lunes 27 de febrero de 2012

El valor ecológico del río Guarapiche


Foto http://cdch-ucv.net/contenido/3320
La Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela se ofrece para promover, con los organismos gubernamentales competentes, las investigaciones técnicas y científicas que permitan evaluar la magnitud y consecuencias del derrame petrolero
 

En un llamado de alerta sobre las amenazas que conlleva la actividad petrolera en la Cuenca del Orinoco y cuencas vecinas, ha resultado el reciente derrame de crudo en el río Guarapiche del estado Monagas.
“Los derrames producen cambios importantes en el equilibrio químico del agua, más aún en estas áreas donde los morichales poseen muy poca capacidad amortiguadora y son frágiles ante cualquier tipo de alteración de su equilibrio. Por estas razones la fauna y flora acuáticas y en particular su ictiofauna (peces) seguramente serán afectadas y posiblemente eliminadas en todas las áreas bajo el efecto del derrame”, explica el científico Antonio Machado-Allison, uno de los firmantes del comunicado emitido el pasado viernes 24 de febrero por la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela (Acfiman).
En el documento la Acfiman exhorta al Ejecutivo Nacional a iniciar estudios científicos que evalúen, de forma “justa e imparcial”, la magnitud y las consecuencias que pudiera ocasionar en el ecosistema y la salud de la población afectada, el derrame petrolero ocurrido en el río Guarapiche del estado Monagas.
“La Academia considera preocupante que los órganos del Estado responsables de las operaciones petroleras, de la salud pública, de la seguridad laboral y del ambiente, no hayan presentado, hasta el momento, una evaluación del hecho acaecido y de sus consecuencias. Esta evaluación inicial debe ser el punto de partida de una consideración justa e imparcial de la evolución del suceso, con carácter retrospectivo elaborada conforme a severos protocolos”.
En tal sentido, la Acfiman, como corporación que agrupa a científicos del país se ofrece para promover con los organismos gubernamentales competentes” “las investigaciones técnicas y científicas que se consideren pertinentes con el concurso de las universidades nacionales, institutos y centros de investigación expertos en el tema”. 

Aún no se tiene conocimiento del volumen de petróleo derramado en el río Guarapiche. Foto Google
Añaden que esta evaluación debe medir no sólo la magnitud del daño ocurrido sino también conocer los mecanismos que llevaron a que sucediera este derrame a fin de “dar pautas para establecer medidas compensatorias justas, a la vez que dictar normas que procuren evitar sucesos indeseados”. Aclaran que la investigación debe ser “exhaustiva, independiente de las instituciones, directa o indirectamente involucradas, que cuente con su buena disposición y colaboración”.
Además, el exhorto de la Acfiman señala que debe garantizarse a las comunidades que habitan en la zona impactada por el derrame petrolero “que su agua de consumo esté en condiciones de uso sin afectaciones a la salud inmediatas o a largo plazo y que igualmente puedan hacer uso alimentario de la fauna íctica (peces), sin deterioro a su salud o que sometidas a la imposibilidad de usar ambos recursos o alguno de ellos, se garantice su adecuada suplencia con suficiencia y oportunidad”.


ISLA ECOLÓGICA

El documento explica que el río Guarapiche forma parte de la cuenca del río San Juan, que es considerada una “isla ecológica”, por ser un centro de gran importancia geográfica y evolutiva de los peces continentales. Detalla que los estudios científicos realizados en los años 1970, 1978 y 2010 indican que en esta cuenca se han registrado 218 especies de peces y muchas de ellas se encuentran solamente señaladas para estos ríos (endémicas), tal es el caso de la sardina pintada (Bryconamericus yokiae), la mojarra (Creagrutus hysginus), el corroncho o chupa piedra (Chaetostoma venezuelae) y la aguja (Farlowella venezuelensis). 

