
Este jueves 22 de marzo las Naciones Unidas busca llamar
la atención sobre la relación entre el vital líquido y la seguridad alimentaria
“El agua y la seguridad alimentaria” será el
lema este jueves 22 de marzo para celebrar el Día Mundial del Agua, jornada
establecida desde 1993 por las Naciones Unidas (ONU) para concienciar a la
humanidad sobre la importancia de una gestión sostenible de los recursos
hídricos.
Para la ONU, "existe seguridad alimentaria cuando cualquier
persona puede satisfacer sus necesidades dietéticas para poder tener una vida
activa y sana; y el agua es uno de los factores fundamentales para la producción
de los alimentos".
Según estadísticas de la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hay 7 000 millones
de habitantes que alimentar en el planeta y se anuncia que para el año 2050
habrá otros 2 000 millones, cifras a considerar cuando
los recursos hídricos sufren presiones y “producir el alimento diario de una
persona supone entre 2.000 y 5.000 litros de agua”.
De ahí que la FAO insista en la importancia de
preservar y proteger el vínculo entre la seguridad alimentaria y el agua para
el desarrollo económico global. “Para producir las 2 800 calorías por persona
y por día que requiere una nutrición adecuada, se necesita un promedio de 1 000
metros cúbicos (m3) de agua”.
Los datos del organismo mundial indican que “la
mayor parte del agua que 'bebemos' está incorporada en los alimentos que
consumimos: producir 1 kilo de carne de vacuno, por ejemplo, consume 15 000
litros de agua, y 1 kilo de trigo se 'bebe' 1 500 litros”, de ahí que la FAO
insista en que el regadío será crucial para el suministro de alimentos a nivel mundial”.
El informe de la ONU sobre el desarrollo de
los recursos hídricos en el mundo explica que la agricultura por riego
representa alrededor de una quinta parte de la zona cultivable total de los
países en desarrollo y consume alrededor de un 15% del agua de uso agrícola,
ascendiendo a unos 2 000 - 2 500 kilómetros cúbicos (km3) al año.
“El
riego consume actualmente el 70% del insumo total de agua. Esta cantidad
aumentará en un 14% en los próximos treinta años, ya que la zona de regadío se
ampliará en un 20%”.
Es por eso que a la luz de los Objetivos del Milenio (compromiso mundial para reducir la pobreza, sus causas y
manifestaciones), asegurar el suministro de alimentos plantea el reto de
lograr “más cosecha por gota, a la vez que se asegura una distribución más
equitativa del agua para la producción de alimentos”.
Cabe destacar que los indicadores del
Ministerio del Poder Popular para el Ambiente (Minamb) señalan que la
agricultura, silvicultura y pesca consumió 1,7% del agua dulce extraída durante
2009. Asimismo, los datos del informe sobre los Recursos Hídricos en Venezuela,
editado por el Minamb en 2006, señalan que el agua disponible para la
agricultura de riego es de aproximadamente 27 mil millones de metros cúbicos al
año. El informe detalla que existen a nivel nacional 1 147 sistemas de riego lo
que equivale a una superficie bajo riego de 248 mil hectáreas y con un
potencial de 415 mil hectáreas a ser incorporadas a futuro; siendo los estados
con mayor consumo de agua para riego Guárico, Aragua, Zulia, Anzoátegui y
Portuguesa, además de los pequeños sistemas de riego que componen Táchira,
Mérida y Trujillo.
| Según cifras del Gobierno nacional la agricultura, silvicultura y pesca consumió 1,7% del agua dulce extraída durante 2009. Foto Google |
PRODUCTIVIDAD&EFICIENCIA
Judith
Rosales, bióloga con doctorado en Geografía de la Universidad de Birmingham
(Inglaterra) e investigadora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana
(Uneg); explica que alcanzar el desafío de “más cosecha por gota” supone una
mayor productividad de los cultivos “en
torno a la eficiencia de uso de agua y por supuesto se relaciona con la selección
de las especies a cultivar”.
“Igualmente la substitución de los cultivos
involucra cambios de especies que consumen gran cantidad de agua y que son
reemplazadas por otras de menores necesidades hídricas o de mayor productividad
económica”. Un enfoque que a su juicio “proporciona una estrategia para
incrementar la productividad del agua de los cultivos a nivel de sistema
agroecológico así como también a nivel global”.
Además, señala la especialista que considerando
la variabilidad climática existente en Venezuela, “podríamos ordenar los rubros
potenciales a producir de acuerdo a la disponibilidad de agua siguiendo los
conocimientos de investigaciones agro-climatológicas”.
“En términos económicos, quizá sea más
rentable tener buenos niveles de exportación de coco, maní, piña, merey, que se
adaptan muy bien a zonas de bosque seco tropical, si bien eso signifique tener
que importar rubros con menor eficiencia de uso de agua. De esta manera
evitamos un uso excesivo de agua de riego que muchas veces tiene que ser
importada de otras subcuencas diferentes a la cuenca donde se ubica la tierra
en producción afectando los humedales y la producción de otros alimentos como
los peces por ejemplo”.
Agrega
Rosales que los principios básicos recomendados
por la FAO para mejorar la productividad del agua en el campo, a nivel de finca
o de cuenca que se aplican a todos los cultivos, tanto en condiciones de secano
(la que proviene de la lluvia) como de riego, contemplan: Incrementar los
rendimientos comercializables de los cultivos por cada unidad de agua
transpirada por este; reducir todas las pérdidas (drenaje, filtrado y
percolación) incluyendo las pérdidas por evaporación distintas de la transpiración
estomática de las plantas; e incrementar el uso efectivo del agua de lluvia,
del agua almacenada y del agua marginal de menor calidad.
PescaExplica la investigadora Judith Rosales que de acuerdo a la FAO el desarrollo del riego en gran escala y los proyectos de modernización tienden a concentrarse en la producción de alimentos básicos, ignorando así la existencia de la pesca. “La provisión de proteína animal de las pesquerías debe estar en el análisis específico a la realidad local que haga nuestro país en torno a este desafío, ya que el consumo de pescado de agua dulce es importante para los venezolanos, particularmente en áreas ribereñas rurales”.
En el portal oficial del Día Mundial del Agua la ONU convoca a los distintos actores que participan en la cadena alimentaria, desde los productores hasta los consumidores, a implementar medidas para ahorrar agua y asegurar que haya alimentos para todos. Entre las medidas planteadas por la ONU para afrontar el crecimiento de la población y garantizar el acceso a los alimentos nutritivos se encuentran:
- Consumir productos que hagan un uso menos intensivo de agua.
- Reducir el escandaloso desperdicio de alimentos; nunca se consume el 30% de los alimentos producidos en todo el mundo y el agua utilizada para producirlos se pierde definitivamente.
- Producir más alimentos, de mejor calidad, con menos agua.
- Llevar una alimentación saludable.




