y diamante) con demanda en el mercado nacional e internacional y el acceso a una amplia gama de bienes de consumo provenientes de la sociedad industrial (cuchillos, machetes, hachas, anzuelos, cortes de tela, escopetas y ropa criolla).
Entre los impactos identificados se encuentra la educación, por cuanto la población infantil acompaña a sus padres a la mina sin antes haber culminado el ciclo escolar. Respecto a la influencia religiosa, mencionan que “ha causado el desplazamiento de la figura del ‘Shaman’, la utilización y aplicabilidad de la medicina tradicional y la celebración de ritos y festividades tradicionales”.
Asimismo, la “progresiva” contaminación por sedimentos, provenientes de la minería, afecta las aguas que son utilizadas por las comunidades para su higiene personal, cocinar y beber.
Con relación a la calidad de agua, el estudio evidenció que los ríos Antavari y Karún se han “seriamente perturbados debido a los vertidos provenientes de las actividades mineras, los cuales han incrementado notablemente la turbidez y carga de sedimentos suspendidos, alterando los equilibrios químicos naturales y mostrando los mayores contenidos de metales disueltos de toda la región estudiada”.
Los científicos advierten que las aguas de la cuenca alta del Paragua son pobres en nutrientes (oligotróficas) por lo que tienen menos capacidad para amortiguar los cambios en la química y física de las aguas, y tampoco para atenuar las alteraciones en vegetación y fauna asociada a los ríos y zonas de transición con suelo.

Amenazas
Los científicos detectaron las siguientes amenazas en el contexto sociocultural para la cuenca alta del Paragua: 1. Destrucción, deterioro y fragmentación del hábitat por minería, deforestación, incendios, contaminación de las aguas, específicamente en la cuenca baja. 2. Explotación y uso no sustentable de recursos naturales. 3. Pequeña minería no controlada en el caso del río Karún. 4. Cambios de patrón cultural (indígenas proveedores de los mineros y pobreza asociada a este modelo de desarrollo). 5. Sistemas políticos, económicos, jurídicos e institucionales que no priorizan y valoran la cuenca Paragua y sus comunidades. 6. Insuficiencia de conocimientos y divulgación que promuevan otras formas de desarrollo.
Ecosistema 
El río Paragua, principal afluente del río Caroní, nace en la Serranía de Marutaní (cerca de la frontera con Brasil) y recorre unos 550 kilómetros antes de verter sus aguas en el embalse de Guri, siendo uno de los tributarios más importantes del río Orinoco.
Su cuenca alta cubre una superficie de más de 22 mil kilómetros cuadrados y tal como lo refiere el estudio, es una de las cuencas hidrográficas menos conocidas del país y aún en condiciones prístinas, aunque algunas zonas están amenazadas por la actividad minera.
La investigación realizada en 2005 permitió descubrir una especie de planta, una de reptil, 4 anfibios, un género y al menos 10 especies de peces, nuevos para la ciencia. Asimismo, se determinaron nuevos registros de seis plantas, 59 anfibios y una especie de ave para el estado Bolívar. De igual forma, refiere el potencial ornamental de los peces del área, al señalar que el 75% de las especies pueden ser utilizadas en acuarios. Igual de sorprendentes fueron los resultados del estudio sobre los hábitos alimenticios de la comunidad de peces, los cuales dejaron ver un claro predominio del consumo de insectos autóctonos (84,3%), por encima de aquellos provenientes de otro lugar, (6,59%), lo que evidencia a juicio de los científicos, un ecosistema fluvial “con suficientes recursos alimenticios disponibles”.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Frases para recordar

ECO denuncia

ECO denuncia
Denuncia los delitos ambientales