Especies de peces que sólo habitan en la cuenca del río San Juan.
Asimismo destaca que la vegetación ribereña de los ríos de la cuenca del San Juan al estar compuesta por bosques de galería, de piedemonte, morichales, y bosques siempre verdes de pantano en la zona continental y un bosque de manglar en su desembocadura en el Golfo de Paria; “tiene sus particularidades e importancia biológica tanto como en componentes de biodiversidad como su uso como alimento, refugio y protección la fauna silvestre”.
Antonio Machado-Allison, biólogo e investigador del Instituto de Zoología Tropical, advierte en un análisis publicado por el Consejo de Desarrollo Cietífico y Humanístico de la Universidad Central de Venezuela, que al norte de la desembocadura del río San Juan se encuentra el Parque Nacional de Turuépano, un área biológica importante que protege uno de los sistemas de manglares más extensos y mejor conservados del país, así como también complejos de turberas, morichales, bosques inundables y manglares que son un importante refugio de biodiversidad terrestre y acuática.

Parque Nacional Turuépano. Foto Google
“El parque protege una de las poblaciones más grandes del “manatí del Caribe” (Trichechus manatus) y de otras especies amenazadas como el “perro de agua” (Pteronura brasiliensis) y la “nutria” (Lontra longicaudis), la “danta” (Tapirus terrestris), la “corocora roja” (Eudocimus ruber) y “pato real” (Cairina moschata). El área también es zona de paso de aves migratorias como el “playero albiblanco” (Catoptrophorus semipalmatus) y es reconocida como una de las reservas más importantes de aves acuáticas en Venezuela”.
Subraya Machado-Allison que este parque presenta un riesgo alto de amenaza a su biodiversidad debido a la cacería ilegal, los incendios, la pesca ilegal, la carencia de personal e infraestructura y los proyectos de desarrollo del sector petrolero en sus adyacencias, tal como lo han señalado los estudios de la organización ambiental Parks Watch-Venezuela.
Enfatiza que debido a la falta de conocimiento del volumen de petróleo derramado, sólo se puede hacer un escenario que contemplaría un volumen moderado, en el cual “el petróleo no solamente afectará el Guarapiche y el Río San Juan sino que saldrá al Golfo de Paria y por el efecto de las corrientes se desplazará al norte afectando áreas tan lejanas como las costas de Trinidad”.

Impactos

El especialista Antonio Machado-Allison señala que entre los efectos principales de la contaminación por petróleo, se encuentran:

  • Muerte de organismos que permanecieron en contacto con el derrame
  • Cambios inmediatos y a largo plazo en la calidad del agua. Reducción del oxígeno disuelto, incremento de CO2 y de la temperatura, reducción de transparencia impidiendo entrada de luz y fotosíntesis en microalgas y plantas sumergidas. Agua no apta para consumo animal o humano
  • Modificación del sustrato (sedimento), inconveniente para el desarrollo de la vida.
  • Pérdida de nutrientes.
  • Reducción de la producción primaria y productividad afectando la circulación y transferencia de nutrientes.
  • Efectos inmediatos incluyen: reducción de diversidad y simplificación de la estructura comunitaria por mortalidad directa por asfixia o por bioacumulación en el tiempo. Por ejemplo incremento de oligoquetos y disminución o eliminación de quironómidos, crustáceos y peces (ictioplancton (larvas de peces) es particularmente sensible).
  • Efectos a largo plazo incluyen modificaciones subletales: fisiológicas, bioquímicas, genéticas y de comportamiento, en numerosos organismos acuáticos y terrestres.

sábado 18 de febrero de 2012

La Llovizna invita a explorar sus senderos

Aproveche la temporada de carnaval para internarse en las 30 islas entrelazadas por hermosos puentes y senderos del parque más visitado de Ciudad Guayana
Sin duda, el parque La Llovizna destaca por la espectacular caída de agua de unos 20 metros de altura, que impacta por la fuerza del río Caroní en su última vuelta antes de entregarse por entero al majestuoso Orinoco.
La Llovizna debe su nombre a esa bruma misteriosa producida por las millones de gotas de agua que, al chocar contra las rocas precámbricas, se elevan en un rocío refrescante para beneplácito de los visitantes, deseosos de disolverse en esa brizna permanente.

El tordo maicero.
Sin embargo, internarse en el parque es disfrutar también de los raudales y las apacibles lagunas que bordean las 30 islas entrelazadas por hermosos puentes y senderos, que se descubren sumergidos en el denso bosque, a lo largo de las 160 hectáreas que conforman el oasis más visitado en esta temporada.
Desde las islas La Guacharaca y El Colibrí, conectadas por un puente colgante, y El Paují el visitante se puede recrear en la eterna neblina del salto La Llovizna, elevando el espíritu ante tanta belleza indomable del río Caroní. Estando en La Guacharaca aproveche para identificar al purgo o balatá (Manilkara bidentata), importante especie vegetal que llegó a ser uno de los principales productos de exportación en la Venezuela de finales del siglo 19 y principios del 20.
Acercarse a la isla El Azulejo es descubrir los olores de la abundante rosa de monte (Brownea coccínea) con sus llamativas flores rojas, que a decir de muchos entendidos es la más hermosa isleta del parque.
Para otros resultará más atractiva la laguna El Danto ubicada cerca de la fuente de soda, donde las cachamas (Piáractus brachypomus), el pavón amarillo (Cichla ocellaris), el bocachico (Semaprochilodus kneri), entre otros, se convierten en la alegría de los niños y en el mejor salón de clase para aprender sobre la fauna regional. Además, es el sitio preferido de dos especies de cotúas (Phalacrocorax olivaceus y Anhinga anhinga). 



El salto La Llovizna es sin duda el mayor atractivo del parque.
SOBRE EL AGUA
Aquellos que quieran explorar los senderos sobre las aguas del Caroní, pueden ir hasta la isla Gallito de las Rocas donde encontrarán los caminos que conducen a El Murmullo, La Cuesta, La Garza y el Sendero de las Aguas. En todos podrá apreciar una exuberante vegetación representada por el señorial roble (Platymiscium pinnatum), el duro zapatero (Maytenus pittieri) y el drago (Pterocarpus podocarpus), uno de los más abundantes y frondosos. Puede que, de rama en rama, un mono capuchino (Cebus apella) le acompañe durante la caminata y si tiene suerte, al final de la tarde podrá ver al chiguire (Hydrochaeris hydrochaeris), el roedor más grande del mundo. 

Mono capuchino.
Una visita obligada es el Paseo Jacarandá que debe su nombre al árbol (Jacarandá mimosifolia) de impactantes flores color violeta, que suelen cubrir los escalones como si fuera una alfombra. Desde este sitio se llega a los senderos Las Babas y Las Terecayas que conectan al sector Chaparral donde es común observar diversas especies de aves como las vistosas: tordo maicero (Gymnomystax mexicanus) de plumas doradas y negras; y el piarro (Cyanocorax violaceus) de plumaje violeta, azul y negro, entre otras.
Y si quiere divisar no solo el parque en todo su esplendor, sino también el río Caroní y Ciudad Guayana, acérquese hasta los miradores Chaparral, Pica-Pica, Punta Vista y Las Arenas y Las Cocuizas. En este carnaval intérnese y descubra los misteriosos senderos de La Llovizna. 

Laguna El Danto donde los niños alimentan a los peces y observan a la cotúa.
Selva citadina
Esta “pequeña selva enclavada en Ciudad Guayana”, como expresa el hacedor del parque don Rafael Mendoza, atrapa a sus visitantes liberándolos del ritmo acelerado de una ciudad en permanente progreso y, más aún, erigiéndose como un ecosistema que, aunque intervenido por el hombre, es el mejor salón de clases para enseñar la importancia de conservar la rica diversidad de flora y fauna de nuestra región y valorar la riqueza hídrica del Caroní. Este encuentro de las aguas, como comúnmente se escucha decir en la ciudad, es un fenómeno natural digno de esos códigos silenciosos que el ambiente establece en su faena diaria de la creación. Un regalo de la naturaleza, moldeado por el hombre, que merece ser conservado.

domingo 12 de febrero de 2012

La cambiante y cautivante Isla de Mamo

Isla de Mamo.
En ella, la planicie de inundación del río Orinoco tiene su mayor amplitud, formando un paisaje cambiante que cautiva y da cuenta de una diversidad de especies en flora y fauna 
de importancia ecológica
Fotos cortesía CIEG y Rosauro Navarro

Los sonidos de la naturaleza recorren toda la isla de Mamo, una de las siete áreas considerada por los expertos como prioritaria, para la conservación de la biodiversidad presente en la cuenca del Orinoco.

En ella, la planicie de inundación del río padre tiene su mayor amplitud, formando un paisaje cambiante a lo largo de sus cuatro estaciones hidrológicas bien marcadas y mejor conocidas como: aguas altas (agosto), bajada de aguas (noviembre), aguas bajas (marzo) y subidas de aguas (junio); que cautiva y da cuenta de una diversidad de especies en flora y fauna de importancia ecológica.
Esta isla, forma parte de las cuencas de los ríos Morichal Largo, Uracoa, Tigre y Maparo en el estado Anzoátegui, y de los ríos Curiapo, Orocopiche y Marhuanta en el estado Bolívar. Se ubica justo enfrente del poblado ribereño Las Galderas, en el kilómetro 55 de la autopista Puerto Ordaz-Ciudad Bolívar, desde donde se puede atravesar el canal del río en bote a motor, hasta llegar a la isla.

Viudita acuática.

SORPRESAS CIENTÍFICAS
Las sorpresas han sido muchas para los científicos del Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayana (Cieg) de la Uneg y del Grupo de Investigaciones Ornitológicas de Guayana (GIO), que desde 2002 realizan investigaciones en el bajo Orinoco.
Rosauro Navarro, coordinador del GIO, destaca la concentración de biodiversidad que hace vida en esta isla. “Alrededor de ella hay especies como el manatí y la tonina con poblaciones que utilizan los caños del Orinoco como resguardo; además de esto hay especies de aves de la familia de los Tiránidos como el Atrapamosca sangre de toro (Pyracephalus Rubinus) y la Viudita acuática (Knipolegus Orenocensis), que viven exclusivamente en los ambientes ribereños del Orinoco; también se encuentran el Carpintero amarillo (Celeus flavus) y la nueva especie del Guitio (Synallaxis beverlyae), entre otras”.
Además, menciona que hay seis especies de aves emblemáticas, desde el punto de vista de endemismo, que se encuentran dispersas en el Orinoco, pero que en la isla de Mamo han encontrado un hábitat ideal al contar con una vegetación diversa que va desde los bosques inundables, con mayor presencia de plantas como el caramacate (Piranhea trifoliata) y muela de gallina (Ruprechtia tenuiflora) hasta una grama que sale alrededor del río Orinoco, “y cuando éste se seca aparecen los playones”.



El árbol de Caramacate negro predomina en este ecosistema.

AVES DE PASO
Explica el ornitólogo que durante la estación de aguas bajas (marzo), aparecen las aves migratorias en la isla de Mamo. Esto sorprendió a los investigadores porque se habían detectado sólo en la época de subida de aguas (junio), pero durante la aparición de los primeros playones se han identificado entre ocho y nueve especies de aves migratorias que usan el corredor ribereño del bajo Orinoco y la isla de Mamo como estación de descanso.
De hecho, se observó al Playerito menudo (Calidris minutilla), una de las especies que viene del Norte cuyo movimiento migratorio está siendo muy estudiado por el GIO, al ser un ave que supuestamente llega hasta Margarita. De igual forma, en aguas altas (agosto) se registró el Chirito brujito (Polioptila guianensis) que viene del sur del estado Amazonas.
También, en subida de aguas (junio) fue detectada la Golondrina purpúrea (Progne subis), migratoria del hemisferio norte y la Golondrina de río (Progne tapera) migratoria del hemisferio sur.
En total, los estudios del GIO y el Cieg han identificado hasta los momentos 265 especies de aves de las cuales 15 son migratorias boreales y 11 australes, resultados que evidencian las modificaciones que el pulso de inundación del Orinoco hace dentro de los ecosistemas internos de la isla de Mamo, lo que a juicio de los científicos “le da mayor diversidad de hábitat para que haya una mayor cantidad de población de aves tanto insectívoras, frugívoras y animalívora”.

Rosauro Navarro, ornitólogo.

BUENA SALUD
Navarro refuerza que las aves migratorias son universales y están resguardadas por una Convención Internacional, de la cual Venezuela es signataria. Subraya la importancia que tienen para la salud de muchos de estos ecosistemas al ser controladoras de plaga, dispersoras de semillas y cumpliendo un ciclo vital como cualquier otra especie residente. “Estamos obligados como país megadiverso de resguardar un bien común de la humanidad”.
Además, el especialista enfatiza que las aves son indicadoras de la buena salud del ambiente, porque hacen sus paradas en los ecosistemas que le ofrecen mayor recurso alimenticio. “El que las aves migratorias usen la isla de Mamo y las orillas del Orinoco como sitio de llegada, es una señal de la calidad de la producción primaria de invertebrados que le sirve de sustento; por lo que debemos hacer un esfuerzo, los entes oficiales, ONG, todos los que estamos obligados a tratar de preservar la isla de Mamo, para el beneficio de esta generación y de las futuras”.

Vuelo directo
Según explica Rosauro Navarro, ornitólogo y coordinador del GIO, hay unas aves que vuelan directo sobre el Atlántico y tienen a los humedales de Venezuela como sus zonas de alojamiento; mientras que otras llegan por las Antillas menores y otras por el Pacífico mexicano, pero una gran mayoría entra por el delta sur del Orinoco, provenientes del hemisferio norte haciendo camino hacia la Patagonia. “Estas aves usan las áreas donde hay un espejo de agua bien rico en nutrientes, que le permiten una mayor explosión de invertebrados que le sirven de alimento”.
La nueva especie de Guitio (Synallaxis beverlyae).

domingo 5 de febrero de 2012

Estudiantes de Educación Integral de la UNEG invitan al Cierre de Proyectos en Educación Ambiental

Estudiantes del décimo semestre de Educación Integral 2011-2012 de la Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG) invitan al Cierre de Proyectos, a realizarse este lunes 13 de febrero en el Centro de Formación Permanente, ubicado diagonal a la UNEG de Villa Asia (entre el Colegio Luisa Caceres de Arismendi y el Colegio Loefling) a partir de las 8am. 
El evento contempla la participación de la Profesora Nay Valero quien evaluará el trabajo realizado por los alumnos en la aplicación de herramientas de participación y de acción pública para la inserción de la Educación Ambiental en los distintos ámbitos de las escuelas, las comunidades y en la propia UNEG.
Los futuros profesionales expondrán problemas relevantes como la basura, la participación de la comunidad en las problemáticas ambientales de interés y además la participación de los educadores en los planes de estudio relacionados con la contaminación.
Cabe resaltar que los estudiantes agradecieron la labor del portal informativo Ciencia Guayana "por tan grandioso trabajo que nos ha nutrido de conocimientos y nos ha ayudado a desarrollar nuestros proyectos ambientales en este último semestre".

Plan de Gestión del Recurso Hídrico de la cuenca del río Caroní debe construirse desde la integralidad


Foto Thea Segall, tomada del Plan Maestro de la Cuenca del Río Caroní, Edelca.
Científicos consideran necesario que emerja un plan de manejo con una visión de integralidad que involucre al colectivo y se constituya en un instrumento para el desarrollo sustentable

Los cambios jurídicos, políticos y estratégicos emprendidos por el Estado venezolano, en los últimos años, plantean un nuevo escenario de mayor participación colectiva para la gestión de los recursos hídricos en la cuenca del río Caroní.

Así se desprende del estudio presentado por los investigadores Becker Sánchez-Torres, Judith Rosales y Hebe Vessuri, durante el tercer Congreso Internacional del Agua y el Ambiente celebrado en Bogotá, Colombia.
“El carácter vinculante de los Consejos Comunales hace que estas organizaciones tengan competencia para la gestión y cogestión en su comunidad con recursos financieros, acompañamiento técnico y procesos formativos ofrecidos por las dependencias gubernamentales en los diferentes niveles del gobierno”.
El estudio indica que más de 1.415 Consejos Comunales se han registrado en la cuenca del Caroní con “logros en las arenas de las Políticas Públicas como consecuencia de la activación de su estructura organizativa en sus diferentes comités de trabajo que componen el Consejo Comunal, que van desde Economía Comunal y Conservación Ambiental, hasta Mesa o Comité Técnico de Agua, Mesa o Comité Técnico de Energía, Salud, Educación”.
De igual forma, la Ley de Agua es, a juicio de los investigadores, el segundo acontecimiento que “incorporará diversos actores en la planificación de la cuenca”, legitimando aun más el rol de los Consejos Comunales, “dentro de la estructura prevista para la planificación y gestión, donde se propone una figura organizativa denominada Consejos de Cuencas, entre otras estructuras y competencias previstas por esta Ley de Aguas”.

Perfil
Bécker Sánchez Torres: Magíster en Gestión Ambiental, Investigador y Profesor Asociado al Postgrado en Ciencias Ambientales, Universidad Experimental de Guayana, (UNEG). DEA en Ciencias Ambientales de la Universidad Politécnica de Madrid, España. Candidato a Doctor en Estudios Sociales de la Ciencia, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC).
Judith Rosales: Profesora Titular e Investigadora del Centro de Investigaciones Ecológicas de Guayana, Universidad Nacional Experimental de Guayana (UNEG). Bióloga. M.Sc. en Ecología, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Doctora en Geografía de la Universidad de Birmingham, Reino Unido.
Hebe Vessuri: Antropóloga e Investigadora del Centro de Estudios de la Ciencia, Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Doctora en Antropología Social de la Universidad de Oxford.
PROYECTO RIESGO  
El estudio forma parte del Proyecto Riesgo, investigación multidisciplinaria e interinstitucional que se desarrolla en el Parque Nacional Canaima, con el objetivo de evaluar la vulnerabilidad del sistema socio-ecológico ante los cambios climáticos, cambios en el patrón de usos de la tierra, incidencia de incendios, y los factores sociales, culturales, económicos y políticos a diferentes escalas espacio-temporales.
Entre los resultados del Proyecto Riesgo, resalta la “aguda vulnerabilidad socio ecológica en relación al agua como recurso”, por lo que el estudio de Sánchez, Rosales y Vessuri aporta una serie de elementos “que en conjunto permitirán concertar una propuesta de gestión y la operatividad del Consejo de Cuenca para el río Caroní, que se encuentra en proceso de conformación, de manera tal que se constituyan en instrumentos que propicien la gobernabilidad del recurso agua y minimicen la vulnerabilidad de sus ecosistemas”.


92.170 Km2 es la superficie de la cuenca del Caroní
245 ríos tributarios convergen en esta cuenca
Actividad minera ilegal en la cuenca. Foto Fundacite Bolívar.
PLAN INTEGRAL
Insisten en la necesidad de establecer un plan integral de gestión de recursos hídricos, que incluya una visión de gestión multisectorial y de multi-actores “que posibiliten una aproximación a la integralidad entre los saberes colectivos y el conocimiento científico, necesarios para la elaboración de propuestas innovadoras de planificación, organización, dirección y control que jugarían un papel fundamental para la construcción de una visión post-moderna interdisciplinaria de la gestión integral del recurso hídrico de la cuenca del Caroní”.
De igual forma, señalan la importancia de la cuenca como un sistema socio-ecológico estratégico para el país. “En ella coexisten usos hídricos tales como el suministro de agua para el consumo humano, el desarrollo de las actividades naturales y humanas en todos los niveles de la cuenca, y las vinculadas para la generación de energía hidroeléctrica”.
Sin embargo, el estudio subraya los problemas ambientales que se observan en muchos paisajes de la cuenca del Caroní, los cuales “incrementan la fragmentación de los bosques donde las comunidades locales y foráneas hacen diversos usos del recurso hídrico tales como: el uso habitacional, la actividad agrícola vegetal, tanto de subsistencia como intensiva, la ganadería, el turismo, la actividad forestal, la explotación de minerales metálicos y no metálicos”. Usos que tal como lo mencionan, “generan una diversidad de conflictos socioambientales exacerbando efectos que son altamente negativos sobre el régimen hidrológico de la cuenca, especialmente sobre la producción de sedimentos y la calidad del agua”.
De la misma forma, los investigadores advierten que “aguas abajo de las áreas impactadas, los sedimentos afectan los ecosistemas acuáticos y fuentes de proteína animal como los peces, las fuentes de agua de consumo comunitario y la operación de los desarrollos hidroeléctricos, pudiendo comprometer a largo plazo la eficiencia del sistema eléctrico nacional”.

ESCALA LOCAL

Asimismo, coinciden en que la cuenca debe dejar de verse solo a escala regional, y considerar a los actores locales quienes conocen los usos hídricos, el manejo adecuado de sus propios espacios, o microcuencas a nivel local.
“Es necesario que emerja un plan de manejo que involucre al colectivo, con una visión de integralidad, de manera que se constituya en un instrumento que propicie la gobernabilidad y que permita motorizar acciones para el desarrollo sustentable, y que sin duda compaginarían con las políticas públicas de Venezuela orientadas al desarrollo sustentable de las cuencas hidrográficas”.
Los investigadores están convencidos que estas dinámicas socio-políticas registradas “permiten vislumbrar un espacio común de diálogo para la gestión del agua y la cuenca”. 

Cabe destacar que los resultados del estudio serán publicados en el libro “Agua y Ambiente”, editado por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Colombia.
Foto Google.
Sin plan definido
Los investigadores advierten que desde los años sesenta, en Venezuela se han desarrollados planes estratégicos en diferentes cuencas del país, sin embargo “la cuenca hidrográfica del río Caroní, de importancia nacional e internacional en relación a los servicios que presta al sistema eléctrico nacional entre otros servicios, aún no cuenta con un plan de acción definido”. Detallan que la única propuesta existente se refiere al estudio del Plan Maestro Integral de la Cuenca del río Caroní elaborado por Edelca en 2004 como requisito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para el préstamo otorgado para la construcción de los embalses Caruachi y Tocoma.
El dato
"La cuenca del río Caroní, provee el 70% de la energía eléctrica al país y se relaciona con el uso de agua para consumo doméstico e industrial debido a que también provee el 100% del agua a la ciudad con mayor población en el Estado Bolívar, Ciudad Guayana, y al pueblo indígena Pemón cuya población está predominantemente asentada en la cuenca alta y media. Igualmente se exporta agua para consumo hacia otras ciudades importantes como Ciudad Bolívar y Upata que se encuentran fuera de la cuenca".


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